Nuevamente el peso de Argentina cedió terreno el martes ante la parcial falta de apoyo político a recientes decisiones clave del Gobierno para desregular la economía, lo que presiona a un incremento en las brechas cambiarias por la demanda de dólares en medio de una galopante inflación.

La moneda del país sudamericano se depreció en todos los mercados, con diferentes porcentajes, ante el reciente rechazo parcial de la Justicia a un decreto (DNU) que elimina decenas de derechos adquiridos y al lento tratamiento en el Congreso de una amplia ‘ley ómnibus’ para quitar trámites burocráticos vigentes.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría alcanzado una variación del 28% en diciembre a raíz de la eliminación de controles dispuesta por el Gobierno de Javier Milei, lo que marcaría el dato más alto desde marzo de 1990, según la mediana de un sondeo de Reuters.
Ante un tipo de cambio oficial apenas ligeramente devaluado a 814,4 unidades con regulación del banco central (BCRA), el influyente segmento calificado como informal o “blue” se desplomó un 6,3% a la zona de su piso histórico de 1.120 por dólar, con brecha del 37,5%.
En los circuitos cambiarios alternativos -usados para comprar activos en pesos y liquidarlos en dólares-, la moneda cayó a 1.151,2 por cada dólar en el “MEP” y a 1.201,6 unidades en el “CCL” como los dos mercados más operativos del sistema, un diferencial que se extendía hasta el 47,5% ante la paridad oficial.
“En los últimos días vimos alguna repercusión en la cotización de los tipos de cambio. Queríamos marcar que no es un tema menor lo que pasa cuando se hacen las cosas bien, y tampoco lo que ocurre cuando se hacen las cosas mal”, remarcó en conferencia de prensa el vocero presidencial, Manuel Adorni.
“Los rumores de desacuerdo en algunos puntos de la Ley (denominada ‘Ómnibus’) y los amparos con el DNU (…) generaron que los dólares financieros en pocos días salten de 900 a 1.200 pesos”, agregó. “Estamos convencidos hacia dónde vamos si la ley se aprueba, y también hacia dónde vamos si no se aprueba” a modo de advertencia para evitarse una repetitiva crisis en el país.
Milei expresó reiteradamente su compromiso de bajar la inflación, en momentos en que la tercera economía de América Latina lucha también con un complejo déficit fiscal, acotadas reservas en el BCRA, indicios de recesión y creciente pobreza.
Este novato político, desde su profesión de economista libertario, asumió el 10 de diciembre y rápidamente dispuso una histórica devaluación del peso del 54,2%, lo que se trasladó de lleno a los precios de productos.
Esta fuerte modificación cambiaria alienta a que se liquiden exportaciones, lo que le posibilitó al BCRA sumar 128 millones de dólares este martes y acumular 3.694 millones desde el desembarco de Milei.
La ronda bursátil tuvo toma de ganancias y cerró de manera provisoria con baja del 4,01% en su índice S&P Merval, tras anotar en la primera parte del día el récord intradiario en 1.125.924,07 unidades, frente a una deuda pública que bajó el 1,5% promedio y un riesgo país que trepaba 40 puntos a 2.085 unidades (2000 GMT) como máximo en siete semanas.
Funcionarios del Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se reunieron el lunes en Buenos Aires para revisar un programa por 44.000 millones de dólares y acordaron continuar con las tareas en los próximos días para reflotar una caída séptima revisión, dijo una fuente oficial.
Argentina emitió la semana pasada deuda por 3.200 millones de dólares destinados directamente al BCRA con amortización a 10 años para afrontar compromisos financieros a corto plazo, con el propio Fondo y con inversores privados.

