El reciente cambio en las condiciones climáticas trajo alivio a gran parte del sector agropecuario, aunque de manera desigual. Mientras algunas zonas lograron frenar el deterioro de los cultivos, otras siguen en situación crítica debido a la falta de agua. La incertidumbre persiste y el pronóstico de nuevas lluvias en los próximos días será clave para definir el rumbo de la actual campaña agrícola.

De la redacción de EL NORTE
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Según el último informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, las recientes lluvias trajeron un respiro para los productores de San Nicolás y la región, mejorando la condición de los cultivos y deteniendo las pérdidas en un 60% del área afectada. Sin embargo, la situación sigue siendo dispar y hay zonas donde el agua no llegó, manteniendo en riesgo la producción agrícola.
El evento climático ocurrido en los últimos días dejó acumulados de entre 60 y 120 milímetros en varias localidades del norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe y sur de Córdoba. Este alivio permitió reducir los lotes de soja de primera en condiciones regulares o malas del 50% al 30%, elevando los cultivos en estado bueno a muy bueno hasta el 45% y 20%, respectivamente.
El calor extremo registrado a principios de febrero, con temperaturas de hasta 41°C y una humedad relativa del 50%, generó una situación crítica para los cultivos, particularmente para la soja, con un 70% de los lotes en fases clave de fructificación y llenado. En este sentido, los productores enfrentaban un panorama de sequía similar al de la campaña 2022/23, y los pronósticos no eran alentadores. Sin embargo, la llegada inesperada de lluvias modificó parcialmente el escenario.
A pesar del alivio, no todas las zonas fueron beneficiadas. En el noroeste de la región núcleo y el centro-sur santafesino, la falta de agua sigue castigando a los cultivos. La soja de segunda es el cultivo más afectado, con un 61% de los lotes en condiciones regulares a malas. En algunas áreas, la falta de precipitaciones ha reducido el porte de las plantas, comprometiendo su rendimiento futuro.
Según reportan, en San Pedro y Arrecifes las lluvias llegaron tarde y el daño ya está hecho en muchos lotes. La soja de segunda presenta un crecimiento muy limitado, y en algunos casos las pérdidas son irreversibles. Mientras que, en Junín y alrededores, las lluvias ayudaron a evitar pérdidas totales en soja de segunda, pero los rendimientos esperados siguen por debajo de lo normal.
En tanto, en Marcos Juárez la soja de primera enfrenta una merma del 25% en los rindes y un 10% de los lotes podría rendir menos de 20 quintales por hectárea si no llueve en los próximos días. En Bigand y Bombal, mientras que la soja de primera muestra signos de recuperación, la soja de segunda sigue siendo la más castigada. En el caso del maíz temprano, se esperan rendimientos dispares, con valores que oscilan entre 80 y 110 qq/ha.
En cuanto al futuro inmediato, los modelos climáticos anticipan nuevas precipitaciones para la segunda semana de febrero. Se espera que un nuevo frente frío ingrese a la región, lo que podría generar lluvias más generalizadas y con mayor cobertura. Sin embargo, el campo aún necesita entre 80 y 100 mm de agua en los próximos quince días para alcanzar condiciones óptimas de humedad en el suelo.
El panorama para los productores sigue siendo incierto. Si bien las lluvias trajeron un respiro, la recuperación total de los cultivos dependerá de la continuidad de las precipitaciones en las próximas semanas. De lo contrario, muchas hectáreas podrían perderse, afectando el rendimiento de la campaña y el futuro de la producción agrícola en la región.

