Bustamante impulsa un puerto multipropósito en Mar del Plata

Un proyecto para que el puerto recupere su perfil comercial

Vista del Puerto de Mar del Plata y su infraestructura portuaria

NewsITe

El empresario Emilio Bustamante, codirector de la Terminal de Contenedores Dos (TC2), planteó una ambiciosa hoja de ruta para transformar el Puerto de Mar del Plata en un centro logístico internacional y multimodal. La propuesta, detallada en su libro “De la desidia al desarrollo. Miradas y propuestas para el Puerto de Mar del Plata”, apunta a recuperar el perfil comercial de la terminal marítima y a diversificar una actividad hoy fuertemente concentrada en la pesca.

Según el autor, el puerto fue concebido en 1909 como una terminal multipropósito de ultramar, pero con el paso de las décadas perdió esa vocación y quedó atado a un esquema de gestión que limita su expansión. “Un puerto que no se puede expandir no tiene futuro”, advierte Bustamante, quien vincula la falta de planificación, las trabas a las inversiones y las carencias de infraestructura con el freno al desarrollo económico de Mar del Plata y su región de influencia.

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Entre las obras centrales, el empresario propone la ampliación del Espigón III, con 21.000 metros cuadrados adicionales y una nueva línea de muelle de 340 metros. Ese paso, señala, permitiría incrementar la capacidad operativa, mejorar el movimiento de contenedores y dar previsibilidad a las navieras interesadas en operar con cargas diversas. A la vez, impulsa una reformulación de las vías navegables de acceso, un dragado sostenido en el tiempo y la adecuación de muelles para recibir buques de mayor porte.

Multimodalidad, empleo y conexión con la producción regional

La mirada de Bustamante excede lo estrictamente portuario. Su proyecto apuesta a un sistema logístico multimodal que articule el transporte marítimo, ferroviario y terrestre, para reducir costos y conectar en forma directa la producción regional con los mercados internacionales. En ese marco, plantea una mayor integración del puerto con el parque industrial de Mar del Plata, el cordón frutihortícola y los polos productivos de ciudades como Balcarce y Tandil.

Como ejemplo de oportunidades desaprovechadas, menciona el caso de la planta de McCain en Balcarce, que produce alrededor de 220.000 toneladas anuales de papas congeladas y exporta el 68% de ese volumen a Brasil. Pese a estar a menos de 60 kilómetros del puerto marplatense, la empresa utiliza el camión como principal vía de salida, con un costo cercano a los 5.000 dólares por contenedor en transporte terrestre.

El diagnóstico se vincula también con la pérdida de más de 1.500 puestos de trabajo en el procesamiento de pescado en tierra durante los últimos cuatro años, producto de cambios tecnológicos y de organización en la industria. Para el empresario, la construcción de un puerto multipropósito abriría nuevas oportunidades de empleo en logística, transporte, almacenamiento y servicios asociados a la actividad marítima y energética offshore.

Cruces con el Consorcio Portuario y la oportunidad de los cruceros

Otro de los ejes que plantea Bustamante es la necesidad de revisar a fondo el funcionamiento del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata, al que responsabiliza por desalentar inversiones y trabar la planificación de largo plazo. Recuerda que la licitación de la Terminal de Contenedores Dos quedó desierta en diciembre de 2025, debido a pliegos que, según su mirada, no ofrecían previsibilidad para encarar proyectos de envergadura.

Entre las reformas institucionales, propone modificar la integración del directorio del Consorcio para sumar representantes de las principales actividades productivas de la región —pesca, industria alimentaria, frigoríficos, sector frutihortícola y empresas vinculadas al comercio exterior— y establecer incentivos tarifarios para navieras que diversifiquen cargas y promuevan mayor competencia entre operadores privados.

El libro destaca, además, el potencial de la energía offshore: durante la campaña de prospección petrolera de 2024, la TC2 atendió 35 recaladas de buques de aprovisionamiento, con impacto directo en distintos rubros de la economía local. En paralelo, Bustamante plantea incorporar a Mar del Plata a los circuitos internacionales de cruceros, para recibir barcos de más de 250 metros de eslora y entre 2.000 y 3.000 pasajeros, lo que implicaría un fuerte impulso para hoteles, gastronomía, comercios y servicios turísticos.

“El mundo portuario evoluciona y Mar del Plata va en el camino inverso. Debemos y podemos cambiar esta realidad”, sostiene Bustamante, quien insiste en que una terminal multipropósito puede motorizar producción, comercio exterior y empleo en toda la región.

Para el empresario, la clave está en asumir decisiones de largo plazo, concretar obras estratégicas y redefinir el vínculo entre el Estado y los operadores privados. Solo así, afirma, Mar del Plata podrá recuperar su papel como puerta de salida de la producción regional y dejar de perder cargas que hoy viajan por ruta hacia otros puertos argentinos o incluso brasileños.

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