EL POSRTRE EMILIANO SIGUE CAUTIVANDO PALADARES A PESAR DE HABER SIDO MODIFICADO A LO LARGO DE LA HISTORIA

La delegación de La Emilia cumple hoy 130 años y con Diario EL NORTE te contamos la historia del postre Emiliano, el manjar tradicional que no puede faltar después de la comida. La panadería Celestino es la única que lo elabora y su responsable, Maxi Fontana, logró reversionarlo para seguir cautivando paladares. 

De la Redacción de EL NORTE
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En un cumpleaños tan especial, hay tradiciones que no pueden faltar. El postre denominado Emiliano es un clásico de la localidad de La Emilia y, a pesar del paso del tiempo, sigue cautivando paladares. EL NORTE te cuenta la historia de cómo un postre oriundo de Baradero se convirtió en el manjar infaltable en la mesa familiar. 

La época de esplendor de este postre comienza en los 60 y 70, cuando no era habitué servir helado en ningún restaurante. Junto al Balcarce o Chajá, el Emiliano transitaba su camino de fama y se servía en el restaurante del Club Social y Deportivo La Emilia, el cual se había transformado en el epicentro de reunión para disfrutar de algo rico y dulce. 

Curiosamente, por muchos años se pensó que dicho postre fue creado y elaborado en La Emilia, aunque en realidad fue en Baradero. Era una fábrica que había innovado en postres, siguiendo con el estilo de la época, pero con un conjunto de ingredientes que lo hacían muy especial. 

Luego, tanto el restaurante como la fábrica que elaboraba el Emiliano cerraron y nunca más se pudo conseguir. Al cabo de muchos años, el historiador local, Ricardo Primo, conjuntamente con una colega de Baradero, lograron encontrar al creador de la receta y amablemente les otorgó los ingredientes. En el 2020, el Emiliano volvió a la mesa poscomida. 

Nueva versión

En conmemoración de estos 130 años que se cumplen hoy, EL NORTE se acercó hasta la panadería Celestino, ubicada en calle Yrigoyen y la ruta camino a La Emilia, en Villa Campi, para dialogar con su dueño, Maxi Fontana. 

“La receta me llega gracias a Ricardo Primo que me regaló, anotados en una servilleta, los ingredientes de este postre. Pero había un problema, yo nunca lo había visto porque soy muy joven y no existe la receta, únicamente tenía los ingredientes. Allí comenzó la odisea y decidí reversionarlo para que tenga un toque distintivo”, contó Fontana. 

En el recuerdo de muchos vecinos de La Emilia, el Emiliano era redondo y hasta un poco más empalagoso. Fontana decidió hacerlo rectangular, con ocho generosas porciones que pueden compartirse sin problemas y manteniendo los principales ingredientes, entre ellos el dulce de leche. 

“Cuando lo hice por primera vez, hice uno solo, pensando que no iba a impactar tanto. De un momento a otro, tenía la panadería llena y con una gran demanda de clientes. Ahí entendí la importancia del postre. Incluso me lo encargaron desde Buenos Aires y otras localidades, y hasta ahora he recibido buenas críticas”, añadió Fontana. 

Según cuenta el panadero, elaboran el postre únicamente de miércoles a domingos, tratando de conservar el toque artesanal que caracteriza al Emiliano. Los fines de semana, en la mesa de todos los residentes de La Emilia no puede faltar este postre, que a pesar de los años, aún sigue siendo el más elegido en la zona.

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