El papa Francisco cuestionó a Donald Trump por la deportación masiva de inmigrantes ilegales

El pontífice envió una carta a los obispos de Estados Unidos que habían expresado su oposición a la medida del nuevo gobierno.

El papa Francisco expresó duras críticas hacia el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, debido a la implementación del programa de deportación masiva de inmigrantes ilegales. En una carta enviada este martes a más de 280 obispos norteamericanos, advirtió que la medida “terminará mal” y expone a los deportados “en un estado de especial vulnerabilidad y desamparo”.

“He seguido con atención la importante crisis que está teniendo lugar en los Estados Unidos con motivo del inicio de un programa de deportaciones masivas. La conciencia rectamente formada no puede dejar de realizar un juicio crítico y expresar su desacuerdo con cualquier medida que identifique, de manera tácita o explícita, la condición ilegal de algunos migrantes con la criminalidad”, afirmó el Sumo Pontífice en el inicio de su mensaje.

En la misma línea, subrayó que “se debe reconocer el derecho de una nación a defenderse y mantener a sus comunidades a salvo de aquellos que han cometido crímenes violentos o graves mientras están en el país o antes de llegar”.

Sin embargo, también remarcó: “Dicho esto, el acto de deportar personas que en muchos casos han dejado su propia tierra por motivos de pobreza extrema, de inseguridad, de explotación, de persecución o por el grave deterioro del medio ambiente, lastima la dignidad de muchos hombres y mujeres, de familias enteras, y los coloca en un estado de especial vulnerabilidad e indefensión”.

Las críticas de Francisco hacia Trump se intensificaron a lo largo de la carta. “Esta cuestión no es menor: un auténtico estado de Derecho se verifica precisamente en el trato digno que merecen todas las personas, en especial, los más pobres y marginados. El verdadero bien común se promueve cuando la sociedad y el gobierno, con creatividad y respeto estricto al derecho de todos, como he afirmado en numerosas ocasiones, acogen, protegen, promueven e integran a los más frágiles, desprotegidos y vulnerables”, enfatizó.

Desde su perspectiva, “Esto no obsta para promover la maduración de una política que regule la migración ordenada y legal. Sin embargo, la mencionada ‘maduración’ no puede construirse a través del privilegio de unos y el sacrificio de otros. Lo que se construye a base de fuerza, y no a partir de la verdad sobre la igual dignidad de todo ser humano, mal comienza y mal terminará”.

Hacia el final de su mensaje, instó a los obispos estadounidenses a actuar en defensa de los deportados. “Reconozco el valioso esfuerzo de ustedes, queridos obispos de Estados Unidos, cuando trabajan de manera cercana con los migrantes y refugiados, anunciando a Jesucristo y promoviendo los derechos humanos fundamentales. ¡Dios premiará abundantemente todo lo que hagan a favor de la protección y defensa de quienes son considerados menos valiosos, menos importantes o menos humanos!”, les aseguró.

Para concluir, dirigió un llamado a la comunidad católica y a la sociedad en general: “Exhorto a todos los fieles de la Iglesia católica, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a no ceder ante las narrativas que discriminan y hacen sufrir innecesariamente a nuestros hermanos migrantes y refugiados”.

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