La historia del crimen que no fue

DE LA CRONICA POLICIAL

Liliana Farías falleció en el Hospital San Felipe en 2020. Había sido llevada en estado grave. Su hija denunció que se había descompensado por los golpes propinados por el hermano karateca de la víctima. La autopsia reveló que la mujer murió por causas naturales, se trataba de una falsa denuncia. El acusado aun espera su sobreseimiento.

De la redacción de EL NORTE
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La ciudad se encontraba transitando el aislamiento por la pandemia causada por el Covid cuando una noticia policial conmocionó a sus habitantes: “Una mujer de 57 años había sido asesinada a golpes en su casa por su hermano karateca”.

Carla Belingheri, la hija de la víctima había denunciado que su tío Claudio Adelmo Farías de 46 años había entrado por la fuerza a la casa y masacrado a golpes de puño y patadas a su madre Liliana Josefa Farías, quien falleció poco después de ser trasladada al Hospital San Felipe. Refirió que mantenían una disputa por la propiedad de la vivienda que ambos habían heredado y de la que el atacante había sido excluido. La causa recayó en la fiscalía a cargo del fiscal Patricio Múgica Díaz y en principios había sido caratulada como Homicidio agravado por el vínculo. El Juzgado de Garantías avaló la detención de Farías, quien fue apresado el lunes 6 de octubre de 2020, un día después de la muerte de su hermana.

Pero el olfato de los investigadores, la toma de testimonios, el análisis de las cámaras de seguridad de la zona, el informe de peritos y los resultados de la autopsia acabaron por revelar una oscura trama detrás de la denuncia.

La denuncia

En la madrugada del domingo 5 de octubre de 2020 una ambulancia y un patrullero policial acudieron a una vivienda de Ameghino al 1000 en Barrio Mitre.

En el lugar debieron asistir y trasladar de manera urgente a Liliana Farías de 57 años quien se encontraba en grave estado. A poco del arribo al Hospital San Felipe la mujer falleció. La hija había llamado a emergencias manifestando que su madre había sido víctima de una brutal golpiza y que estaba descompensada en el piso de su habitación. Denunció que su tío había entrado a la fuerza a su casa y le había dado golpes de puño y patadas a su propia hermana en el suelo de una forma brutal.

Carla Natividad Belingheri, de 31 años, en su testimonio ante la justicia informó que existían varias denuncias por violencia de género y lo responsabilizó directamente a su tío por la muerte. Aseguró que tanto ella como su hijo de 12 años habían visto con sus propios ojos cómo Farías tiraba de la cama a su mamá y la golpeaba en el suelo. Informó que el hombre era profesor y cinturón negro de karate y que el ataque se habría producido por una disputa por la herencia del terreno y la casa de la calle Ameghino.

Las denuncias y las perimetrales eran reales por eso Claudio Farías, en principios fue detenido pero la inconsistencia de los testimonios de su sobrina y las declaraciones del hombre imputado comenzaron a generar serias dudas en los investigadores. Farías durante mucho tiempo había trabajado en empresas de seguridad se encontraba sin trabajo en ese momento y estudiaba la carrera de coaching ontológico y teología en una iglesia evangélica de la zona. Declaró ante el fiscal, defendió su inocencia y explicó que a la hora en que supuestamente ocurrieron los hechos estaba durmiendo en su casa y que recién cuando lo esposaban supo que su hermana había muerto. Confesó que existía una vieja disputa por el terreno pero que el conflicto había sido con su sobrina y no con su hermana, aunque ya no tenían vínculo y que la mujer tenía graves problemas de salud. Aclaró que no practicaba karate desde su adolescencia y que jamás dio clases. En el allanamiento en su casa los efectivos habían encontrado trofeos y diplomas de competencias de karate que tenían más de 30 años de antigüedad eran de cuando Farías tenía apenas 14 años.

Las dudas

En su declaración el acusado explicó que las diferencias habían surgido por la propiedad de un predio con tres construcciones que tras la muerte de su padre fue heredado por los dos. El hombre en ese momento vivía en una construcción del fondo y Liliana junto a su hija y sus nietos en la casa principal. Esto ocasionó roces y peleas que solo cesaron un tiempo mientras su sobrina estuvo presa. La joven había cumplido 9 años de prisión en UP3 por el homicidio de Eduardo González su ex pareja y fue beneficiada con prisión domiciliaria pero fue detenida nuevamente e imputada por un robo en poblado y en banda. En mayo de 2019 cumplió la condena y salió en libertad.

En las sucesivas repeticiones del relato acerca de lo que pasó la noche del crimen, la joven modificó varias partes del episodio y entro en graves contradicciones. Los peritos del caso notaron un alto nivel de fabulación en las afirmaciones tanto en los pormenores de la muerte como en otros detalles de su declaración.

Los resultados preliminares de la autopsia al cuerpo de Liliana Farías despejaron dudas: la mujer no había sido asesinada. En primer lugar, el informe forense reveló que la víctima tenía diversos problemas de salud, entre ellos una hernia que le provocó peritonitis, se encontraba en estado de descuido y no había recibido la atención médica que necesitaba. Además no encontraron en su cuerpo marcas externas ni internas de ningún tipo que reflejaran golpes o patadas. Pero lo más importante, fueron los registros de dos cámaras de seguridad vecinales que apuntaban directamente a la puerta de entrada y a la parte trasera de la vivienda que no marcaron la presencia de Claudio Farías en la casa. El hombre finalmente fue liberado y la joven procesada por falsa denuncia agravada que conforme al artículo 245 del Código Penal contempla una pena leve de dos meses a un año de prisión o multa.

“Todavía espero mi sobreseimiento”

Claudio Farías en dialogo con EL NORTE manifestó que “Todo es muy lento, la justicia no actúa en tiempo y forma. Creo que tampoco le importa demasiado empatizar con el inocente ya que solo dejan que las cosas sigan su curso natural. Yo todavía estoy tratando de conseguir a través de mi abogada el sobreseimiento ya que a pesar de todas las pruebas a favor de mi inocencia no le dieron fin a mi proceso. Veo desidia. Hoy la persona que mintió y que expuso a sus hijos a declarar mentiras sigue libre y en mi casa. Yo todavía sigo afuera y alquilando. Nunca tuve antecedentes penales, me siento como a fuego lento y la otra persona aun sin proceso. Tomó posesión de mi casa, vendió las cosas que había adentro que eran bienes de familia. Pero con la ayuda de Dios todo va a salir adelante. Quizá el mío no sea el único caso en que la justicia perdió el valor propio, el de proteger al inocente” Reflexionó Claudio Farías.

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