LAS TRES ESTRELLAS, EL NEGOCIO CALLEJERO QUE MUEVE MILLONES

En la fiesta de la Scaloneta, las afueras del Monumental se convirtieron en un shopping a cielo abierto de réplicas ilegales de camisetas y otros objetos con el nuevo escudo de la AFA.

Al ganar el Mundial, la Selección borda la tercera estrella de campeón mundial en la celeste y blanca, algo que significa, entre muchísimas otras cuestiones, la apertura de puertas hacia un negocio millonario.

Ya con el trofeo en la mano, el grupo que acababa de ganarse la eternidad empezó a vestir la camiseta con la tercera estrella recién ganada. Eso generó una nueva necesidad desbloqueada en la cabeza de millones de argentinos, al alcance de pocos.

Adidas no dio abasto (ni da, hasta el momento, a tres meses de la consagración) para satisfacer la demanda, a pesar de que cada una cuesta 25 mil pesos. El elevado precio y el poco stock dejaron el camino allanado para las réplicas ilegales y la fiesta de la Selección fue el paraíso de los vendedores.

Los precios varían según la calidad: arrancaron en $4.000 y escalaron hasta $20.000, desde las hechas en Argentina -más económicas pero con menos detalles- hasta las importadas tailandesas, tan parecidas a las hechas por la marca de las tres tiras que se venden como “originales” sin serlo. Y ya no hace falta ir con mucho efectivo a la cancha para llevarse un souvenir, porque hasta aceptan medios de pago digitales.

Hay al menos diez modelos en circulación repartidos entre la titular, la suplente o las de arquero, con los distintos parches. Estas últimas se venden como pan caliente en talles chicos, según le dijeron a TyC Sports los puesteros en los accesos del Monumental.

Otras versiones con alta demanda son las prendas de entrenamiento, con las publicidades que acompañan a la Selección estampadas, y las remeras de algodón, que llevan impreso el logo de las tres tiras pintado como la bandera.

Por fuera de la indumentaria, el negocio de las tres estrellas abarca todos los gustos. Desde lo habitual en las canchas del fútbol argentino -gorritos, banderas, pósters- hasta cuadros, estampitas, réplicas de la medalla y representaciones de la Copa del Mundo, incluso convertibles en mates, vasos o yerberos. El ingenio es grande para abastecer un negocio que no paró de crecer, a la par de la felicidad del pueblo más futbolero del mundo.

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