Ayer se mantenía la manifestación de la facción disidente a Mario Almirón, conductor de la seccional local del gremio de los constructores. De uno y otro lado llegaron más trabajadores para agitar las posturas. Bajo un fuerte operativo de seguridad, vecinos y comerciantes del lugar no ocultaban la frustración de tener que convivir con la tensión de un conflicto que podría extenderse varios días.

De la redacción de EL NORTE
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Bombos, trompetas, cánticos y mucha gente exacerbada en una y otra vereda de calle Urquiza entre Belgrano y Mitre. El grupo que pide la renuncia del secretario general de Uocra San Nicolás, Mario Almirón, se ha instalado con carpas para exigir la convocatoria a elecciones internas. En la vereda de enfrente (literal), el oficialismo del sindicato de la construcción sumó hombres para defender cualquier intento de copamiento de la sede. En el medio, vallas y un operativo de seguridad custodiando que el conflicto no pase al ámbito de la violencia.
Mientras los manifestantes de una y otra facción parecían celebrar el conflicto, los que lo están padeciendo son los vecinos y comerciantes del lugar. Algunos de los locales ubicados sobre Urquiza no abrieron sus puertas por la mañana. Y por la tarde asistían –resignados– a ver cómo la gente esquivaba el lugar. “A la mañana no abrí. Ahora vine porque no puedo darme el lujo de tener el negocio todo el día cerrado. Pero la verdad es que nadie entra al local”, contó una comerciante. Otro propietario de un local comercial se quejó por “la mugre que hacen”, dijo, en referencia a los manifestantes. “Toman cerveza, fuman porros, y a la noche se sientan en la vereda. Es imposible la convivencia así”, se quejó.
Tensión
Efectivos de Infantería, en diálogo con este diario, manifestaron que la situación en cuanto a tensión no se había modificado este martes, en relación con el día anterior. “El problema es que una mínima chispa entre dos puede desencadenar en un cruce masivo”, dijo.
Por lo pronto, de uno y otro lado no parecen estar dispuestos a ceder. Mucho menos a dialogar, con lo cual el conflicto podría extenderse más allá de lo previsto.
Por momentos, el corte de calle es total. Aunque la mayor cantidad de tiempo la calle queda liberada al paso de vehículos y transporte público.

