Nicolás Herr: “Mi mamá puede estar tranquila, yo voy a seguir hasta el último día y todo va a estar bien”

A DOS AÑOS DE LA MUERTE DE CARMEN MONTES

El 5 de febrero de 2022 quedó marcado en la comunidad nicoleña. Ese día, el impacto de la camioneta Amarok conducida por Jeremías Ramírez contra un auto Ford Fiesta en Av. Savio, se llevó en el acto la vida de Carmen Montes, y tiempo después la de Miguel Arroyo. A pesar del paso del tiempo, ambas familias no dejan de reclamar justicia. “Él va a pagar conmigo el día que cumpla su condena”, expresó Nicolás Herr – hijo de Montes- sobre el único imputado de la causa.

Gentileza Nicolás Herr

Nicolás Fenley
redacció[email protected]

Prepara su mate, agarra el termo y se acomoda en su silla con un temple en su mirada que asombra a propios y extraños. Una frialdad digna de un joven al cual la vida lo obligó a “crecer de golpe”. Sucede que, con tan solo 21 años, Nicolás Herr perdió a su madre, Carmen Montes, en aquel siniestro ocurrido durante la madrugada del 5 de febrero de 2022.

Hoy, próximo a cumplir 24, ya muestra más “asimilado” lo de su mamá y aunque vive sabiendo que nada se la devolverá, está convencido que logrará su principal objetivo: justicia.

Vale resaltar que a diferencia de la familia de Miguel Arroyo (la otra víctima fatal), del lado de Montes la causa contra Jeremías Ramírez – único acusado por ambas muertes-, continúa por el apartado civil. Si bien el proceso por esa vía podría representar una recomposición económica, es insignificante. “Por más que me paguen la cantidad de plata que sea, yo a mi mamá no la tengo más. Ese dinero no tiene valor”, aseveró Herr en diálogo con EL NORTE.

Angustia imborrable

“Me la arrebataron”, aseveró Nicolás. Claro está que despedir a un ser querido duele, pero cuando a la tristeza se le suma lo inesperado, ese dolor parece multiplicarse. “Te la arrancan de un segundo para otro, fue tan rápido y trágico que quizás hasta el día de hoy sigo en shock”, sostuvo. Quizás sea una de las razones por la cual aún recuerda cada detalle. “Aquella noche mientras iba a lo de un amigo después del boliche escuchaba ambulancias y policías, pero uno nunca se imagina”, comenzó su relato. “Estaba durmiendo, mi hermana llama a mi novia que estaba conmigo y me dice: ‘Se murió mamá, la chocó una camioneta’. En ese momento pensé que pudo haber tenido un accidente, pero no al punto de morirse. ‘Me llamó la policía para ir a reconocer sus cosas’, dijo y me levanté con el corazón a mil”, rememoró Herr. En ese punto el destino ya había jugado su peor carta, pero dentro de lo malo, el hijo de Carmen reconoce y agradece sus sostenes. “Durante todo el día los más íntimos fueron llegando a casa, tengo a los míos y me hace bien”, explicó al hablar de Amparo –su fiel compañera hace varios años-, sus amigos y su hermana. “Lo de mi mamá me hizo mal, pero verla a mi hermanita sufrir me golpea más”, contó Nicolás sobre Agustina, quien hoy es la mayor motivación para que la causa persista.

Mensaje a su ángel

“Quemé etapas, crecí de golpe. Ahora me veo con una mentalidad más dura y fría”, subrayó el joven de 23 años, y agregó: “Lamentablemente me arrebató muchas cosas, mi mamá no pudo ver a mi hermana terminar la secundaria, no va a estar cuándo me reciba, ni con sus nietos cuando forme una familia. Hay gustos que no me voy a poder dar”. Aunque la calma reina en su personalidad, Carmen quiebra esa coraza. En medio de una emotiva charla, Nico –como le dicen sus cercanos- se toma un segundo para responder algo que nunca le habían preguntado y pensar que le diría a ella, a su “vieja”, desde donde sea que esté. “Espero que esté orgullosa y tranquila porque tiene un hijo fuerte, un reflejo de cómo me criaron. Voy a seguir hasta el último día y le prometo que todo va a estar bien”, manifestó con lágrimas en sus ojos y un nudo en la garganta. Una imagen propia de un luchador decidido a no descansar ni un instante hasta lograr su cometido y que nunca estará solo.

Del dolor al odio

Tal como sucede con la familia Arroyo, la historia de Nicolás Herr quedará lamentablemente relacionada con el apellido Ramírez al momento de recordar esta tragedia. “Espero que se dicte lo justo y necesario, pero que cumpla. No puede ser que ya sean dos años y él (por Jeremías) siga tan tranquilo”, analizó el joven mientras espera definiciones. Actualmente, la causa contra el conductor de la Amarok permanece sin fecha de juicio. No obstante, el entrevistado aún duda sobre la causa: “Capaz es por la bronca pero veo todo raro. Un accidente una madrugada de sábado y no había policías con un alcoholímetro”. “Puede suceder cualquier cosa, dudas voy a tener de acá al día que me vaya”, aseguró. “Los tiempos de la justicia son lentos, pero no es una boludez, mató a dos personas”, añadió. Asimismo, sus preocupaciones no desaparecen: “Tuve miedo desde el día uno, por lo que podía decir o hacer. Con mi hermana no nos sentimos cuidados. Solo lo cuidan a él”.

Por otro lado, tiene en claro hacia dónde va su bronca: “El único enojo que tengo es con Jeremías y Pedro, su padre. El resto no tiene nada que ver, pero con ellos siento rechazo”. “Más allá de lo que generó el accidente, el odio creció con lo que vino después. Con Jeremías porque anda por la vida como si nada, y con Pedro principalmente por la marcha de supuesto apoyo. Yo lo tomé como una burla, encima la hizo al poco tiempo de la nuestra. Del otro lado no vi tacto alguno, todas faltas de respeto”, aseveró.

“No soy rencoroso, pero que cumpla lo que tenga que cumplir. Ni un día más, ni un día menos, conmigo va a pagar el día que termine su condena. De no ser así, que no esté tranquilo porque va a quedar en deuda siempre”, sentenció Herr a dos años del choque fatal.

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