En la apertura, el presidente del Coloquio, Daniel Herrero, cuestionó los enfrentamientos y la “falta de unidad” de diferentes sectores sociales, políticos y económicos; pedido de reglas claras y más institucionalidad. Falta de dólares, freno en la actividad e inflación, son algunas de las preocupaciones planteadas.

En la jornada de ayer, donde el dólar blue saltó nueve pesos y el BCRA tuvo que vender US$ 85 millones, tras los anuncios por el “dólar Qatar”, el tradicional Coloquio de IDEA regresó a Mar del Plata después de dos años y los principales empresarios, economistas, dirigentes y sindicalistas del país se reunieron bajo el lema “Ceder para crecer”, donde hubo un pedido de diálogo a la política.
El anfitrión, Daniel Herrero, ex presidente de Toyota y titular del 58° Coloquio de IDEA, fue el primero en tomar la palabra para explicar el lema de la reunión: “La Argentina tiene una oportunidad, existe, es palpable”. El empresario habló de un “país de desencuentros” y una Argentina “colmada de enfrentamientos y sin acuerdos mínimos” lo que dificulta “pensar en un país en el largo plazo”.
El encuentro arrancó con el panel “La mirada de los que eligen Argentina”, en la que expusieron Marcos Bulgheroni, CEO Pan American Energy Group; Carolina Castro, directora de Industrias Guidi; y Luis Pérez Companc, titular del Grupo Pérez Companc.
Un pedido a la dirigencia
“Nunca alcanzamos los llamados consensos, aquellos que brindan la seguridad necesaria para desarrollar reglas claras y una institucionalidad fuerte que permita un crecimiento sostenible”, dijo Herrero desde el Sheraton de esta ciudad, hotel en el que se realiza habitualmente el encuentro anual empresario más importante del país.
“Nuestros recursos naturales, nuestro desarrollo humano y mano de obra calificada fortalecen la idea de un país en constante estado de potencia latente, pero que sigue siendo maltratado por un espiral de crisis recurrentes que se producen por posiciones maniqueístas”, cuestionó sobre las posiciones más radicalizadas de la política.
“Podríamos estar mucho tiempo discutiendo responsabilidades. Desde acontecimientos históricos hasta la falta de unidad de los diferentes sectores: políticos, económicos y sociales”, dijo el ex presidente de la automotriz japonesa. “Pero si de algo nos sirve esta historia de desunión es para entender que nuestra responsabilidad es todo lo contrario: encontrarnos, trabajar juntos para crear un acuerdo común. Si no alcanzamos algunos consensos básicos, no vamos a poder crecer. Y si no cedemos en algo en nuestras posiciones para comprender al otro, tampoco lo vamos a lograr. Y por eso es que elegimos este lema para este Coloquio: Ceder para crecer”, explicó el directivo.
Herrero dijo que en los últimos años se llegó a la conclusión de que los argentinos “estamos convencidos” de nuestra perfección. “No quiero desilusionarlos, pero la Argentina es un país imperfecto”, estimó. Luego dijo: “La contracara de esta idea es un pesimismo muy doloroso, donde la Argentina parece condenada al fracaso, donde los argentinos no somos capaces de nada. Pero la pregunta que me hago es: ¿Y si aceptamos naturalmente nuestras imperfecciones?”.
Fue entonces que mencionó el kintsugi y la fuerza de las imperfecciones para poder abrir diálogos. “No podemos pensar en un futuro mejor si no creemos que ese futuro puede ser realmente mejor que nuestro pasado y nuestro presente. Y las oportunidades están, son palpables, nos esperan”, dijo y cerró: “Practiquemos el diálogo, aceptemos nuestras imperfecciones y trabajemos en nuestras fortalezas: estoy convencido de que todos somos capaces de ceder para crecer”. Con esas palabras finales, Herrero inauguró el 58° Coloquio de IDEA y dio paso el primer panel, presentando a Sebastián Ceria, presidente de Fundar y CEO de Qontigo y al sociólogo Juan Carlos Torre.

