Cada 25 de septiembre la ciudad se colma de peregrinos que vienen a visitar a la Virgen del Rosario en su día. Muchos a darle gracias, otros con un pedido especial por un ser querido, por salud y también por trabajo. La del próximo mes no será una celebración más, ya que se cumplen 40 años de su aparición. La iglesia ya se está preparando para la conmemoración. EL NORTE dialogó con el obispo, monseñor Hugo Santiago, sobre cómo vive esta jornada mariana.

Mariana Petrella
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Falta exactamente un mes para que la ciudad reciba a miles de peregrinos que vienen a celebrar el Día de la Virgen. En una entrevista exclusiva, el obispo de nuestra ciudad, monseñor Hugo Santiago, contó a EL NORTE cómo vive el tiempo previo a una celebración semejante, ya que este año será el 40º aniversario de la aparición.
Al ser consultado sobre cómo vive este mes especial de la Virgen, monseñor Santiago expresó: “La verdad que yo la quiero mucho a la Virgen, me consagré a ella cuando tenía 18 años. Y después vino mi vocación, por lo que la Virgen tiene mucho que ver con mi historia. A San Nicolás la vi crecer como sacerdote. Yo ya era sacerdote cuando comenzó y veíamos la cantidad de gente que venía a San Nicolás, toda la historia del Campito, y en ese momento cuando la Conferencia Episcopal Argentina nota que lo típico de este Santuario era que mucha gente venía sin confesarse, sin reconciliarse con Dios y de pronto pedía confesarse, y eso sigue ocurriendo”.
Haciendo referencia a los 40 años de la aparición de la Virgen del Rosario, el obispo contó: “Celebrar 40 años de la aparición de la Virgen, o de las manifestaciones de la Virgen, para mí siempre fue una gran alegría. Cada año es un acontecimiento especial, a mí me gusta estar muy cerca de la gente. Entonces, por ejemplo, entre el 24 y el 25 me voy y recorro el Campito y hablo con la gente”.
Devoción “federal”
Cuando monseñor Santiago habla de los peregrinos, cuenta emocionado que “la devoción es muy federal: vienen de toda la Argentina, desde La Quiaca hasta Ushuaia”. Sin embargo, también pudo conocer a fieles que llegaban a la ciudad de diferentes países, y expresó: “Me llamó mucho la atención de este Santuario lo internacional, siempre me encontré con gente de Uruguay sobre todo, pero también de Paraguay, de Brasil. El último año, dando la comunión me di cuenta de que había gente que hablaba muy particular. Le digo: ‘¿De dónde son?’. ‘De Perú’, me respondieron. Les pregunté si vivían en la Argentina y me dicen: ‘No, venimos desde Perú a la fiesta de la Virgen’. Otra cosa que me llamó la atención fue un señor de Estados Unidos que había escrito un libro de la Virgen y vino acá un año. Y también hace poquito una pareja de franceses que vinieron a casarse aquí y nos trajeron una réplica de la Sábana Santa. Para mí ha sido una fiesta todos los años, la verdad que lo disfruto mucho. Vienen con mucho trabajo”.
Cada año son miles los peregrinos que llegan a la ciudad para venerar a María del Rosario. Con frío, lluvia, con altas temperaturas, no hay clima que impida que los fieles estén presentes el 25 de septiembre en el Santuario y así celebrar su día junto a ella. Como es el caso de los jóvenes de la comunidad de Schoenstatt San Isidro, provincia de Buenos Aires. Ellos cada 24 de septiembre (desde hace muchos años) llegan a las 20:00, luego de una ardua peregrinación desde su localidad, hasta los pies de la Virgen para ser ellos quienes animen la misa que comienza en ese horario.
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La fe intacta
Con la emoción a flor de piel y la fe intacta, los peregrinos llegan cada 25 de septiembre para reafirmar su amor a la Virgen, venerarla y darle gracias. Y entre tantos fieles, algunos de ellos llegan para quedarse algunos días en la ciudad. Pero otros tan solo se acercan para tocar la imagen de María del Rosario a las 00:00 y luego volver a su ciudad, ya que no disponen de tiempo y dinero para poder quedarse. Sin embargo, su amor por la Virgen es más fuerte, y siempre encuentran la manera para llegar y estar presente en su día.

