“CREÍ QUE ME MORÍA”: EL RELATO DE LA MUJER A LA QUE SE LE CAYÓ UN ÁRBOL ENCIMA

Analía Romero, quien evoluciona en forma favorable del golpe que recibió ayer en plena vía pública en Rosario, aseguró: “Ahora tengo dos cumpleaños para festejar”.

“Creí que me moría. Tengo una oportunidad más de vida y dos cumpleaños para festejar”, afirmó este miércoles Analía Romero, mientras se recupera de las heridas que sufrió ayer al mediodía cuando se le cayó encima un árbol en la zona de Catamarca y Moreno, en Rosario. La mujer permanecía internada en el sanatorio de San Juan al 3000, donde estuvo bajo observación desde ayer al mediodía.

Desde la habitación del centro asistencial, Romero describió el duro momento que vivió en el que tuvo la sensación de haber estado cara a cara con la muerte. El hecho que tuvo como protagonista a Analía, derivó en una importante amplificación en las redes sociales al difundirse las imágenes que tomó una cámara de video vigilancia del momento exacto en que se producía el accidente.

En declaraciones a radio LT8, Romero recordó: “En ese momento iba caminando por Moreno. En eso, sentí un ruido, me quedé quietita y pensé “es una rama”. Pero cuando me di vuelta vi que el árbol que se me venía encima. Traté escapar corriendo, pero no pude”.

Por reacción instintiva, Romero alcanzó a desplazarse unos metros hacia adelante, pero no llegó a quedar fuera de alcance de la inmensa planta. “Así y todo, si no llegaba a moverme el tronco me hubiera dado de lleno y me mataba. Sentí el golpe en la espalda y atrás de la nuca. Cuando caí lo primero que sentí era algo que me salía algo por la nariz. Pensé que me había reventado la cabeza. Y no, era agua. En eso veo a un muchacho y le pedí ayuda, porque pensé que me moría”.

Romero contó que “en ningún momento” perdió el conocimiento. “Una mujer policía se acercó enseguida. Otra vecina también me ayudo. Yo les pedía que no me dejen cerrar los ojos. En un momento se me nublaba la vista, pero yo hacía todo el esfuerzo para no cerrar los ojos, porque creí que me moría.”

“Miraba al cielo, y decía: Señor, no es mi momento. Entonces, Dios puso su manito en mi cabeza. Tuve un shock emocional grandísimo. Tengo una oportunidad más de vida. Ahora tengo dos cumpleaños para festejar”, subrayó.

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