Palpitando el clásico de esta noche en La Ribera por la Liga Federal, vale la pena recordar que en la “A” Belgrano y Regatas se enfrentaron en 29 oportunidades, con 19 triunfos para el Rojo y 10 para el Náutico. Sin embargo, en la temporada 1997/98, la primera en la que ambos coincidieron en la máxima categoría, los regatenses se quedaron con cuatro de los cinco enfrentamientos con su histórico rival.

En la historia del básquetbol argentino el clásico de San Nicolás ocupa un lugar de privilegio, solo superado por pasión y relevancia por el de Mar del Plata entre Peñarol y Quilmes.
Si se contabilizan los partidos que jugaron entre sí sumando los del Provincial de Clubes, la vieja Liga “B”, la Liga Nacional, la Copa Argentina, el Torneo Federal, Liga Federal y el Prefederal (lo que vendría a ser el “profesionalismo”), Belgrano y Regatas se enfrentaron en 55 oportunidades, con 29 victorias de Belgrano (diecinueve en la “A”, cuatro en la copa, uno en la “B”, dos en la Liga Federal, una en el Federal, una en el Provincial y una en el Prefederal) y 26 de Regatas (10 en la Liga, 6 en la copa, 4 en la “B”, 2 en la Liga Federal, 2 en el Provincial, uno en el Torneo Federal, 1 en el Prefederal).
Los más trascendentes de estos enfrentamientos se dieron en el período en el que ambos coincidieron en la “A”, entre 1997 y 2004. Entre esos años jugaron entre sí en veintinueve ocasiones.
En los últimos cuatro se impuso Belgrano (los de la temporada 2003/04). Pero Regatas se llevó cuatro de los cinco que animaron en la edición 1997/98 de la Liga, la primera en la que compartieron la categoría.
Regatas fue el primero de los nicoleños en pisar la Liga, a la que llegó en 1992 como subcampeón de la vieja Liga “B” (ascendió tras vencer a Banco de Córdoba y fue subcampeón, al perder la final con Santa Paula de Gálvez). Se mantuvo durante doce años, con algunas campañas destacadas (sobre todo al comienzo, con un sexto puesto como su mejor ubicación) y otras en las que peleó por la permanencia (de la 98/99 en adelante, estuvo de la mitad de la tabla para abajo).
Belgrano subió en 1997 luego de lograr el título del TNA venciendo en la final a Newell´s Old Boys de Rosario. En general en sus once participaciones ligueras –con planteles más austeros, menos nombres y apostando mucho a su cantera– le tocó pelear por no descender casi siempre. Y vivió su momento más favorable entre 2000 y 2004, llegando a cuartos de final en cuatro ocasiones de manera consecutiva de la mano de Pablo Dastugue (entrenador regatense desde 2009).
Finalmente, Regatas descendería en la 2003/04 y Belgrano lo haría en la 2006/07 y en la 2007/08. Al Rojo le quedó el triste récord de ser el único club en descender dos campeonatos seguidos (luego del primer descenso fue invitado a seguir en la “A” y compró la plaza de Deportivo Madryn). En el medio, durante ocho años protagonizaron inolvidables duelos.
Los primeros se dieron entre 1997 y 1998.
Justamente, para esa Liga 97/98 Regatas apostó en la dirección técnica por Sergio Hernández como reemplazante de Pedro Escarain. El “Oveja” venía de dirigir a Sport Club Cañadense y a Deportivo Roca y llegó a una institución que pretendía seguir peleando en los principales planos. De hecho se renovó con Julio Ariel Rodríguez, Ariel Bernardini, José Fabián Small, Roberto Gabini y Víctor Baldo, se conformó una dupla de extranjeros de jerarquía, compuesta por Elbert Rogers y el veterano Denis Still.
También arribaron el alapivot Diego Casemayor, junto con el joven base marplatense Homero Rasch (quien fallecería en junio de 2001 de manera trágica). Sin embargo, rápidamente lo que ya era una sólida estructura apenas iniciada la competencia se resintió al perder Regatas al que estaba marcado para ser una de sus figuras, Bernardini.
El rosarino sufrió un accidente automovilístico de gravedad en la autopista a la altura de Empalme Villa Constitución viajando hacia Rosario, tras el cual debió someterse a una serie de operaciones por serias quemaduras en sus dos piernas. Por tal motivo, Bernardini solo pudo jugar seis encuentros y debió perderse el resto del campeonato.
En el aspecto deportivo, tras este hecho, no hubo nadie que pudiera suplantar por naturaleza a Bernardini, más allá del poder de gol del “Lunguito” Rodríguez. Rasch y Gabini en diferentes integraran la formación inicial, pero esto hizo que Small en algunos momentos y Rodríguez en otros pasaran a circunstancialmente a hacer las veces de “2”, lo que le daba a Regatas una rara característica. Esto fue un desafío para Hernández, históricamente ligado más a un básquet dinámico y a explotar el contragolpe.
Años después reconoció que ese Regatas “fue un equipo pesado, lento, pero efectivo”. “Jugamos a lo que podíamos. No teníamos contraataque, ni tiro de tres puntos a la carrera, ni en pedo. Lo sacábamos con quinientas cortinas a Ariel Rodríguez para que tirara”, agregó en una nota con el diario La Capital de Mar del Plata, marcando a esa formación de Regatas como una excepción en su carrera.
Por su parte, Belgrano repitió varios de los nombres del ascenso: Guillermo Gallo, Danilo Del Set, Marcelo López y Pablo Prigioni. Volvió Jorge Rifatti tras su experiencia en Italia y una escala en Andino de La Rioja y se sumó Mario Milanesio, más los foráneos Ken Colney y Larry Sykes (ex NBA, luego reemplazado por el nigeriano Emeka Okenwa).
Regatas terminó la primera fase entre los ocho de arriba en la tabla (4°, con 19 victorias y 11 derrotas), lo que le valió su presencia en la A1 para la segunda etapa. Entre los mejores ya no tuvo la misma performance, además al haber sido perseguido por las lesiones, como por ejemplo una que lo tuvo a maltraer a su goleador, Rodríguez. Terminó con récord de 3-11 y debió conformarse con una séptima posición, superando solo la ubicación de Olimpia de Venado Tuerto. Belgrano en la A2 terminó segundo (registro de 8-6).Esto hizo que en la Reclasificación por un lugar en cuartos de final curiosamente Regatas y Belgrano se tuvieran que ver las caras.
En la fase regular Regatas (con 27 puntos de Rogers, 22 de Rodríguez, 15 de Small y 10 de Gabini) ganó como local 102 a 68 (21 de Conley, 13 de Gallo y 10 de Del Set para Belgrano). Y en la segunda rueda lo hizo Belgrano 93 a 86 en el estadio “Luis María Giordano” de Defensores Villa Ramallo (en donde los belgranenses fueron anfitriones en sus dos primeros años). Fueron los goleadores en el vencedor esa noche Conley con 22 tantos, Gallo con 20, Okenwa con 19 y Del Set y Milanesio con 10 (31 de Rodríguez, 19 de Rogers y 16 de Baldo para la visita).
Luego, en los play-offs, en una reñida eliminatoria, pasó Regatas, imponiéndose por 3 a 0. En su cancha ganó 96 a 91 (con 29 de Rodríguez y 20 de Prigioni) y 93 a 84 (con 31 de Rodríguez y 23 de Rogers y 26 de Okenwa y 19 de Conley) y en reducto ajeno lo hizo por 95 a 85 (31 de Rogers y 27 de Baldo y 18 de Conley y 14 de Okenwa y Prigioni). De esta manera, Regatas avanzó de ronda, en donde lo esperaba el defensor de la corona, Boca.
El Xeneize salió airoso de los dos primeros choques (114-95 y 96-87), aunque cuando el cruce se trasladó a San Nicolás Regatas reaccionó y se quedó con el tercer chico (99-74). Debía ganar el cuarto para forzar la definición en un quinto enfrentamiento. Sin embargo, en un partidazo, los boquenses hicieron valer sus ricas individualidades y ganaron 97 a 92, para eliminar a mediados de abril de 1998 a los de la ribera (estos finalizarían séptimos).
Mientras tanto, el derrotero en su debut para Belgrano continuó con cuatro llaves más de play-offs en busca de su salvación. El elenco de Daniel Maffei perdió con Peñarol y Ferro, aunque en el mano a mano por la permanencia venció a Quilmes, al que mandó al descenso. Y posteriormente en el repechaje buscando sostenerse en la máxima división superó a Siderca, segundo del TNA (había perdido la final por el ascenso con Libertad de Sunchales).
El campeón de esa Liga Nacional 1997/98 fue Atenas de Córdoba, que batió por 4 a 0 a Boca, ganándole los últimos dos juegos en el Luna Park, con el que tal vez haya sido su mejor plantel de la historia (estaban entre otros, Marcelo Milanesio Héctor Campana, Fabricio Oberto, Bruno Lábaque, Gabriel Riofrío, Diego Osella, Andrés Pelussi, Leandro Palladino y Steve Edwards, con Rubén Magnano como DT).
A este torneo –además de las grandes figuras de la época y de un joven y promisorio Prigioni– lo jugaron, por ejemplo, Rubén Wolkowyski, Gabriel Fernández (Boca Juniors), Emanuel Ginóbili (Estudiantes de Bahía Blanca), Luis Scola (Ferro), Andrés Nocioni (Independiente de Pico), Alejandro Montecchia y Leo Gutiérrez (Olimpia), siete de los doce campeones olímpicos en Atenas 2004.
En ese mismo certamen se dieron los primeros clásicos en la elite entre Regatas y Belgrano, los que a la distancia siempre vale la pena recordar.

