El sueño de Raúl Albornoz se hizo realidad. El 22 de agosto pasado le dio comienzo a una aventura que con los años pasó del plano de los sueños al de la realidad. “Vamos por paso. La idea es llegar a Compostela. Y para fines de septiembre el objetivo es llegar al mar”, cuenta.

Mariana Petrella
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Raúl Albornoz nació en San Nicolás hace 54 años. Está casado y tiene tres hijas. Trabajó mucho tiempo en una fábrica, hasta jubilarse. Fue en ese momento que decidió empezar a organizar un viaje a España para realizar el Camino a Santiago de Compostela.
Su idea siempre fue compartirlo con uno de sus amigos, “como una aventura, no tanto religioso”, comentó a EL NORTE el protagonista de esta historia. Si bien su amigo no pudo sumarse a la experiencia, Raúl comenzó la travesía solo, y es así como el 22 de agosto pasado inició el periplo que, en sus palabras, “era un desafío proyectado para cuando me jubilara. Hoy es una realidad que me llena de entusiasmo”.
El Camino está compuesto por varias rutas de origen medieval, por lo que no existe un único punto de partida. Esta peregrinación la hacen por diferentes motivos, entre los peregrinos se da un sentimiento de relación social que los acompaña a lo largo del trayecto. El Camino de Santiago nace en la Edad Media con el hallazgo de la tumba del apóstol Santiago el Mayor, lo cual desata una ola de peregrinaciones católicas que tienen como propósito llegar a la catedral de Santiago de Compostela en donde se ubica su cripta.
Raúl cuenta que su meta es llegar al mar donde finaliza el Camino. “Vamos por paso. La idea es llegar a Compostela. Y para fines de septiembre el objetivo es llegar al mar. Veremos qué pasa. Lo importante es disfrutar del recorrido”, comentó.
El nicoleño viaja solo. Pero en el camino se va cruzando con personas de distintas nacionalidades. “Vi dos señoras rosarinas tomando mate, pero después alemanes, coreanos, japoneses, un montón de españoles, peruanos, brasileños, australianos, suizos, holandeses, y hablan mucho. La verdad, un montón de gente”, cuenta.
Raúl Albornoz relata que pasa las noches en albergues. “Mi viaje está atado a las posibilidades de mi bolsillo. Lo que más disfruto es poder compartir la experiencia con los demás. En el camino te vas haciendo amigos, te sumás a ellos y ellos te llevan”, explica.
“Camino francés”
El Camino a Santiago de Compostela se puede hacer en la etapa que cada uno elija, para eso se ingresa a la página oficial https://www.caminodesantiago.gal/es. Raúl Albornoz optó por el camino francés. “Yo elegí el francés que empezaba en Jean Pierre Deport, que es el más tradicional porque tiene más albergues y si venías solo, estás con gente de todos lados. Son treinta y cinco etapas, es una etapa por día de más de veinte kilómetros cada una”, describe Raúl.
Al finalizar, remarcó la importancia de la comunicación con los demás caminantes que va cruzando en este Camino que decidió hacer: “Yo no conozco otros idiomas, pero estoy con dos suizos, tres alemanes, dos brasileños y un peruano con quienes arrancamos juntos. Vamos caminando juntos desde que entramos y hemos hecho una buena amistad, nos entendemos. Y con el traductor de Google podemos conversar y charlar con todos”.

