LA LLUVIA TRAJO ALIVIO A LA TIERRA ARRASADA

Llegó la lluvia al norte de la provincia de Buenos Aires y eso ayudó para descomprimir la tensión, donde Defensa Civil trabajó intensamente en las islas entrerrianas para controlar el fuego. Además, se compartieron postales terribles del ecocidio que llevó a manifestaciones en la ciudad, reclamos de vecinos, de isleños y de las ONG.


En las últimas horas del viernes llegaron las lluvias al norte de la provincia de Buenos Aires y la situación se descomprimió. No fueron días fáciles, el pasado jueves y viernes el equipo de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires trabajó intensamente, ante la presencia de las primeras manifestaciones de humo en las islas frente a Ramallo tras lo sucedido el pasado miércoles. Con análisis e información de los radares fueron recibiendo instrucciones de lo que se podía hacer. El Comando Unificado Incendio de Islas del Paraná, que coordina Carlos Velázquez del Servicio Nacional de Manejo del Fuego del Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medioambiente de la Nación, realizó una serie de intervenciones. El territorio entrerriano quedó arrasado por el fuego que con llamas de más tres metros fue devorando todo a su paso el pasado miércoles por la tarde y en la noche. Las imágenes de las islas son las muestras claras del “ecocidio”, como lo han denominado las organizamos medioambientales. Vacas y caballos muertos, quemados; ofidios y aves también; todo registro de vida quedó pulverizado por las llamas.

La llegada de los brigadistas

En la cronología de las acciones realizadas el pasado jueves, a primera hora brigadistas realizaron un vuelo de reconocimiento determinando que el incendio se estaba produciendo en las islas pertenecientes a la provincia de Entre Ríos. Esto implicó, antes de actuar, que la provincia de Buenos Aires debía pedir autorización, asistencia y apoyo a la Nación.

Asimismo, también se encontraron con la imposibilidad de llegar al lugar del hecho por agua, por lo que debieron gestionar la presencia de los helicópteros del Ejército Argentino, tanto para el traslado del personal de rescate como también para el uso del mismo como “helibalde”.

Con el correr de las horas se fueron sumando brigadistas. Hoy son más de 20 los que cruzaron a la isla con sus equipos, previo control de salud por parte de los médicos del Hospital José María Gomendio de Ramallo. Salen a las 8 de la mañana y retornan a las 17:00. También cuando regresan reciben controles médicos por parte del personal de salud.

El desastre ecológico en las islas es difícil de explicar. La gran cantidad de animales muertos, “ranchos” de isleños destruidos y la fauna arrasada son las imágenes que se repiten en cada paso.

Familias de isleños

En la continuidad de las acciones que se realizaron por parte de las autoridades provinciales y locales, se procedió al relevamiento de familias damnificadas. Desde los Ministerios de Desarrollo de la Provincia y de la Nación, fueron relevando las áreas de situación crítica: se envío el detalle de las familias damnificadas, y confirmaron que estará llegando la ayuda solicitada en un camión provisto por la Municipalidad de Ramallo para asistir en cuanto a infraestructura a estas familias.

En tanto, el Municipio de Ramallo entregó ayuda alimentaria a las familias que lo necesitaban y, además, los medicamentos solicitados por aquellas personas que tienen patologías preexistentes, o bien, se vieron afectadas por el efecto del humo en las últimas horas. En el hospital de Ramallo aumentaron considerablemente las consultas por problemas respiratorios.

El sábado por la mañana, a las 8:00, se constituyó el comando, que inició las operaciones con el control sanitario a los brigadistas. Pero fue un día distinto, las lluvias que se extendieron durante la mañana trajeron un gran alivio.

ONG

Desde la ONG Animales Ramallo, una institución que trabaja desde hace muchos años en la comunidad, decidieron con un grupo de veterinarios y asesorados por la gente de las islas cruzar para curar a aquellos animales que sufrieron el impacto del fuego y aún están con vida. El viernes no pudieron hacerlo, el río estaba “picado”, como suele decirse, y la embarcación en la que se trasladaban no era la más apta. Debieron regresar y esperar hasta el sábado.

En tanto, en la zona de la costa hay una movilización social importante, los comercios están recolectando alimentos, ropa, chapas y todo lo que puede ser útil para las familias que viven en las islas, así como también para los pescadores artesanales. Muchos de ellos perdieron todo. Viven dos o tres días en la zona de islas y después regresan a la orilla bonaerense para comercializar el pescado.

Leandro Monserrat, quien fue uno de los fundadores de la ONG Unidos por la Vida y el Medioambiente, publicó en su cuenta de Facebook: “El día después de las quemas, recorrimos con Mati aproximadamente 5 km en un desierto de cenizas, desolación, huesos calcinados de aves, caracoles y un sinfín de bichos más imposible de distinguir hasta encontramos con la única sobreviviente, una bicha (yarará) que estaba acurrucada en lo que parecía haber sido un hormiguero, en un suelo que al apoyar la palma de la mano mucho tiempo te quemaba, te traspasaba la suela de la zapatilla”.

Luego contó: “Asustada e indefensa, la única sobreviviente entre tanta muerte, intentamos refrescarla, pero tenía la mitad del cuerpo quemado. Las yararás cumplen un rol muy importante en nuestros ecosistemas y no son agresivas, atacan cuando se sienten amenazadas. Somos nosotros quienes invadimos su hábitat, no son ellas. Ni la más temible yarará merece semejante sufrimiento”.

El cuadro de situación es desolador, las imágenes hablan por sí sola y hasta el momento se desconoce qué pudo haber provocado semejante incendio.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -