Pasajeros del servicio de transporte público interprovincial que presta la empresa Azul Sata vivieron este lunes una situación de extrema tensión. El trayecto que une Rosario con San Nicolás, por Chapuy, terminó siendo un viaje “de terror”, contó una de las pasajeras a bordo de la unidad 4112 de la Línea 910. “El chofer estuvo gran parte del recorrido a los cabezazos, tomando café para no dormirse. El micro se iba hacia un costado, y entonces pegaba el volantazo”, contó uno de los pasajeros que se presentó en la redacción de EL NORTE para denunciar el hecho. “Esto mismo se lo dije a un policía que encontré cuando me bajé del colectivo. Pero me dijo que no podía hacer nada”, añadió.



La persona denunciante aportó fotos y videos de la conducta del chofer. “Se la pasó con el teléfono en la mano. Mandando mensajes y viendo cosas. Como si lo hiciera para evitar dormirse”, afirmó la misma persona.
Se trata de un episodio muy grave, puesto que el chofer puso en juego la vida de terceros. Para peor, ese mismo chofer que arribó a San Nicolás para dejar pasajeros tuvo que emprender el regreso a Rosario, obviamente, con más personas a bordo.

