Las SAD en el fútbol argentino, entre el rechazo de los grandes y el terror de los clubes de barrio

El Decreto de Necesidad y Urgencia que firmó el presidente Javier Milei habilitó la creación de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y levantó la polémica en el fútbol argentino. La medida fue criticada por varios sectores. Las malas experiencias previas y la preocupación por el rol social en los clubes de barrio.

SAD

El DNU firmado por el presidente de la Nación modifica la Ley 20.655 para posibilitar la participación de inversores privados en los clubes deportivos. La medida dispuso un cambio en el artículo 19 bis de la norma N° 20.655, conocida como Ley del Deporte y modifica la denominación “asociaciones civiles deportivas” por “organizaciones deportivas”, incorporando a las “sociedades anónimas”.

La medida transforma por completo la estructura que los clubes han tenido en los últimos 50 años y le abre la puerta a la privatización de los clubes. Al momento de defender la decisión, el primer mandatario afirmó que “ampliar el régimen de sociedades posibles es opcional. Si querés, podés seguir teniendo el club como lo tenés ahora”. Acto seguido agregó que: “los que se oponen están defendiendo negocios propios”.

Uno de los primeros en criticar la medida fue Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). El dirigente deportivo fue contundente: “Hoy las Sociedades Anónimas Deportivas no tienen existencia jurídica. Si no tuviéramos los clubes y no cumplieran la función que cumplen no seríamos lo que somos… la mayoría, estatutariamente ya tienen una posición fijada, así que es un tema en el cual nosotros lo tenemos como terminado, porque no vamos a pelear contra algo que no existe”.

Por su parte, Leandro Lurati, subsecretario de la Subsecretaría de Deportes de la Provincia de Buenos Aires publicó un hilo de tuits en los que se expresa en contra de la medida. “El lema ‘el club es de los socios’ está vinculado a la importancia de los clubes dentro del ámbito comunitario, la democratización en la participación y toma de decisiones y la función social que ellos cumplen. En Sociedades Anónimas con fines de lucro, esas actividades quedarían supeditadas a la decisiones de los “accionistas”, así como también su función social estaría subordinada a la búsqueda sólo de actividades lucrativas”.

El funcionario explicó que el DNU “está pensado sólo para el fútbol, que es el único deporte en Argentina con un modelo de negocio a gran escala”. La conversión en sociedades anónimas pondría en riesgo a “otros deportes, ya sean colectivos o individuales, que no cuentan por ahora con un volumen necesario para volverlos apetecibles para la incorporación de capitales de inversión”.

El malestar frente a la decisión del presidente también se hizo sentir en las canchas. En el partido que disputaron River y Central en Santiago del Estero, ambos planteles posaron con un cartel que no dejaba lugar a dudas acerca de la posición de los futbolistas frente al decreto: “El fútbol no tiene necesidades ni urgencias, #LosClubesdelCampeóndelMundo”.

El club millonario emitió también un comunicado en el que afirmaba que “siguiendo el espíritu de nuestros fundadores, rechazamos a las sociedades anónimas en el fútbol argentino”. Los Xeneizes también fijaron su posición frente a la medida: “Fiel a sus orígenes, respetuoso de los claros principios defendidos durante casi 120 años, Boca Juniors ratifica su carácter de Asociación Civil sin fines de lucro y la premisa de que nuestro club es de su gente”.

Malas experiencias

En Argentina se le otorga a los clubes deportivos, ya sean los denominados grandes o los clubes de barrio, una función social que abarca desde las ciudades más grandes hasta los pueblos más pequeños. Ese rol cultural y de promoción del deporte que en otros países no tiene demasiada relevancia, aquí cumple un papel fundamental.

La postura es muy clara para los detractores de las SAD: una sociedad comercial tiene por objeto obtener beneficios económicos, sólo buscan ganancias, por que cumplir con objetivos sociales puede ya no ser prioridad. Y en ese sentido, las malas experiencias de clubes como Racing, San Lorenzo, Ferro y Quilmes, cuando habilitaron la entrada de capitales privados bajo la figura del “gerenciamiento”, también trae malos recuerdos.

El caso de Racing después de la quiebra y su posibilidad de desaparecer sembró el terror en los fanáticos a principios de los años 2000. El recuerdo aún permanece en los hinchas racinguistas. Lo mismo ocurrió con Quilmes, que incorporó capitales de Excel Group, con San Lorenzo y con Ferro, que incluso terminó en un proceso penal.

El caso de San Lorenzo, como el de la Acadé, fue frenado por una manifestación popular. Fue en el año 2000, cuando la firma Suiza ISL (International Sport and Leisure) fundadora de la marca Adidas, desembarcó en el país y le hizo una oferta al presidente del Ciclón, en ese momento Fernando Miele; para quedarse con el club por 10 años.

En una reunión clave de la comisión interna que intentó mantenerse en secreto, los hinchas alertados por esta maniobra se autoconvocaron al estadio Nuevo Gasómetro para gritar que San Lorenzo “No Se Vende”. La marcha fue el 30 de noviembre de 2001 y desde entonces en Boedo se recuerda como el día del hincha azulgrana.

Los clubes de barrio en alerta

En cuanto a los clubes de barrio, la preocupación surge del rol social y cultural que cumplen en cada comunidad. De acuerdo a un relevamiento que llevó a cabo el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación junto con la Universidad Nacional de San Martín, en el país existen 11.870 clubes y entidades deportivas que son utilizados por 4.928.574 jóvenes.

El papel de estas instituciones la resume el mediocampista de Instituto de Córdoba Luciano Aued. “Muchas veces pensé qué hubiera sido de mi vida sin los clubes de barrio, sin los clubes siendo asociaciones civiles sin fines de lucro. Siempre me respondo lo mismo: soy el resultado, como miles y miles de nenes y de nenas en este país, de esa solidaridad que nunca van a entender quienes creen que todo es un negocio”, expresó recientemente en un posteo de Instagram. En la publicación, el futbolista recordó el rol que jugó el club Independiente de La Plata en su carrera deportiva.

Por su parte, la Unión Nacional de Clubes de Barrio (UNCB), que nuclea a más de 7000 instituciones de todo el país, ya se había manifestado en contra de las propuestas privatizadoras en noviembre, a través de un comunicado oficial. “Las propuestas se basan en medidas que harían desaparecer a miles de clubes de barrio, en un mayor ajuste, en quita de subsidios y en una dolarización hiperinflacionaria y licuadora de ingresos”, habían advertido.

El último temporal que azotó a la provincia bonaerense dejó el peor escenario posible en Bahía Blanca, y los clubes de barrios sufrieron sus consecuencias. Allí, la filial de la UNCB, realizó un relevamiento del daño a las instalaciones y contabilizó grandes destrozos en por lo menos 9 clubes de la ciudad. Además del relevamiento, la organización envió donaciones desde distintos puntos del país para ayudar a las instituciones damnificadas. Desde la UNCB continúan manifestando su preocupación por la llegada de las SAD.

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