Desde que en 2019 el massismo se alió con el kirchnerismo para integrar el Frente de Todos, en el Concejo Deliberante de San Nicolás no hay representantes de espacios que no formen parte de la polarización entre ese sector y Juntos por el Cambio. De cara a lo que se decide en noviembre, el resultado de la elección primaria de septiembre sugiere fuertemente que el Concejo de los próximos dos años seguirá siendo bipartidista.

De la redacción de EL NORTE
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Polarización. Tendencia creciente hacia el bipartidismo. Grieta. Tal es la dinámica generalizada en la política de nuestro país. Y no solo en el reparto de los cargos ejecutivos: también en la designación de los representantes para el ámbito legislativo. San Nicolás es ejemplo de ello. Y muy probablemente seguirá siéndolo al menos hasta fines de 2023. Desde 2019, las bancas son de uno u otro lado de la grieta; y los números que arrojó como resultado la elección primaria del 12 de septiembre pasado sugieren fuertemente que el recinto Soberanía Nacional seguirá dividido en dos partes luego del 10 de diciembre de este año.
Antes de la elección de 2019, las 20 bancas del Concejo Deliberante se repartían entre tres espacios políticos: Cambiemos (que después fue Juntos por el Cambio), Unidad Ciudadana (que antes había sido el Frente para la Victoria) y el Frente Renovador (espacio del massismo, que también adoptó las nomenclaturas «Frente UNA» y «Frente 1País»).
Pero en 2019 ocurrió que el massismo y el kirchnerismo se aliaron para la fundación del actual Frente de Todos y, a partir de entonces, aunque con algunas diferencias de matices de orden más local que nacional o provincial, los espacios políticos con asientos en el deliberativo local son solo dos.
Y aunque la elección del próximo 14 de noviembre interesa porque configurará un nuevo equilibrio de fuerzas dentro de la institución deliberativa local, es casi un hecho que esa relación de fuerzas se dará entre los dos espacios hegemónicos: Juntos y el Frente de Todos.
Distancias insalvables
Así lo sugiere con fuerza acaso incontrastable el resultado de las primarias de septiembre, antesala de la ronda decisiva de noviembre. Si aquellas hubieran sido las elecciones generales, el oficialismo local se hubiera quedado con 6 de las 10 bancas en juego, mientras que las restantes 4 corresponderían a la oposición.
Naturalmente, el resultado de la ronda venidera no será idéntico al de la anterior. Pero es muy difícil que cualquiera de los otros cinco espacios que compiten en San Nicolás pueda mejorar sus resultados hasta el punto de lograr acceder al reparto, aunque más no sea a una única banca.
La distancia que los separó de ese punto fue muy extensa en las PASO; a veces, abismal. La tercera fuerza más votada fue Avanza Libertad: fue la opción escogida por 4617 electores nicoleños. Ahora bien: si aquella hubiera sido la elección que definitivamente repartía los cargos en juego, ¿a qué distancia hubiera quedado Mauricio Díaz, primero en la lista de Avanza Libertad, de acceder a una banca de concejal? La distancia en votos es de 3452; es decir, el tercer espacio más votado hubiese necesitado casi duplicar su cosecha. La distancia surge de la resta del cociente para el acceso al reparto (que en las PASO fue de 8069, en virtud de los 80.689 votos positivos emitidos divididos por los 10 cargos en juego) sobre los votos obtenidos por el espacio.
Y de ahí para abajo. La lista del FIT sumó 3221 votos en septiembre (le hubieran faltado 4848 para acceder a una banca). El frente Vamos con Vos reunió 1775 votos y hubiera necesitado 6294 más para llegar al piso para el reparto. Al Partido Unión Celeste y Blanco le hubieran faltado 6494 votos más que los 1575 logrados en las primarias. Y el Partido Republicano Federal, con 1233 votos quedó a una distancia de 6836.

