Cuarto mandato de Lula: apuesta a la infraestructura y las exportaciones

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El futuro gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que asumirá su cuarto mandato el 5 de enero de 2027, prepara una de las mayores carteras de concesiones de infraestructura de las últimas décadas en Brasil. De acuerdo con medios especializados, el paquete proyectado asciende a unos 230.000 millones de reales, equivalentes a cerca de 42.000 millones de dólares, con foco en obras ferroviarias, carreteras y puertos.
Según reveló el diario económico “Valor Económico”, la agenda prevé 19 subastas de transporte a lo largo de 2027: 11 vinculadas a concesiones viales y 8 relacionadas con ferrocarriles. Solo ese bloque concentra inversiones por unos 214.000 millones de reales (aproximadamente 39.000 millones de dólares), en un intento por modernizar la infraestructura logística de un país clave para el comercio global de alimentos y materias primas.
A estas iniciativas se suman al menos 17 proyectos de arrendamiento de terminales portuarias que aún se encuentran en etapa de estudio técnico y regulatorio. De concretarse, podrían movilizar otros 16.000 millones de reales —unos 2.900 millones de dólares— destinados a ampliar y actualizar la capacidad operativa de los puertos brasileños, pieza central para el flujo de exportaciones hacia Asia, Europa y también la región.
El peso del tren y la estrategia para atraer capital extranjero
El componente ferroviario aparece como el gran protagonista del plan. De acuerdo con la información oficial, los proyectos sobre rieles demandarían alrededor de 160.000 millones de reales, cerca de 29.400 millones de dólares. El objetivo es reducir costos logísticos, mejorar la conectividad entre polos productivos y puertos, y acompañar el crecimiento de la producción agroindustrial y minera.
En paralelo, el ministro de Transportes, George Santoro, inició en Londres una ronda de presentaciones ante fondos de inversión y grupos empresariales internacionales. La gira busca captar capital privado para concretar las licitaciones y reforzar el carácter mixto —público-privado— del programa de infraestructura.
“Brasil atraviesa un momento crucial de reorganización y expansión de su infraestructura. El objetivo es mantener el ritmo del crecimiento de la producción nacional y las exportaciones”, señaló Santoro durante uno de los encuentros con inversores, al destacar la expansión de la capacidad del país para producir y exportar alimentos, minerales y otras materias primas.
Garantías para inversores y mirada regional
Desde Brasilia subrayan que la previsibilidad regulatoria será un pilar para atraer grandes jugadores globales. La secretaria nacional de Transporte por Carretera, Viviane Esse, remarcó que el país “garantiza la previsibilidad y utiliza mecanismos modernos para proteger a los inversores, como la cobertura cambiaria”, un punto sensible para los fondos que operan en moneda extranjera.
El ambicioso programa de concesiones se inscribe en una estrategia más amplia de Lula para reforzar el rol de Brasil como proveedor central de commodities agrícolas y energéticas, al tiempo que busca posicionar al gigante sudamericano como plataforma logística para el Mercosur. De avanzar según lo previsto, las mejoras ferroviarias, viales y portuarias podrían tener impacto directo en los flujos comerciales de la región, incluida la Argentina, tanto por el lado del intercambio bilateral como por la integración de corredores bioceánicos.
El plan de concesiones apunta a modernizar la logística brasileña, reducir costos de transporte y consolidar la posición del país como líder exportador en América Latina.
Con el calendario de subastas previsto para 2027, el desafío del nuevo mandato de Lula será combinar celeridad en la ejecución de las obras con reglas claras y estabilidad macroeconómica, dos condiciones fundamentales para sostener el interés del capital privado internacional.

