La casita de Don Orione es un lugar donde aquellas personas en situación de calle encuentran un plato de comida y refugio. En esta época invernal son más quienes buscan un lugar donde pasar la noche ante los embates del frío. El padre Matías, a cargo de dos refugios, uno para varones y otro para mujeres y niños, explicó cómo están preparados para recibir a la gente.

Germán Rodríguez
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Cuando el frío llega es igual para todos, sin importar clase social o edad. Llega crudo, despiadado, y por las noches se siente más fuerte, cala hondo en su crueldad natural. Hasta aquellos que tienen un hogar lo sufren y es la hora de prender las estufas, de buscar frazadas y prepararse. Pero son muchos quienes están en situación de calle, que no tienen un techo, que el frío es imposible de frenar, de soportarlo, sumándose a los que la crisis económica y el desempleo terminaron por hacerlos caer del sistema, de la rutina diaria, obligándolos a sobrevivir, llevándolos a un mundo impensado. Familias que ayer estaban bien y hoy ven la realidad como una selva donde cada día vale y la supervivencia es el juego. El padre Matías, administrador y encargado de la casita de Don Orione, sabe de esas cuestiones, las palpa en carne propia con cada uno de aquellos que van a pedir un refugio, un plato de comida caliente, un lugar donde dormir, de prestar un oído también al dolor ajeno, sintiéndolo propio, generando empatía y buscando soluciones. No solo es un plato y un techo, también es la palabra justa y la contención lo que hay que dar para recibir.
“No solo en invierno, sino que estamos los 365 trabajando con las personas en situación de calle. Históricamente no hemos tenido los picos en tiempos de frío sino en un febrero de hace dos años, que llegamos a un tope de 29 personas. Pero sí hemos notado que en estas últimas semanas que las temperaturas bajaron bastante, hubo un incremento y pasamos de tener un promedio de 14 por día, a 20 y 23 personas por noche, registro que hacía un tiempo que no teníamos porque veníamos manteniendo el promedio de 13 a 14”, explicó el padre Matías a nuestro medio.
Preparados
Acerca de cómo se preparan en la época invernal, dijo: “En sí tenemos todos los años el mismo procedimiento, en verano sacamos las frazadas de uso y ya te digo que ni bien empieza el otoño las volvemos a poner, porque las personas que viven en situación de calle es como que están más propensas a que cualquier fresquito requieran de las mismas, así que en otoño ya están disponibles. La casa cuenta con una caldera, así que la calefacción es muy buena y esta la encendemos cada vez que las temperaturas descienden, y como están en esta situación de calle sentimos que tienen una vivencia del frío más cruda, por lo que requieren de esa calefacción y frazadas. Históricamente el frío no ha sido un determinante para que la casa tenga más recurrencia, sino que la tiene en cualquier tiempo del año. Eso pasa más en varones que en mujeres. En mujeres el número es generalmente más estable y se van supliendo las necesidades de quienes van llegando por distintos motivos, no siendo el frío el determinante, sino cuestiones de violencia de género, problemas habitacionales y demás. En la de varones siempre estamos preparados. El promedio de edad es muy variado porque tenemos chicos de 18 años a hombres de 70. Hay una franja de entre 20 y 35 más numerosa que el resto, pero son muy variadas las edades”.

La caída
Algo que impacta es cómo fue variando el espectro de gente que concurre a esos lugares debido a la crisis que golpeó más duro en los últimos años. “Desde la pandemia el espectro de las personas que nos piden un lugar en la casa ha sido muy variado, ya no es solo la persona en situación de indigencia por una cuestión de pobreza extrema crónica, tenemos muchos que ya no pueden alquilar, que se quedaron sin trabajo. Así como también llegan personas que son itinerantes y se manejan de una provincia a otra, llegan chicos que no pudieron alquilar más y tuvieron que pedir ese lugar, e incluso gente con un buen pasar que tuvieron que echarse a buscar lugares así porque no podía pagarse un alquiler. Al lugar se ingresa a las 19.30, la regla es sí o sí que tienen que bañarse, el agua es caliente, por supuesto, toman una cuasi merienda, siempre con panificación, agua caliente y yogur. A las 21.30 se cena y después a las 23.00 es el descanso que generalmente no llegan, ya a las 22.00 está casi todo el mundo durmiendo. Se levantan muchos a partir de las 6.00 por cuestión de trabajo, changas o lo que sea. El horario de levantarse es 6.45, se les da el desayuno y a las 8.00 la casa cierra”, explicó.
Contención
Como explicamos en un principio, no solo se brinda techo y comida, sino que se trabaja en la contención y el asesoramiento. “Tenemos los lunes un psicólogo voluntario con el cual vamos haciendo un trabajo de admisiones y de contención. Después articulamos con salud mental porque hay muchas personas con problemas de salud mental, muchos con problemas psiquiátricos y después hay un cuerpo de voluntarios, tres voluntarios por día que hacen toda la parte de recibimiento en el que se les entrega una bolsa con toallas y elementos de higiene”, aclaró.
La Casita de Don Orione para varones está ubicada en Lamadrid 26, mientras que en Ameghino 556 funciona la de mujeres. Asimismo, el padre está a cargo de “Letizia”, que es una residencia convivencial para adultos mayores en Nación 508.
Cómo ayudar
Para la elaboración de la comida de los hogares, cada martes, de 8.00 a 13.00, en Olleros 163, sede de la Parroquia María Madre de la Iglesia, se reúnen voluntarios para cocinar el menú semanal.
En cada jornada de producción se valen de la materia prima que aporta “El banco de voluntarios de alimentos”. Ese banco es el que acerca cada semana distintos productos para la elaboración de la comida. Las personas interesadas en participar de ese banco de voluntarios de alimentos pueden llamar al 4499014, de 9.00 a 13.00, y ofrecer su ayuda.
También se puede ayudar con la colaboración de dinero que se recibe en la cuenta oficial de la “Asociación S.O.S. soy tu hermano”, dinero que se destina a la inversión en los distintos hogares.
Número de CBU: 0720188820000000646190
Alias: AYUDASOYTUHERMANO
CUIT: 30716009757
Las personas también pueden sumarse como voluntarios presenciales.
“En cada iniciativa, tenemos un voluntariado presencial al que podés sumarte donando tu tiempo y tus manos en el trabajo activo y solidario. Todo tipo de informe se da en el teléfono 4499014”, agregó.

