El gobierno nacional prohibió mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia, los tratamientos y cirugías de cambio de género en menores de edad. Lo cierto es que las cirugías de reasignación de sexo siempre fueron ilegales en niños y niñas en todo el territorio argentino. Organismos y organizaciones vinculadas reaccionaron ante la medida y aclararon una serie de cuestiones en las que entienden, se falta a la verdad.

De la redacción de EL NORTE
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A través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), el gobierno nacional modificó la Ley de Identidad de Género y prohibió los tratamientos y cirugías para cambio de género en menores de edad. Distintas organismos y organizaciones vinculadas reaccionaron aclarando cuestiones en relación a la comunicación del gobierno nacional y los dichos del presidente sobre la problemática. Orgullo San Nicolás fue una de ellas en el orden local.
“Los niños no tienen la madurez cognitiva necesaria para tomar decisiones sobre procesos irreversibles que en muchos casos implican la mutilación de órganos saludables, y que son factibles de ocasionar infertilidad, problemas cardiovasculares, y consecuencias catastróficas en la salud mental”, sostuvo el comunicado oficial de la Oficina del Presidente. En ese sentido, el lunes último Javier Milei había dicho en una entrevista en el canal LN+: “En la provincia de Buenos Aires, hay 240 centros de hormonización donde le amputan los genitales a las criaturas”.
ACLARACIONES
Ante los dichos de Milei, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, le respondió en su cuenta oficial de X: “Los consultorios con perspectiva inclusiva son espacios preparados con formación especial para atender a una población con menor expectativa de vida por varias razones, pero entre ellas la falta de acceso adecuado a la salud. No son centros de hormonización y no se hacen cirugías de reasignación de género en menores. La identidad de género en nuestro país es una Ley, que incluye aspectos sanitarios. No es una opción del presidente cumplir o no las leyes, está obligado”.
La Red bonaerense de cuidado y atención de las personas LGBT+ se compone de 142 establecimientos públicos de salud y 29 de esos establecimientos “realizan acompañamiento de niñeces y adolescencias”. La presencia de estos consultorios, según explica la cartera bonaerense, tiene como objetivo el cumplimiento de la ley al garantizar “el pleno acceso a una atención integral de salud del colectivo LGBTI+ desde una perspectiva de género, diversidad sexual y derechos humanos”. En el caso de las niñeces y adolescencias, estos espacios ofrecen únicamente acompañamiento, atención con perspectiva de género y atención de salud mental. “Para los más grandes, adolescentes a partir de 16 años, lo que se realiza también es un proceso de inhibición puberal, para cuando sean más grandes puedan definir avanzar o no avanzar en el tratamiento”, señalan desde la cartera.
Actualmente, bajo el programa bonaerense hay 4200 personas, de las cuales 50 son menores de 16 y 17 años que llevan adelante este proceso de inhibición puberal.
LA MODIFICACIÓN
La hormonización, terapia hormonal, terapia hormonal “cruzada” o terapia hormonal de afirmación de género consiste en la administración de hormonas con el objetivo de modificar caracteres físicos acorde al género autopercibido.
El Gobierno mediante un DNU publicado en el Boletín Oficial modificó el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género que dice: “Todas las personas mayores de dieciocho (18) años de edad podrán, conforme al artículo 1° de la presente ley y a fin de garantizar el goce de su salud integral, acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida, sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa”.
La norma ahora modificada prohíbe los tratamientos y cirugías para cambio de género en menores de edad: “Las personas menores de dieciocho (18) años de edad no podrán acceder a las intervenciones y tratamientos a los que hace referencia el presente artículo”.
“CONSECUENCIAS DE LA MEDIDA”
Orgullo San Nicolás publicó en Instagram una serie de consideraciones y aclaraciones en relación a la problemática. “En términos concretos, esta modificación limita el acceso a la salud de las infancias y adolescencias trans, pese a que previamente ya dependía de una decisión judicial. Es importante destacar que siguen vigentes en todo el país los derechos a la Identidad y la Dignidad reconocidos por la ley. Es decir, niños, niñas y adolescentes trans aún pueden cambiar sus datos en documentos oficiales y exigir ser llamados por su nombre e identidad autopercibida en ámbitos públicos e institucionales. Las cirugías de reasignación de sexo siempre fueron ilegales en niños y niñas en todo el territorio argentino”, marcaron.
En cuanto a las consecuencias de la medida para las infancias y adolescencias trans, la organización local enumeró:
“1. Mayor dificultad para acceder a TRH (Terapias de Reemplazo Hormonal): Antes, el acceso a bloqueadores hormonales o TRH de afirmación de género requería una autorización judicial. Ahora, directamente está prohibido hasta los 18 años.
2. Posibles efectos negativos en la salud mental: Diversos estudios señalan que negar la atención médica a personas trans en la infancia y adolescencia puede aumentar el riesgo de ansiedad, depresión e ideaciones suicidas.
3. Desigualdad en el acceso a la salud: Mientras que otros adolescentes pueden acceder a tratamientos médicos con consentimiento y supervisión profesional, a los y las adolescentes trans se les impide hacerlo, lo que genera una vulneración de derechos.
4. Obstáculos en el desarrollo personal: Sin acceso a tratamientos, muchos adolescentes trans deberán esperar hasta la mayoría de edad para acceder a atención médica, lo que puede afectar su bienestar y calidad de vida.
5. Mayor judicialización y vulnerabilidad: Antes, un juez podría autorizar un tratamiento considerando el bienestar del adolescente. Ahora, las familias que quieran acompañar a sus
hijos e hijas trans en su transición ya no tienen esa opción, lo que puede llevar a situaciones de vulnerabilidad o incluso a buscar tratamientos en la clandestinidad”.

