Karl Bushby, un exsoldado británico, completó una travesía de 28 años por cuatro continentes. Atravesó selvas, desiertos y mares sin utilizar vehículos para avanzar. Al regresar a Inglaterra, conoció por primera vez a su nieta de 12 años.

Lo que comenzó como una aventura personal terminó convirtiéndose en una travesía extraordinaria. Karl Bushby dejó su casa cuando tenía 29 años con un objetivo: recorrer el mundo por sus propios medios y regresar caminando a Inglaterra. Después de 28 años y unos 50.000 kilómetros, finalmente cumplió su promesa.
El exsoldado británico regresó el lunes 2 de noviembre a Hull, su ciudad natal. Allí lo esperaban familiares, amigos y cientos de personas que siguieron su recorrido durante casi tres décadas.
Sin embargo, el momento más emocionante llegó cuando volvió a encontrarse con su familia. Bushby abrazó a su madre, a quien no veía desde hacía aproximadamente diez años. Además, conoció por primera vez a su nieta de 12 años.

Una aventura que comenzó en Chile en 1998
La historia comenzó el 1 de noviembre de 1998, cuando Bushby partió desde Punta Arenas, en el extremo sur de Chile.
En ese momento, el británico tenía 29 años y acababa de iniciar un desafío que parecía imposible. Su intención era regresar a Inglaterra sin utilizar vehículos para avanzar.
Para cumplirlo, estableció dos reglas. La primera consistía en desplazarse únicamente por sus propios medios. La segunda le impedía regresar a su casa antes de completar el recorrido.
Inicialmente, calculó que necesitaría unos 12 años. Sin embargo, las dificultades que encontró en el camino extendieron la aventura durante casi tres décadas.
A lo largo de su recorrido atravesó cuatro continentes y alrededor de 25 países. Entre ellos estuvieron Argentina, Chile, Perú, Colombia, Estados Unidos, Rusia, Mongolia y Francia.

Cruzó selvas, atravesó Rusia y nadó por dos mares
Durante los 28 años de viaje, Bushby enfrentó obstáculos que pusieron a prueba su resistencia física y mental.
En 2001 cruzó el Tapón del Darién, una extensa región selvática ubicada entre Colombia y Panamá. La zona presenta enormes dificultades por su geografía y la ausencia de caminos convencionales.
Más adelante, las restricciones migratorias complicaron su recorrido por Rusia. Los problemas para obtener visados y las condiciones climáticas provocaron demoras que se extendieron durante años.
Además, la pandemia de coronavirus interrumpió sus planes y lo obligó a permanecer detenido durante largos períodos.
Uno de los desafíos más extremos llegó cuando tuvo que cruzar el mar Caspio. Para evitar utilizar medios de transporte, nadó aproximadamente 288 kilómetros durante 31 días. Durante ese tiempo contó con una embarcación de apoyo para descansar.
También atravesó a nado el canal de la Mancha, que separa Francia de Inglaterra. Así logró completar el último gran obstáculo antes de regresar a su país.
El emotivo regreso a casa después de 28 años
El lunes 2 de noviembre de 2026, Karl Bushby llegó finalmente a Hull, en Inglaterra.
Cientos de personas participaron de la bienvenida. Después de una recepción oficial, el aventurero continuó caminando hasta la casa de su madre, Angela.
El reencuentro estuvo marcado por la emoción. Ambos se abrazaron entre lágrimas después de aproximadamente una década sin verse.
En medio de ese momento, su madre le hizo una pregunta que provocó sonrisas entre los presentes: “¿Dónde estuviste?”.
Además, Bushby volvió a encontrarse con su hijo Adam, de 36 años. También conoció personalmente a su nieta, que nació mientras él recorría el mundo.
La niña tiene 12 años y nunca había podido abrazar a su abuelo.
Una travesía de 50.000 kilómetros y 28 años
La expedición, conocida como Goliat, se convirtió en una prueba de perseverancia.
Desde su partida en Chile hasta su llegada a Inglaterra, Bushby recorrió aproximadamente 50.000 kilómetros. Durante ese período atravesó cuatro continentes y enfrentó numerosas dificultades.
Los conflictos internacionales, las restricciones fronterizas y los problemas económicos modificaron sus planes en distintas oportunidades.
Sin embargo, nunca abandonó el objetivo que había establecido cuando tenía 29 años.
Finalmente, a los 57, consiguió regresar al lugar del que había partido casi tres décadas antes.
Su historia demuestra cómo un desafío personal puede transformar una vida entera. Después de recorrer buena parte del planeta, el británico completó su aventura con el reencuentro familiar que había esperado durante 28 años.

