Los felinos han sorprendido a la ciencia con su habilidad para girar en el aire y aterrizar sobre sus patas. ¿Cómo lo logran?

Los gatos poseen un reflejo de enderezamiento, un mecanismo que les permite reorientar su cuerpo mientras caen.
Desde las tres semanas de vida, ya desarrollan esta habilidad, perfeccionándola con el tiempo.
El secreto está en su columna
A diferencia de otros animales, los gatos tienen una columna vertebral extremadamente flexible y sin clavícula, lo que les permite girar su cuerpo en pleno vuelo. Además, sus patas actúan como amortiguadores, reduciendo el impacto del aterrizaje.
Caídas desde grandes alturas
Sorprendentemente, estudios han demostrado que los gatos que caen desde alturas mayores a seis pisos tienen más posibilidades de sobrevivir que aquellos que caen desde pisos más bajos. Esto se debe a que, al tener más tiempo en el aire, pueden ajustar su postura y distribuir mejor el impacto.
Un mito con algo de verdad
Si bien los gatos son expertos en caer de pie, no siempre salen ilesos. Pueden sufrir fracturas o lesiones internas, por lo que no conviene poner a prueba esta habilidad.
Su extraordinaria capacidad sigue fascinando a científicos y amantes de los animales, demostrando que los gatos, además de misteriosos, son auténticos acróbatas de la naturaleza.

