El líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ordenó a las Fuerzas Armadas preparar represalias inmediatas contra cualquier nueva ofensiva de Washington o Tel Aviv. La advertencia llega mientras crecen los temores de otra escalada militar en Medio Oriente y continúan las negociaciones diplomáticas para evitarla. La tensión también se extiende al estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo.

Irán elevó este sábado el tono de sus advertencias contra Estados Unidos e Israel, en medio de versiones sobre una posible reanudación de los ataques contra su territorio. El líder supremo, Mojtaba Jameneí, ordenó a los principales mandos militares preparar una respuesta inmediata y contundente, sin límites geográficos, ante cualquier nueva agresión.
La directiva fue comunicada tras una reunión con la cúpula de las Fuerzas Armadas iraníes, en la que Jameneí exigió reforzar la capacidad de disuasión del país. Además, dispuso ampliar la lista de posibles objetivos militares para incluir instalaciones, recursos y otros intereses estadounidenses e israelíes que estén al alcance de sus fuerzas.
La advertencia se produce cuando Washington evalúa nuevas operaciones militares, mientras distintos gobiernos de la región intentan reactivar las conversaciones para evitar otra guerra abierta. La posibilidad de una ofensiva después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre aumentó la preocupación internacional.
La orden de Jameneí y el riesgo de una nueva escalada militar
El líder supremo iraní fue categórico al transmitir sus instrucciones a los responsables de la defensa nacional. Según el comunicado difundido por su oficina, cualquier amenaza deberá recibir una respuesta inmediata, contundente y sin restricciones geográficas.
De esta manera, Teherán advierte que una eventual represalia no necesariamente quedaría limitada a los territorios de los países que participen directamente de una ofensiva. La orden contempla ampliar el alcance de las operaciones contra intereses estadounidenses e israelíes, aunque no identifica públicamente objetivos específicos.
Jameneí también sostuvo que, ante nuevos ataques, las Fuerzas Armadas iraníes determinarán cuándo y bajo qué condiciones finalizarían las acciones militares. El mensaje busca reforzar la posición de Teherán frente a Washington y demostrar que el país mantiene capacidad de respuesta después de meses de enfrentamientos.
La tensión se remonta al 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán que provocó la muerte del entonces líder supremo, Alí Jameneí. Su hijo Mojtaba asumió posteriormente la conducción de la República Islámica, aunque desde entonces mantuvo una presencia pública muy limitada.
La reunión con los máximos comandantes constituye una de las primeras actividades oficiales de Jameneí conocidas desde su designación. En ella, las autoridades militares informaron sobre la preparación de sus fuerzas y las capacidades disponibles para enfrentar nuevas operaciones.
Estados Unidos busca negociar mientras mantiene la presión sobre Irán
Pese al endurecimiento del discurso militar, las gestiones diplomáticas continúan abiertas. Durante los últimos días, representantes de Qatar mantuvieron conversaciones con funcionarios iraníes para acercar posiciones y explorar una posible salida negociada al conflicto.
En paralelo, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, envió una carta a Teherán que habría estado dirigida a Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Aunque no se difundió su contenido completo, distintas versiones indican que el documento plantea exigencias vinculadas con el programa nuclear iraní.
Entre los puntos bajo discusión aparecen el regreso de inspectores internacionales a las instalaciones nucleares y el destino del uranio altamente enriquecido. Irán, sin embargo, mantiene su rechazo a trasladar ese material fuera del país, una de las principales diferencias con Washington.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, reconoció que la iniciativa estadounidense podría representar una oportunidad para retomar el diálogo. En una entrevista con Al Jazeera, calificó el acercamiento como “un paso positivo”, aunque advirtió que no aceptarán maniobras destinadas a generar divisiones dentro del país.
Por su parte, Donald Trump rechazó las versiones que atribuían a su Gobierno una decisión formal de reanudar las conversaciones de paz. El mandatario sostuvo que la comunicación de Vance estaba relacionada con la posibilidad de facilitar suministros médicos, sin brindar mayores precisiones sobre su alcance diplomático.
Las negociaciones también incluyen el futuro del estrecho de Ormuz, cuyo tránsito permanece condicionado por el conflicto. Según medios iraníes, Teherán propuso avanzar hacia su reapertura a cambio de modificaciones en el bloqueo marítimo estadounidense y compromisos sobre las operaciones militares en la región.
El estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio mundial
La confrontación entre Irán y Estados Unidos mantiene bajo presión una de las rutas marítimas más importantes del planeta. El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y resulta fundamental para el transporte internacional de petróleo y gas natural licuado.
Desde el comienzo de la guerra, la circulación de embarcaciones sufrió fuertes restricciones y numerosos buques debieron modificar sus recorridos. Además, los enfrentamientos y las advertencias sobre la presencia de minas navales aumentaron los riesgos para las empresas que operan en la zona.
Durante los últimos días, las autoridades iraníes denunciaron nuevos incidentes con embarcaciones comerciales. La televisión estatal aseguró que al menos seis buques cisterna sufrieron daños por explosiones, presuntamente después de ingresar en rutas marítimas que Teherán considera no autorizadas.
Sin embargo, esas versiones no cuentan con confirmación independiente para todos los casos. Por su parte, el Servicio de Operaciones Marítimas del Reino Unido informó sobre ataques contra embarcaciones y alertó acerca de los peligros que enfrentan las tripulaciones.
Uno de los episodios ocurrió cerca de Khasab, en Omán, donde una pequeña embarcación se aproximó a un petrolero y colocó artefactos explosivos sobre su casco. El ataque provocó un incendio en la sala de máquinas y dejó temporalmente fuera de servicio al buque.
Los registros británicos contabilizaron 155 ingresos y 122 salidas de embarcaciones por Ormuz durante la semana finalizada el 28 de octubre. Ese movimiento representa una caída cercana al 70% respecto de los niveles anteriores al conflicto, una reducción que refleja las dificultades para normalizar el transporte marítimo.
Nuevas advertencias de Irán contra Europa
La escalada también alcanzó a los gobiernos europeos, especialmente después de las declaraciones del canciller alemán Friedrich Merz sobre las consecuencias económicas de la guerra.
El funcionario estimó que el encarecimiento de la energía provocó costos adicionales superiores a los 100.000 millones de euros para empresas y consumidores europeos. Además, reclamó una solución diplomática que permita reducir las tensiones y estabilizar los mercados internacionales.
La respuesta de Abbas Araghchi fue especialmente dura. El canciller iraní advirtió que las pérdidas económicas europeas serían menores frente a las consecuencias de una nueva agresión militar contra su país y aseguró que ya no habría líneas rojas ante otro ataque.
Mohsen Rezaei también cuestionó a los gobiernos europeos por su posición durante las ofensivas anteriores. Según sostuvo, quienes respaldaron las operaciones militares contra Irán ahora deben afrontar las consecuencias económicas y de seguridad que generó el conflicto.
La diplomacia intenta evitar otra guerra en Medio Oriente
Mientras Irán refuerza su preparación militar, distintos actores regionales mantienen conversaciones para impedir una nueva ofensiva. Qatar participa de las gestiones como mediador, mientras otros gobiernos de Medio Oriente advierten sobre las consecuencias de ampliar el enfrentamiento.
Entre las condiciones iraníes para alcanzar un acuerdo figuran el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre sus puertos y una reducción de las sanciones petroleras. Teherán también reclama compromisos para frenar las operaciones militares en otros escenarios regionales, especialmente en Líbano.
La apertura de Ormuz aparece como uno de los principales instrumentos de negociación. Su eventual normalización permitiría recuperar parte del transporte energético internacional, aunque todavía existen diferencias importantes sobre quién controlaría las rutas marítimas y bajo qué condiciones operarían los buques.
En este escenario, la advertencia de Jameneí suma presión sobre las conversaciones diplomáticas. Estados Unidos e Israel mantienen abierta la posibilidad de nuevas operaciones, mientras Irán asegura que responderá sin restricciones territoriales si vuelve a ser atacado.

