“Se cree que esta fecha marca el momento en que las tierras pasaron de manos del padre de Juana Paulina Ugarte a ella misma”

1748 - SAN NICOLÁS ANTE UN NUEVO ANIVERSARIO - 2024

“Dado que no hay documentación que lo respalde, no hubo ningún tipo de fundación. A pesar de detalles, la localidad adquirió gran importancia y presencia en los años posteriores debido a una serie de factores”, indica el autor en este artículo para EL NORTE y precisa que fue una ordenanza de 1890 la que estableció esta efeméride ‘por lo que se conmemora el cumpleaños’ de la ciudad.

Por Ricardo Darío Primo

Durante 1744, siguiendo las directivas del Cabildo de Buenos Aires, se llevó a cabo un censo en la campaña del Pago de los Arroyos, que arrojó una población total de 948 habitantes. En estas tierras, pertenecientes a Juana Paulina Ugarte por dote de matrimonio, su esposo Rafael de Aguiar erigió una capilla dedicada a San Nicolás de Bari. Alrededor de este lugar, la ciudad empezó a crecer de forma natural luego de la muerte del matrimonio (Aguiar en 1758 y Juana Paulina en 1759) y a medida que los hijos de la pareja iban vendiendo las tierras heredadas, la localidad fue adoptando una forma similar a la que hoy conocemos pero sin calles trazadas correctamente, nombres asignadas a las mismas y numeración respectiva.

La fecha exacta, 14 de abril de 1748, se cree que marca el momento en que las tierras pasaron de manos del padre de Juana Paulina Ugarte a ella misma. Dado que no hay documentación que lo respalde, no hubo ningún tipo de fundación. Tampoco hubo tierras cedidas por parte de Aguiar, su esposa Paulina o sus hijos a la propiedad estatal y destinada a instituciones públicas, como cuarteles militares, comisarías, cabildos o dependencias administrativas. Esto también evidencia la falta de una clara intención organizativa, algo lógico ya que tal acción privaría a los descendientes de Aguiar y esposa a la propia herencia. A pesar de estos detalles, la localidad adquirió gran importancia y presencia en los años posteriores debido a una serie de factores. Una ordenanza de 1890 estableció esta fecha como “de fundación” de la localidad, por lo que se conmemora su cumpleaños.

Por aquí pasó Sobremonte huyendo de las invasiones inglesas, Belgrano en septiembre de 1810 y frente a las costas arroyeñas se produjo el Primer Combate Naval Argentino el 2 de marzo de 1811. El resultado de este enfrentamiento generó luego la incursión y saqueo realista de San Nicolás impulsando que Bs. As. decidiera crear el Regimiento de Granaderos a Caballo para custodiar estas costas. Y de esa forma, San Martín pasó por nuestra jurisdicción rumbo a San Lorenzo en los primeros días de febrero de 1813. San Nicolás fue la ciudad fronteriza que se asomó a la terrible guerra entre las provincias primero y luego entre unitarios y federales. Tanto era su importancia como ciudad que fue elegida como la sede del encuentro de gobernadores que, invitados por Urquiza, sentaron las bases del Acuerdo que posibilitó un año después sancionar la Constitución Nacional en 1853.

La instalación de Somisa atrajo a otras empresas y la ciudad siguió siendo un símbolo de progreso y desarrollo en el norte de Buenos Aires.

Censo y organización

Con el tiempo vino el correcto trazado de calles, colocación de números a las viviendas y nombres a las arterias. Por aquel entonces, se llevaba a cabo un censo provincial en San Nicolás, que arrojó un total de 8450 habitantes. De estos, 6335 eran naturales de la provincia o estado de Buenos Aires, 1946 procedían del resto de las provincias y 189 eran extranjeros. La disputa posterior entre el estado de Buenos Aires y la Confederación Argentina mantuvo en vilo a la región durante las batallas de Cepeda y Pavón. A partir de 1850, en Europa, surgió la II Revolución Industrial, marcada por una nueva organización industrial centrada en la producción en serie, lo que reducía los costos y aumentaba la productividad. Este período vio el surgimiento de un capitalismo financiero, la paulatina sustitución del hierro por el acero y la adopción de la electricidad. La expansión del telégrafo dinamizó las transacciones comerciales, mientras que el ferrocarril y los barcos de vapor facilitaron el transporte de bienes y personas. Estos avances llevaron a un aumento del desempleo y a corrientes migratorias hacia diversas partes del mundo, incluyendo San Nicolás en Argentina. En la década de 1860, se fundaron la Sociedad Española (25 de octubre de 1860), la Sociedad Italiana (26 de junio de 1862) y la Sociedad Francesa (1º de abril de 1863), entre otras organizaciones, como respuesta a la inmigración.

Guerra del Paraguay y crecimiento

Durante la guerra del Paraguay, San Nicolás fue una de las ciudades principales que contribuyeron con 508 miembros del Batallón San Nicolás de Guardias Nacionales que se unieron al conflicto entre naciones hermanas.

La paz lograda más tarde impulsó el crecimiento económico de San Nicolás, que se desarrolló y expandió notablemente. En 1869, la población era de 9491 habitantes según el censo de ese año, con 4724 varones y 4767 mujeres. Así, se convirtió en la ciudad más poblada del norte de Buenos Aires. Por cada 1000 habitantes, había 806 argentinos y 194 extranjeros. Las quintas y viñedos tenían un lugar preponderante en la economía local.

La falta de terrenos de propiedad estatal hizo que las instituciones gubernamentales no tuvieran una sede propia y alquilaran edificios para su funcionamiento, situación que fue informada en 1854 y promovió con el tiempo, por ejemplo, la ubicación y construcción del Palacio de Tribunales y la Municipalidad.

En la década de 1880, dos líneas ferroviarias llegaron a la ciudad, una de las cuales alcanzaba el Puerto en el actual Parque San Martín, expandiendo sus vías hacia diferentes localidades. San Nicolás comenzó a exportar cereales al mundo y otros productos a varias provincias del interior. Este modelo económico nacional se vio afectado por la Primera Guerra Mundial y la crisis del 30, lo que impactó en la dinámica de la ciudad. La industrialización por sustitución de importaciones, surgida ante esta disyuntiva y consolidada a partir de 1943, creó numerosas fábricas, provocando un mayor y explosivo crecimiento demográfico en San Nicolás que no contempló, por acción u omisión, futuras complejidades. La instalación de Somisa en sus cercanías unos años más tarde atrajo a otras empresas, y la ciudad siguió siendo un símbolo de progreso y desarrollo en el norte de Buenos Aires.

Las crisis económicas posteriores cuestionaron las políticas implementadas y el rol del Estado, desafiando la existencia de una sociedad próspera. San Nicolás, con su rica trayectoria, destaca, avanza y enfrenta conflictos, inspirando a otras ciudades. Muestra que el progreso es posible y una solución clara y loable cuando se afrontan los problemas en conjunto.

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