“LLEGAR AL VERANO”, LA CARRERA CONTRA EL CUERPO PIERDE PROTAGONISMO
Las dietas que prometen resultados mágicos, los gimnasios colapsados previo al verano y los fármacos dañinos empiezan a correrse de plano para dar lugar a consideraciones de diversidad corporal. El trabajo de los grupos militantes, la ESI y la toma de conciencia personal llevan a multiplicar mensajes amorosos con los cuerpos, tanto el propio como los ajenos. Iris Jung, activista nicoleña y modelo plus size, cuenta en primera persona cómo fue su proceso de aceptación que hoy intenta contagiar a otras personas.
Empieza a escalar la temperatura y con ella empiezan a subir los prejuicios y preocupaciones por el cuerpo. Cada vez con menos intensidad, gracias al trabajo de los movimientos sociales que reivindican que al verano no “se llega” por más o menos kilos, por más o menos curvas, sino que no existe tal carrera más que para el poderío del marketing y la perpetuación de los modelos hegemónicos.
Iris Jung, activista nicoleña y modelo plus size, afirmó en diálogo con EL NORTE que “una sociedad que se niega a representar las diferentes corporalidades existentes en su comunidad –no solo de cuerpos, sino también de culturas– está condenada a seguir perpetuando los problemas de discriminación y los trastornos en la conducta alimentaria”.
En primera persona
El daño de los comentarios no solicitados, muchas veces encubiertos como consejos, afectaron la vida de Iris, como la de tantas personas: “Desde que soy chiquita me pasaba de ir a tiendas de ropa y terminar llorando en los probadores porque no había ropa para mí, siempre los mismos colores y los mismos cortes, todos para personas grandes. Y yo quería usar el mismo jean o la misma remera que las chicas de mi edad usaban. Eso repercutió un montón en mi autoestima y generó que desarrolle una gran depresión”, relató. A partir de eso, comenzó a «taparse» “con lo que podía encontrar porque eso era lo único que podía usar, ya que era lo que había y me tenía que conformar, total… ¿quién quería ver un cuerpo gordo y horrible?”.
Ese pensamiento la “siguió” hasta los 17 años, cuando participó de un curso de modelaje para plus size, donde conoció a “un montón de chicas que habían pasado lo mismo que yo. Por primera vez no me sentí sola. Ese día fue uno de los mejores de mi vida, me sentí representada con la ropa, cómoda en un ambiente de inclusión y vista por quien yo era”, compartió.
Tras ese momento revelador, aprendió a hacer su propia ropa, para vestirse como ella quiere y no como el mercado obliga: “Obviamente me sigo cruzando a la misma gente que se horroriza por ver a una gorda en top y pollera, pero estoy parada desde otra posición donde me importa poco porque yo soy feliz y me acepto como soy”.
La exposición que antes evitaba trajo consigo las muestras de lo que se vive en las calles de San Nicolás: “Cuando comencé a publicar fotos o a mostrar más siempre hubo comentarios negativos, en la calle me gritaban cosas, he tenido “amistades” que me han cuestionado por lo que usaba, o familia que ha comentado sobre mi vestimenta o cuerpo. En esos momentos siempre se me venía la misma pregunta: “¿Por qué?, si yo soy feliz con lo que uso, con cómo me siento, ¿por qué hay personas que no lo aceptan o que están empecinadas en hacerme sentir mal por lucir como lo hago?”. Otras personas consideran que por promover la diversidad genera apología de la gordura, vinculando la apariencia con lo sano o enfermo de un cuerpo. “Yo solo les respondo que tengo derecho a habitar mi cuerpo sin que nadie me tenga que decir cómo lucir o qué hacer. Tengo derecho a existir como todos los demás”, sentenció.
Cambio
Con intenciones de que este camino sea de transformación, Iris Jung expresa que se debe “generar un cambio positivo para que nadie se sienta excluido y que todos y todas seamos representados en los medios: que un cuerpo gordo, una persona afro, indígenas, mujeres, personas trans y demás diversidades no deban luchar por un lugar en películas, series, noticias, trabajo, en la moda y demás. Que siempre estén presentes porque existen y viven en nuestro país. Lo necesario es hacer una reflexión colectiva para entender que el respeto y la aceptación son fundamentales para sostener valores para las generaciones de hoy y las que vendrán”.
Además, invitó a ver que “no hay un solo cuerpo en la sociedad argentina, hay una vasta y hermosa diversidad y tendríamos que visibilizar porque existe y siempre va a existir. El que los medios o las industrias de la moda la nieguen solo hace que la lucha y el activismo crezcan aún más”.
Amor saludable
La licenciada en Psicología Sofía Calvo reflexionó sobre la importancia de la interpelación a la hora de hablar y hablarse en lo corporal, planteando la pregunta central ¿por qué es importante no opinar de ningún cuerpo?: “Cuando opinamos de algún cuerpo –así sea el nuestro– estamos reforzando una norma y ayudando a que se mantenga la idea de que hay cuerpos correctos y otros no tanto”, señaló. Frases como «estoy gordo», «estás reflaca», «aquella tiene celulitis», «hay que llegar al verano», etcétera, “pueden causar estragos en alguien que lucha contra los estereotipos inalcanzables. Nunca se está lo suficientemente ‘bien’ para ojos de una sociedad que nos vende todo tipo de falsas perfecciones”, desde la lectura de la profesional.
El foco que pone Calvo está en torno a comprender que la otra persona puede estar atravesando cualquier tipo de sentimientos respecto de su corporalidad, algo que puede llevar a trastornos de la conducta alimentaria o exacerbar las ideas que conducen hacia ellos. “Si a alguien que sufre de anorexia le decimos que está flaca, indirectamente reforzamos la idea de que no comer está haciendo su efecto ‘positivo’ y, por lo tanto, empeoramos su situación”, ejemplificó, también con el otro margen: “Si alguien se siente incómodo con su peso y escucha que x persona está gorda, probablemente su inseguridad se incremente, porque entiende que el cuerpo es un motivo de charla”. Y eso, resalta, “no debería serlo. Siempre hay temas más interesantes que hablar antes que señalar el cuerpo de otra persona. Y si no, quedate en silencio”.
“Nunca se está lo suficientemente ‘bien’ para ojos de una sociedad que nos vende todo tipo de falsas perfecciones”. Lic. Sofía Calvo
Los malestares alrededor de la construcción social de lo “correcto” e “incorrecto” de las corporalidades pueden aparejar conflictos no solo emocionales, sino también físicos y relacionales. Al respecto, la psicóloga, docente y escritora Sofía Calvo indica que “si dejamos de poner el cuerpo en el centro de debate, quizás deje de ser motivo de tanto padecimiento psicológico algún día”.