Así lo aseguró Patricia Sánchez, referente de ‘TGD Padres TEA San Nicolás’ a este medio. La llegada de Navidad y Año Nuevo constituyen ocasiones donde habitualmente los fuegos artificiales de alto impacto sonoro aún están presentes en la ciudad. Si bien hoy en día se ha reducido en gran medida su utilización, las personas con Trastorno del Espectro Autista y mascotas continúan sufriendo sus efectos auditivos.

De la redacción de EL NORTE
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En el ‘lado B’ de las fiestas de fin de año, pueden ubicarse las personas con TEA, sus familias y las mascotas. Cada año la llegada de Navidad, Año Nuevo y las despedidas con motivo de celebración son esperadas de forma considerable por muchos. Sin embargo, la realidad que vive el círculo cercano de niños, jóvenes y adultos con Trastorno del Espectro Autista, no es la misma. Los días previos a las festividades son de pura inquietud y nerviosismo por tratar de hallar la forma en que sus hijos, sobrinos, padres o tíos con autismo no sufran el impacto sonoro de los fuegos artificiales.
Por esto justamente, es tan importante otorgarle mayor difusión y visibilización a esta discapacidad que afecta a más de 300 personas en San Nicolás, y todo su entorno.
“Son fechas que se esperan mucho para poder festejar, pero los familiares de personas TEA lo viven diferente. Uno termina aislándose de la familia y pasándolo solo por miedo a lo que su hijo pueda sufrir”, comentó Patricia Sánchez.
Las personas con TEA padecen en muchos casos, de hiperacusia o hipersensibilidad auditiva. La percepción de los estímulos externos como los sonidos que son considerados fuertes, se tornan insoportables para ellos generando una desestabilización total que puede llegar a incluir miedo, convulsiones, autolesión y pérdida de la noción del tiempo.
“Se escuchó bastante pirotecnia de alto impacto sonoro especialmente en zona norte. También se vio mucha venta ilegal por redes sociales. Sabíamos dónde ofrecían y que efectivamente la gente compraba”, apuntó Sánchez.
Afortunadamente los padres estaban preparados para esta situación. Cerraron todas las casas, sellando puertas y ventanas. “Estábamos encerrados como cada año”, aseveraron. Dispusieron elementos que disipen cualquier sonido fuerte proveniente de la pirotecnia, como ventiladores, lavarropas, música y encendieron la televisión. También colocaron sobre las mesas ciertos alimentos y bebidas para que sus hijos estén bien y entretenidos. “Aunque ya no se tira tanto como otros años, ya sabíamos que iban a estar presentes en este también. De hecho una de esas cañitas voladoras con paracaídas, cayó en el patio de casa. Se prendió fuego obviamente, pero lo apagamos rápido y no pasó ningún incidente grave”, señaló Sánchez.
Navidades diferentes
“No hay una Navidad buena o mala, son Navidades diferentes. Tratamos de pasarla lo mejor que podemos, más allá de la situación. Todos tenemos alternativas para pasar las fiestas: algunos cenan más temprano, otros alquilan una quinta en las afueras de la ciudad, quienes pudieron se fueron a otra ciudad donde está prohibida realmente la pirotecnia”, declaró la referente de ‘TGD Padres TEA’.
En primera persona
María, mamá de Abraham manifestó que “fue terrible la cantidad de pirotecnia que se tiró. En nuestro caso, después de tanto pedirle a Dios, Abraham este año pudo pasar las fiestas dentro de todo bien. Obviamente con ventiladores encendidos y tapones en los oídos como siempre”.
Vale mencionar la destacada tarea que con amor y dedicación llevó adelante su hermana adolescente, Mili. “Hizo un trabajo de hormiga durante todo el año. Sin darnos cuenta ella empezó a querer hacer que Abraham escuche la música que ella escuchaba. Y de a poco, lo fue logrando. Primero ponía en el celular. Cuando Abraham lo toleró, empezó a reproducir música en el televisor. Después pasó al equipo. Y así, pudimos observar que a Abraham le empezaban a gustar ciertas canciones. Así que, hicimos una carpeta con esas particularmente y lo hacían jugar como si estuvieran grabando tiktoks”, reveló su mamá María.
Y continuó: “A las 22:00 fue cuando cerramos toda la casa, y pusimos esta música por el tema de la pirotecnia. Él la sobrellevó re bien, en el sentido de que pudo disfrutar, pudimos comer y hasta abrir los regalos”.
Sin embargo, todo era disfrute hasta que a hacia las 02:00 cuando pensaron que ya todo el tema de los fuegos artificiales había pasado, bajaron el volumen de la música. Abraham jugaba con sus juguetes, tranquilo. “Y en un momento empezaron con los petardos de nuevo. Salí y hablé con los vecinos, les dije que a mi nene le hacía mal y la chica me entendió. Me pidió disculpas y hablamos. Pero Abraham quedó asustado, fueron cuatro o cinco explosiones que lo agarraron desprevenido”, explicó.
Negación
“Hay padres que no quieren aceptar lo que le pasa a su hijo. Ven que se asusta con los ruidos, se altera, tiene crisis de nervios, gritan y se muerden, pero no quieren llevarlo a un médico para saber cómo tratarlo y manejar adecuadamente la situación”, aseguró María, mamá de Abraham.
Pedido
Patricia Sánchez agradeció a los barrios que fueron más empáticos y respetaron la campaña ‘Más luces, menos ruidos’. Y a aquellos que tiraron pirotecnia sonora, les piden que busquen otra alternativa para festejar. “Son fechas de solidaridad y respeto, en las que deseamos amor y paz. Pedimos que la ‘pirotecnia cero’ sea real, para que las familias puedan vivir unas fiestas unidas, y no sufriendo”, concluyó.

