Franco Colapinto manejó en Brasil una Renoleta de sus fans

Tres amigos santafesinos recorrieron más de 2.000 kilómetros para llegar a San Pablo con un Renault 6 de 1977. El encuentro con el piloto argentino, que terminó conduciendo la reliquia, fue su recompensa con creces.

La pasión por la Fórmula 1 puede llevar a los hinchas a protagonizar historias fascinantes. Esta vez, tres fanáticos de Santa Fe llegaron hasta San Pablo con un Renault 6 tuneado como un Alpine de la máxima categoría -al fin y al cabo, son la misma marca- y consiguieron que Franco Colapinto no solo los conociera, sino que también se sentara al volante y manejara la reliquia por las calles paulistas.

La travesía comenzó el domingo anterior en Esperanza. Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino emprendieron el viaje a bordo del coche de 1977, al que previsiblemente bautizaron como La Renoleta y también como Alpine A527, en referencia al monoplaza que utilizará el argentino la próxima temporada.

El vehículo luce los colores rosa y celeste de la escudería francesa, además del número 43, que identifica al piloto de Pilar. La expedición tuvo un acompañante especial: Julio Amherdt, quien siguió el recorrido en un Valiant de 1966 para brindar asistencia durante los más de dos mil kilómetros.

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Sin embargo, el camino no estuvo libre de complicaciones. Una falla en el alternador amenazó con terminar anticipadamente la aventura, ya que el repuesto que llevaban tampoco funcionó. La solución apareció en Concordia, donde por fortuna se disputaba una fecha del Turismo Nacional. Mecánicos de distintos equipos se acercaron para darles una mano y permitirles continuar.

Después de pasar por Paso de los Libres y cruzar la frontera, los viajeros completaron cuatro jornadas de ruta cargadas de anécdotas. Además, llevaban distintos regalos que otras personas les habían confiado con la ilusión de que pudieran entregárselos a la joya del automovilismo argentino.

Finalmente, este miércoles llegó el momento más esperado en San Pablo. Colapinto se acercó a la Renoleta, saludó a sus dueños y terminó manejándola, en una escena que rápidamente se viralizó entre los seguidores del automovilismo argentino.

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