La agrupación Vientos de Libertad, dependiente del Movimiento de los Trabajadores Excluidos, advierte sobre la grave situación que San Nicolás atraviesa en salud mental, consumos problemáticos y clasismo. “Por falencias e inacción de las instituciones competentes se nos mueren los pibes”, lamentan. El hambre, la deserción escolar y la vulneración de derechos básicos marcan transversalmente a sus integrantes, que sueñan con un futuro mejor.

Carolina Mitriani
[email protected]
En la zona sur de la ciudad –en el centro vecinal de Barrio Avamba’é– funciona desde el 2021 “Vientos de Libertad”. El dispositivo de salud comunitaria forma parte del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), perteneciente a la Red de Casas de Acompañamiento y Atención Comunitaria del Sedronar.
Acompañan integralmente a jóvenes con problemáticas de consumo que deciden hacer un proceso de transformación, sobre todo a los que llegan desde los barrios populares y más vulnerados de la ciudad. Trabajan también “las aristas que traen en pibes y pibas la pobreza, el contexto social, marginación, abandono del Estado y derechos denegados acechan día a día”, señalaron desde VDL a EL NORTE, comprendiendo que “la situación de consumo problemático se da en todos los niveles sociales, aunque no todos tienen las mismas posibilidades de acceder a los derechos”.
Realidades olvidadas
Participan de sus actividades más de 50 jóvenes. “Por día pasarán por el barrial 30 personas. Pero estamos al pendiente de todos. Muchos son limpiavidrios, por lo cual no siempre llegan al barrial, por ello se los visita y se realizan intervenciones”, resaltan en VDL. Su registro va desde los 9 hasta los 50 años de edad. El rango etario que predomina es entre los 12 y los 30 años, siendo más varones que mujeres.
“Hay 20 pibes y pibas en situación de calle. No tienen un techo ni un lugar donde construir y pensar sus vidas. Esta situación nos preocupa y ocupa. Se han enviado cartas a Desarrollo Social, solicitado reuniones para debatir y plantear el problema en busca de una solución, pero aún no se han obtenido respuestas. Todos sabemos que la calle no es un lugar para dormir ni morir. La calle y el consumo exponen a los pibes a un riesgo constante”, marcan con firmeza.
“Los jóvenes llegan al dispositivo rotos. Traen consigo historias duras, donde no solo están atravesados por el consumo o cuestiones legales o ilegales, sino que también por el despojo de sus proyectos de vida. Muchos están en una situación de pobreza estructural, se encuentran sin una vivienda ni trabajo y mucho menos una red familiar que contenga”, describen. Una de las mayores alertas que encuentran es la deserción escolar temprana: “En su mayoría no han completado el ciclo secundario, algunos no terminaron el primario o lo terminaron pero aún no saben leer ni escribir. Los menores en edad escolar (secundario) son 10 y ninguno asiste. Hemos articulado familia-escuela para lograr la revinculación escolar, pero no se ha podido sostener”.
En ese sentido, funciona en VDL una escuela primaria para adultos, donde hacen actividades de lectura, compresión y operaciones matemáticas. “La seño es un sostén importante en el proceso que realizan”, destacan.
Salud integral
Los profesionales de Vientos reconocen que “hay muchas situaciones que exceden nuestro trabajo, donde la ausencia y falta de políticas públicas agrandan el problema. Somos un espacio de salud comunitaria, donde por falencias e inacción de las instituciones competentes se nos mueren los pibes”.
Por eso consideran “fundamental que San Nicolás cuente con una guardia de salud mental, ya que la intervención oportuna ante una urgencia es decisiva para el proceso de la persona. Con profesionales capacitados que puedan contener, diagnosticar, evaluar y derivar o realizar una intervención de ser necesario”. El grupo lamenta recientes pérdidas por estos vacíos estatales, por lo que solicitan “una guardia psiquiátrica donde la mamá o papá pueda llevar a su hijo que tiene reiterados intentos de suicidio y no que tenga que hacer una fila a las 5 a. m. para sacar un turno con el psiquiatra o trasladarlo a la guardia psiquiátrica de Pergamino”. Solicitan que en las instituciones provinciales y municipales que tienen que ver con la salud mental “haya disponibilidad de acceso y un correcto seguimiento de la persona. Es necesario un compromiso político y personal. Además, promotores de salud territoriales que lleguen a los barrios populares. Necesitamos que atiendan la situación, brinden los recursos necesarios, escuchen las demandas de los que menos tienen y compromiso de quienes toman los cargos, que realmente se comprometan con la gente. Necesitamos de políticas públicas claras y concretas”, reclaman.
Oportunidades
Cuentan con distintas posibilidades para el aprendizaje de oficios y la recreación, que además de brindar herramientas de conocimientos resulta un espacio de conexión social. Todos son de apertura gratuita a la comunidad. Los talleristas son profesores de arte, hap kido, carpintería, electricidad y pronto se sumará uno de música. Además, trabajan en un taller de nuevas masculinidades.
El equipo está compuesto por psicólogos, trabajadoras sociales, referentes, coordinadores y trabajadores de la economía popular, “cuyo único objetivo es luchar por los derechos vulnerados, justicia social, rehabilitación y reinserción en la sociedad de los jóvenes, brindando apoyo y contención, articulando con un sinfín de instituciones en pos de los mismos objetivos”, destacan. Asimismo, el cuerpo técnico cuenta con siete jóvenes que trabajan en la dinámica y acompañamiento diario de las personas que llegan al barrial. Todos los jueves elaboran viandas que distribuyen para la cena de personas en situación de calle; los días lunes salen a repartir la merienda. La rama sociocomunitaria del MTE tiene cocineros que “trabajan para que los pibes y pibas tengan desayuno, almuerzo, merienda todos los días”, cuentan.
Escucha activa
El grupo define a su abordaje integral como “político-terapéutico y comunitario, donde el valor de la palabra y la escucha es fundamental. La palabra para repensar su propia historia y compartir experiencias. Consideramos que los pibes y pibas son parte de un sistema de desigualdades e injusticia donde no hay un lugar para ellos. Es una problemática que supera la individualidad y, por lo tanto, la salida es colectiva. Desarrollamos herramientas alternativas a los modelos hegemónicos, donde lo esencial es la persona y su contexto y no sus conflictos o sustancia”.
Los jóvenes llegan voluntariamente al dispositivo a realizar un proceso, se desarrollan terapias individuales y grupales, se compone un cronograma donde pueden construir una rutina y generar nuevos hábitos diarios. “En Vientos pueden repensar su vida y acompañamos en su transformación. Trabajamos en fortalecer los vínculos familiares, y acompañar en la lucha por los derechos que les son vulnerados, para que todos puedan tener techo, tierra y trabajo”, indican.
“Los jóvenes cuando llegan se sienten un desecho de la sociedad, donde los prejuicios y estigmas sociales paralizan, el olvido y rechazo de la familia duele”. Vientos de Libertad SN
“Los pibes y pibas son parte de un sistema de desigualdades e injusticia donde no hay un lugar para ellos. Es una problemática que supera la individualidad y, por lo tanto, la salida es colectiva”. Vientos de Libertad SN

