La canasta de adultos mayores volvió a subir en la Ciudad

NewsITe
La canasta de consumo para una pareja de personas mayores propietaria de su vivienda en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó en septiembre de 2026 los $1.742.128, de acuerdo con el relevamiento realizado por la Defensoría del Pueblo porteña. El informe refleja una suba mensual de 1,6% y confirma la presión que el aumento del costo de vida ejerce sobre los ingresos de jubilados y pensionados.
Para los adultos mayores que deben alquilar, el escenario es aún más exigente: una pareja jubilada inquilina necesitó $2.552.915 para cubrir sus gastos mensuales básicos, lo que implicó una variación de 1,1% respecto de agosto. La diferencia entre propietarios e inquilinos se explica fundamentalmente por el peso del gasto en vivienda dentro del presupuesto total.
Cómo se compone la canasta de consumo
Según la Defensoría, el presupuesto mensual estimado para dos personas mayores incluye varios rubros. En alimentos, la canasta requiere $655.184, mientras que en salud se calculan $191.528, monto que contempla consultas, estudios, medicamentos y otros insumos relacionados con la atención sanitaria.
El ítem bienes personales, que agrupa gastos cotidianos como indumentaria, productos de higiene, comunicaciones y equipamiento menor del hogar, representa $240.437 en la estructura de gastos de una pareja de adultos mayores.
Diferencias entre propietarios e inquilinos
El rubro servicios del hogar es el que marca la brecha más notoria según la situación habitacional. Para quienes son propietarios, el costo mensual de los servicios se estima en $581.012, mientras que para los inquilinos asciende a $1.391.799, más del doble. En este punto se incluyen alquiler, expensas, impuestos y servicios básicos como luz, gas, agua y conectividad.
- Pareja propietaria: canasta total de $1.742.128, con suba mensual de 1,6%.
- Pareja inquilina: canasta total de $2.552.915, con aumento de 1,1%.
- Fuerte incidencia del gasto en vivienda y servicios en el presupuesto total.
Medicamentos: subas y seguimiento específico
Además de medir la canasta de consumo, la Defensoría del Pueblo elabora el Índice de Precios de Medicamentos (IPM), una herramienta que sigue de cerca la evolución de una canasta seleccionada de fármacos de uso frecuente en la población mayor. El objetivo es monitorear su accesibilidad económica y aportar información para el diseño de políticas públicas.
En septiembre, el IPM registró una suba promedio de 1,4% en los medicamentos relevados. Las mayores alzas se observaron en los fármacos cardiovasculares y para la presión arterial, con incrementos de 2,3%; les siguieron los antibióticos y antisépticos, con un 2%, y los psicofármacos, que avanzaron 1,5% en un solo mes.
“La elaboración de estos indicadores forma parte del trabajo de la Defensoría para monitorear el estado de los derechos en la Ciudad, generar evidencia pública y contribuir al diseño de políticas que garanticen condiciones de vida dignas para las personas mayores”, señaló el organismo porteño.
Con este tipo de informes periódicos, la Defensoría busca visibilizar el impacto de la inflación en los sectores más vulnerables, en particular en los adultos mayores que dependen de ingresos fijos. Los datos funcionan como insumo para la discusión de medidas que apunten a mejorar la cobertura de medicamentos, reforzar los programas de acompañamiento y aliviar el peso de los gastos esenciales en el presupuesto de las personas mayores.

