Después de afrontar su primera temporada en la Segunda División del Litoral, San Nicolás Rugby dejará de existir. La unión entre los dos históricos clubes nicoleños fue ejemplo nacional allá por 2019, pero no logró superar las rispideces que derivaron en la disolución, siete años más tarde.

De la redacción de EL NORTE
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Adiós a los dos escudos en el pecho. Adiós a la camiseta celeste y blanca. San Nicolás Rugby deja de existir siete años después de su irrupción en el rugby del Litoral. Una Fusión de la que habló el país y que fue ejemplo. Una rivalidad deportiva que se “puso en pausa” en pos de un objetivo en común. Y pese a que la sensación que queda es que todo terminó demasiado rápido, para la gente del rugby -especialmente los involucrados en ambos clubes- esta fusión tenía fecha de vencimiento desde hacía un buen tiempo.
La ruptura será oficializada en los próximos días. Representantes de ambos clubes se reunieron en un par de oportunidades con el municipio nicoleño, uno de los impulsores de la unidad, para comunicar la decisión de continuar cada uno por su lado. El enorme trabajo realizado para juntar camadas de chicos bajo una misma bandera, exigirá en el futuro cercano el mismo esfuerzo para separarlos. Suena ingrato, pero ahora es tiempo (en realidad ya lo viene siendo) de llevar a los jugadores y a sus familias a decidir de qué lado estarán a partir de esta determinación. Muchos entrenadores y chicos tienen claro qué colores representan, pero hay otros que son producto 100% de la Fusión, y que tendrán que tomar una decisión que no imaginaban cuando se unieron al proyecto.
Regatas – Belgrano San Nicolás nunca fue 50 y 50. Más allá de la unión entre ambos, el rugby regatense siempre remarcó su poderío y estructura por encima de los belgranenses, que fueron parte fundamental en el desarrollo del proyecto. Ese supuesto aporte “dispar” de ambos a la Fusión fue habitual motivo de rispideces y llevó –entre otras cosas- a la ruptura. Las diferencias a nivel técnico y dirigencial siempre estuvieron, y con el correr de los años se fueron disimulando cada vez menos.
Regatas mantendrá la plaza en la Segunda División del Litoral, y su principal desafío será sostener la mayor cantidad de jugadores en todos los planteles que exige la URR para continuar compitiendo en dicha categoría. Belgrano, con menos estructura y menos gente, evaluará cómo seguir y en qué categoría.
La Fusión nació con el objetivo de aumentar el “caudal” de jugadores en todas las divisiones para poder competir en el mejor nivel. Y hoy, cuando está por culminar el primer año de los nicoleños jugando en la competitiva Segunda División (con Primera, Reserva y Pre-Reserva), es que la Fusión se encamina a su disolución. Más allá de todo lo bueno que se hizo en conjunto, esta separación es un final que ya estaba escrito.

