La Corte dejó firme la condena al ex directivo de Ford

La Corte Suprema confirmó la pena por crímenes de lesa humanidad

Fachada de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

NewsITe

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena a diez años de prisión contra Pedro Müller, ex gerente de Manufactura de Ford Motor Argentina, al rechazar los recursos presentados por su defensa. El ex directivo había sido encontrado responsable como partícipe necesario de crímenes de lesa humanidad cometidos contra 24 trabajadores de la planta de Pacheco durante la última dictadura militar.

La decisión fue adoptada por mayoría, con las firmas del presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti, y de los conjueces Fernando Poviña y Juan Ignacio Pérez Curci. Los magistrados consideraron que los cuestionamientos defensivos no lograron desvirtuar las pruebas que daban cuenta del rol de Müller dentro de la estructura de la automotriz y su participación en el esquema represivo desplegado en la fábrica.

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En 2018, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de San Martín había condenado a Müller por privaciones ilegítimas de la libertad agravadas y tormentos agravados en perjuicio de 24 trabajadores vinculados a Ford Motor Argentina. La sentencia calificó esos delitos como crímenes de lesa humanidad, lo que los vuelve imprescriptibles, e impuso además la inhabilitación absoluta del ex gerente por el tiempo que dure la pena.

Según el fallo, antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 la empresa ya había solicitado mayores medidas de seguridad para la planta bonaerense. A partir de ese pedido, fuerzas de Gendarmería, Prefectura y luego del Ejército se instalaron dentro del predio de Pacheco y permanecieron allí hasta 1977, en el marco del accionar represivo de la dictadura.

El rol de la empresa y la disidencia en la Corte

La Justicia tuvo por probado que 17 de los 24 trabajadores fueron secuestrados en sus propios puestos de trabajo. Nueve de ellos fueron llevados a un quincho ubicado dentro del predio industrial, donde fueron sometidos a interrogatorios bajo tormentos, para luego ser trasladados a distintos centros clandestinos de detención. La investigación también determinó que directivos de Ford aportaron información específica y confeccionaron listas para identificar a los empleados que serían perseguidos.

En esa línea, la mayoría de la Corte sostuvo que Müller tenía una “especial relevancia entre las autoridades de Ford” y ejercía un “efectivo control de la planta”, lo que le permitió facilitar la individualización y localización de las personas a detener. El fallo remarcó que el ex gerente autorizó el uso de dependencias de la fábrica para alojar a algunos de los trabajadores secuestrados, quienes luego fueron sometidos a tormentos.

  • La condena a Müller fue dictada en 2018 y queda ahora firme.
  • Los hechos ocurrieron en la planta de Ford en Pacheco entre 1976 y 1977.
  • Los delitos fueron calificados como crímenes de lesa humanidad.

En disidencia, el juez Carlos Rosenkrantz sostuvo que la culpabilidad de Müller más allá de toda duda razonable constituía “un error intolerable bajo una racional administración de justicia” y postuló su absolución por el beneficio de la duda.

A contramano de la mayoría, Rosenkrantz entendió que no hubo testimonios directos que situaran a Müller en el lugar y momento en que se aplicaron los tormentos, y destacó que su cargo se limitaba al área de producción de la planta. No obstante, la posición mayoritaria terminó prevaleciendo y dejó firme una de las sentencias emblemáticas sobre la complicidad civil empresarial con el terrorismo de Estado, en el marco de la política de memoria, verdad y justicia que la Argentina sostiene desde la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad.

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