Internan de urgencia a Rudnev y crece la disputa judicial

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Konstantin Rudnev, ciudadano ruso acusado de liderar una organización dedicada a la presunta trata internacional de personas en Bariloche, fue internado de urgencia en la Clínica Monte Grande tras sufrir una severa crisis hipertensiva en su domicilio de San Vicente. El episodio reavivó la polémica entre la defensa y el juzgado federal sobre el lugar adecuado para su tratamiento.
De acuerdo con el relato de su entorno, la descompensación se produjo durante la noche del jueves, cuando Rudnev presentó una presión arterial de 210/120, acompañada de dolor intenso. Un cardiólogo acudió al domicilio, evaluó el cuadro y dispuso el traslado inmediato en ambulancia a un centro asistencial, donde quedó alojado en el sector de cardiología bajo estricta supervisión médica.
Su esposa, Tamara Rudneva, confirmó que el paciente se encuentra bajo monitoreo permanente, con control de la actividad cardíaca, la presión arterial y el pulso, mientras se realizan estudios complementarios para determinar el origen de las alteraciones detectadas. La familia remarcó que la Clínica Monte Grande ya contaba con antecedentes clínicos del imputado, lo que –según sostienen– hace más adecuado su seguimiento en ese establecimiento.
Recomendaciones médicas y cruces por el lugar de internación
La internación se concretó luego de varias semanas de presentaciones de la defensa para que se cumpliera una recomendación del Cuerpo Médico Forense, que el 8 de octubre había aconsejado su hospitalización en un centro de alta complejidad. El juez federal a cargo dispuso la medida con carácter urgente cinco días más tarde, pero la discusión sobre el establecimiento sanitario demoró su ejecución.
Mientras la defensa insistía en que Rudnev fuera atendido en la Clínica Monte Grande, el juzgado promovía su ingreso a un hospital público de alta complejidad. El 29 de octubre, el magistrado resolvió su derivación al Hospital Regional Cuenca Alta Néstor Kirchner, en Cañuelas, decisión que fue impugnada por el abogado defensor Martín Luis Sarubbi.
El letrado cuestionó que se insistiera con ese hospital cuando la clínica privada ya había informado que contaba con cama disponible y la complejidad necesaria para recibirlo. Además, sostuvo que el informe del Cuerpo Médico Forense indicaba una internación en un centro de alta complejidad, pero que la mención de un hospital público figuraba a modo de ejemplo y no como obligación de utilizar un establecimiento específico.
Derechos del paciente y antecedentes clínicos
En su presentación, Sarubbi invocó la Ley 26.529 de Derechos del Paciente, que garantiza la participación de la persona en las decisiones sobre su tratamiento y le reconoce la posibilidad de elegir el establecimiento asistencial cuando las condiciones lo permiten. En ese marco, calificó de arbitraria la resolución judicial por no justificar por qué el hospital de Cañuelas resultaría preferible a la institución privada propuesta por la defensa.
El defensor también recordó que previamente se habían realizado gestiones para internar a Rudnev en el Hospital Italiano y en el Británico, ambos sin disponibilidad de camas. Frente a ese escenario, consideró «inexplicable» que no se hubiera dado curso a la opción de la Clínica Monte Grande, que sí informó capacidad para recibirlo y antecedentes de su historia clínica.
La documentación médica aportada al expediente indica que el cardiólogo Tomás Miguel Mullins examinó a Rudnev en su domicilio a las 22.16 del jueves. Allí constató una presión de 210/120, dolor espontáneo y un cuadro descripto como «hipertensión arterial grave de riesgo indeterminado», lo que derivó en la decisión de un traslado inmediato a un centro de mayor complejidad.
- El Cuerpo Médico Forense ya había desaconsejado su permanencia en una unidad penitenciaria.
- También consideró inadecuado su domicilio para afrontar controles y estudios necesarios.
- Se recomendó una internación en un centro de alta complejidad para completar estudios neurológicos, cardiovasculares y respiratorios.
«Rudnev tiene derecho a participar en las decisiones sobre su tratamiento y a elegir el establecimiento en el que desea ser atendido», planteó el defensor Martín Luis Sarubbi al impugnar la resolución judicial.
Según los informes oficiales, Rudnev ya había sido evaluado el 1 de octubre por un equipo de cinco especialistas del Cuerpo Médico Forense, que detectaron alteraciones del ritmo cardíaco, una frecuencia cercana a los 125 latidos por minuto y una saturación de oxígeno en torno al 92 por ciento. Los peritos concluyeron que no estaba en condiciones de permanecer en una cárcel ni de continuar su detención domiciliaria en las condiciones actuales, y recomendaron su derivación a un establecimiento de alta complejidad para definir diagnósticos y tratamientos, un punto que hoy se encuentra en el centro de la disputa judicial.

