La compañía española regresa con una obra atravesada por el duelo y la esperanza

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La reconocida compañía española La Zaranda, Teatro Inestable de Ninguna Parte, vuelve a Buenos Aires con su más reciente creación, Todos los ángeles alzaron el vuelo. El espectáculo, con texto de Eusebio Calonge y dirección de Paco de La Zaranda, inicia temporada en el Teatro Sarmiento con una serie de 14 funciones pautadas entre el 12 y el 29 de noviembre, consolidando una vez más el vínculo del grupo con el público argentino.
Inspirada en la tradición de la picaresca española, la obra se sumerge en un universo de “criaturas caídas”: dos prostitutas, un proxeneta, un exconvicto y un demente que funciona como un particular Caronte contemporáneo. Todos ellos deambulan por descampados y habitaciones en ruinas, aferrados a la búsqueda de una ranura mínima para la redención en un mundo que los margina.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Eusebio Calonge repasó el origen de estos personajes y el modo en que se fueron imponiendo durante la escritura. Lejos de pensar a las criaturas escénicas como un producto calculado, el autor sostiene que “los personajes nunca son la decisión de un autor”, sino que se cuelan “a través del dolor” y van guiando la mano de quien escribe. Para Calonge, el teatro humaniza el mito arcaico y la tarea del autor es apenas desenterrarlo, porque «ya estaba latente antes de hacerse palabra».
El dramaturgo subraya que Todos los ángeles alzaron el vuelo está pensada como una obra que abre interrogantes más que como un relato cerrado. Entre esas preguntas aparecen el destino, la posibilidad de hallar un último lugar para la esperanza y el deseo de elevación de unos personajes que atraviesan una vida turbulenta para alcanzar algún sentido trascendente. “Es la propia voz del teatro quien te lo regala en el camino escénico”, resume.
Tragedia, humor negro y el recuerdo de Laura Gómez-Lacueva
Aunque el material respira tragedia, La Zaranda vuelve a echar mano a un humor negro tan corrosivo como necesario. Calonge explica que toda tragedia necesita instantes en que la tensión se afloje para que el relato tome aire y pueda seguir avanzando hacia su clímax. De ese “reír por no llorar” del refrán popular surge un humor perturbador, que sorprende al espectador riéndose de lo terrible y termina por congelar la sonrisa.
La obra está dedicada a la actriz Laura Gómez-Lacueva, integrante fundamental de la compañía, fallecida en 2023. Calonge comenzó a trabajar el texto junto a ella, con quien compartía códigos y un modo de trabajo particularmente fértil. Su muerte obligó a postergar el estreno durante dos años, en medio de un duelo profundo que atravesó a todo el grupo y puso en pausa el proyecto.
Con el tiempo, La Zaranda entendió que la única manera de honrar su memoria era volver al escenario. “La obra debía ser un canto a su presencia en nuestras vidas y no a su ausencia”, explica el autor. Así, el montaje se transforma en un homenaje vivo, que celebra la huella artística y humana de la actriz a través de cada función.
“En La Zaranda cada actor y cada actriz aporta desde un universo propio donde impera su absoluta creatividad. Eso hace a cualquiera verdaderamente irremplazable”, destaca Calonge al describir el trabajo colectivo de la compañía.
Fiel a su historia, La Zaranda se asume como una familia teatral más que como un elenco reemplazable. El grupo ha llegado a suspender funciones antes que sustituir a un intérprete, convencido de que cambiar un actor es transformar al personaje y modificar la obra desde sus cimientos. Con esa misma ética, Todos los ángeles alzaron el vuelo aterriza en Buenos Aires para invitar al público a asomarse, una vez más, a los abismos del mundo y a las luces frágiles de la redención.

