EL RÍO PARANÁ HACE CRECER LAS ESPERANZAS

Aunque el optimismo comienza a aparecer por primera vez en el tercer período de intensa sequía, el Instituto Nacional del Agua plantea que es precipitado fijar en el horizonte próximo la salida de aguas bajas del río Paraná. Las lluvias originadas en la zona norte de este recorrido hidrológico sigue mejorando el caudal de su curso en la zona que baña las costas nicoleñas.

Tito Sebas / Fotografiando San Nicolás

Carolina Mitriani
redacció[email protected]

El crecimiento del río Paraná ya empieza a notarse en la costa nicoleña, donde toma recuperación luego de un largo período de escasez. Sin embargo, desde el Instituto Nacional del Agua (INA) explican que “si bien las condiciones hidrológicas indican mejoras en relación con aquellas observadas durante el período 2020-2021, la perspectiva climática aún no permite establecer un límite temporal del escenario predominantemente de aguas bajas iniciado en marzo de 2020”.

Esto no afecta solo a la zona de San Nicolás, sino a todo el circuito hídrico en general, donde los ecosistemas, sectores productivos y abastecimiento de agua para consumo humano se ven afectados por el ingreso al tercer año de seca histórica.

Ayuda del norte

La alta cuenca del río Paraná en territorio de Brasil representa un escenario crucial para el abastecimiento de esta porción del continente. El INA repasa que en los meses de octubre de 2021 y marzo de 2022 se registraron lluvias sobre casi toda la alta cuenca en Brasil. Estas lluvias mejoraron la condición de los suelos y permitieron una recuperación de las reservas en los embalses de generación eléctrica. En abril de 2022 la región beneficiada por las lluvias fue la mitad sur de la alta cuenca, no regulada por embalses, alcanzando los suelos una condición hídrica normal. En septiembre del 2022 fue especialmente rico desde el punto de vista hidrológico, con lluvias importantes sobre la parte no regulada, uno de cuyos efectos fue una mejora en el caudal entrante al embalse de Itaipú, llave final del sistema de embalses.

El impacto de la represa de Itaipú es prácticamente inmediato para la zona sur del recorrido hídrico, ya que se ubica en cercanías al comienzo del tramo argentino del Paraná, “con lo cual los caudales que eroga se reflejan inmediatamente en el tramo paraguayo-argentino de dicho río”, plantean desde el Instituto Nacional del Agua.

Paisaje alentador

Continuando el repaso temporal, en las dos primeras semanas de octubre de este año se observa un aporte de toda la alta cuenca oscilante alrededor de 9000 m3/s, valor que el INA destaca como “aún inferior a lo normal para esta época del año”.

Las expectativas inmediatas a este crecimiento no permiten plantear en definitiva una salida de la emergencia hídrica, pero, basados en los pronósticos meteorológicos que surgen de tareas colaborativas entre distintos especialistas del área en aporte estatal, “se mantiene la probabilidad de lluvias sobre el área de aporte directo al embalse de Itaipú, el que se encuentra con un nivel próximo al nivel operativo normal”.

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