Clubes de barrio: tarifas por las nubes y riesgo de cierre

Entre el tarifazo y la morosidad, una red social en emergencia

Club de barrio afectado por el aumento de tarifas y la caída de ingresos

NewsITe

Los clubes de barrio de la Argentina atraviesan una de las etapas más difíciles de las últimas décadas. El fuerte incremento de las tarifas de luz, gas y agua, sumado a la caída de ingresos por cuotas sociales y al recorte del apoyo estatal, está poniendo en jaque a las instituciones que sostienen la vida deportiva y comunitaria en los barrios.

De sus canchas surgieron figuras como Juan Román Riquelme, Leandro Paredes, Fernando Redondo o Claudio Borghi. Sin embargo, hoy esos mismos espacios funcionan al límite, sosteniéndose a pulmón y con la incertidumbre permanente sobre cómo afrontar el próximo mes de gastos fijos.

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“El valor de las tarifas de los servicios públicos, sumado al aumento de los costos de mantenimiento, insumos y funcionamiento general, hace que todo se haga muy cuesta arriba”, explicó a Noticias Argentinas Marcela Juárez, secretaria del Club Social y Sportivo Parque, en el barrio porteño de Villa del Parque. Como muchos otros, el club convive con facturas que se duplicaron en apenas un año.

La situación se repite en Devoto. Sergio Pérez Barrera, coordinador de fútbol y secretario del club Sportivo Devoto, describió el panorama: las inversiones en infraestructura están paralizadas, los arreglos de fondo se postergan y sólo se atiende lo urgente, muchas veces con dinero que aportan de su propio bolsillo los dirigentes y colaboradores.

Más socios, menos cobro: la paradoja de la crisis

La crisis económica generó un fenómeno contradictorio. Ante el encarecimiento de los gimnasios y complejos privados, muchas familias se volcaron a los clubes de barrio para que sus hijos sigan practicando deportes. Pero, al mismo tiempo, el empeoramiento del poder adquisitivo disparó la morosidad a niveles históricos: relevamientos recientes señalan que más del 50% de las cuotas sociales se pagan con atraso o directamente no se cobran.

En el Club Deportivo Giuffra, su presidente, Gabriel Santagata, detalló que el número de becas creció de tal manera que casi la mitad de quienes asisten ya no puede afrontar ni una cuota mínima. Para evitar que los chicos abandonen, los clubes priorizan la contención por sobre el equilibrio contable.

  • Incremento de tarifas y costos fijos que duplican o triplican gastos mensuales.
  • Morosidad superior al 50% en el pago de cuotas sociales.
  • Recorte de programas de subsidios y apoyo estatal histórico.
  • Aumento de becas para niñas, niños y adolescentes en situación vulnerable.

Según una encuesta de la Unión Nacional de Clubes de Barrio, realizada sobre 374 instituciones de todo el país, el 49,5% aseguró que su situación económica empeoró significativamente en el último año y otro 41,7% afirmó que se mantiene igual de crítica. Más del 91% no ve mejoras en sus balances.

Sostener el tejido social a pulmón

Frente a este escenario, los clubes recurren cada vez más a rifas, loterías familiares, torneos solidarios y al trabajo voluntario de vecinos y comerciantes. En el conurbano bonaerense y en la Ciudad de Buenos Aires ya se registran recortes de horarios de iluminación en canchas y la organización de “bolsones solidarios” de indumentaria y botines para que ningún chico deje de entrenar por falta de recursos.

“Vivimos una etapa similar a como eran los clubes hace 50 años. Estamos permanentemente haciendo lotería familiar, rifas y torneos solidarios para subsistir”, graficó Santagata.

Mientras se impulsan reempadronamientos para acceder a tarifas sociales y proyectos de alivio en legislaturas provinciales y municipales, los dirigentes advierten que los beneficios son limitados y llegan tarde. En muchos casos, la continuidad de los clubes —verdaderos pilares del tejido social y deportivo de los barrios— depende hoy del esfuerzo comunitario y de que las políticas públicas no les suelten la mano.

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