Un día como hoy, en 1994, Rusia ejecutaba a uno de los asesinos en serie más brutales de su historia.

El 4 de febrero de 1994, las autoridades rusas ejecutaron a Andrei Chikatilo, conocido mundialmente como El Carnicero de Rostov, tras ser hallado culpable de 52 asesinatos cometidos entre 1978 y 1990.
Su historial de crímenes lo convirtió en uno de los asesinos en serie más infames de la historia de la Unión Soviética.
Durante más de una década, Chikatilo acechó a mujeres y niños en distintas regiones de la antigua Unión Soviética.
Engañaba a sus víctimas con promesas de ayuda, trabajo o comida, para luego llevarlas a lugares apartados, donde las asesinaba con una brutalidad extrema.

Muchas de sus víctimas eran menores de edad, y la violencia con la que las atacaba estremeció a la sociedad soviética.
Los asesinatos ocurrieron en su mayoría en la región de Rostov del Don, lo que le valió su macabro apodo. La policía tardó años en atraparlo debido a los errores en la investigación, incluyendo la detención y ejecución errónea de otros sospechosos.
El juicio y su condena a muerte
En 1992, tras su arresto, Chikatilo confesó haber matado a 56 personas, aunque la justicia lo condenó formalmente por 52 de esos crímenes.
Durante el juicio, se mostró sin remordimientos y, en ocasiones, con una actitud perturbadoramente burlona.
La corte lo sentenció a muerte en 1992, y dos años después, el 4 de febrero de 1994, un verdugo le disparó en la nuca en una prisión de Novocherkassk, poniendo fin a su aterrador legado.
El caso de Chikatilo expuso las fallas en el sistema policial soviético y dejó una huella imborrable en la historia criminal de Rusia. Su captura y juicio marcaron un antes y un después en la forma en que el país abordó la persecución de asesinos en serie.
A 31 años de su ejecución, la historia de El Carnicero de Rostov sigue generando escalofríos y recordando los horrores que puede esconder la mente humana.

