Ucrania frena ataques a refinerías rusas por presión de EE.UU.

Washington presiona y Kiev congela su ofensiva sobre infraestructura energética rusa

Instalaciones de una refinería de petróleo en territorio ruso

NewsITe

Ucrania decidió suspender los ataques contra refinerías de petróleo en territorio ruso tras varias semanas de fuertes presiones desde Washington, de acuerdo con fuentes citadas por el diario estadounidense Wall Street Journal (WSJ). La medida marca un nuevo capítulo en la compleja relación entre el gobierno de Kiev y la administración de Donald Trump, que volvió a poner en discusión el alcance del apoyo estadounidense en la guerra.

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Según el WSJ, la suspensión de las operaciones ucranianas sobre instalaciones energéticas rusas no fue anunciada de manera formal, pero comenzó a aplicarse a principios de la semana pasada, en medio de una crisis creciente en el vínculo bilateral. El freno se mantendría, al menos, hasta después de las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, aunque no se descarta que se prolongue bien entrado noviembre.

Fuentes consultadas por el medio norteamericano indicaron que la presión política desde la Casa Blanca terminó erosionando la confianza del gobierno de Volodímir Zelenski en la continuidad del respaldo militar y diplomático de Estados Unidos. El WSJ recuerda que Trump ya había recortado de forma drástica la ayuda financiera y militar a Kiev tras su regreso al poder el año pasado.

Trump pidió el relevo de Zelenski y cuestionó los ataques

El enfriamiento del apoyo quedó en evidencia a principios de octubre, cuando Trump llegó a pedir abiertamente la destitución de Zelenski. “Creo que ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente”, declaró ante periodistas en la Casa Blanca, declaraciones que oportunamente fueron recogidas por la Agencia Noticias Argentinas.

El mandatario estadounidense sostuvo además que las incursiones ucranianas contra refinerías rusas estaban alterando el suministro global de diésel, un insumo clave para el transporte y la producción. Ese argumento se inscribe en las preocupaciones de Washington por el impacto de la guerra sobre los precios de la energía y la inflación en su propia economía.

El rol de Elon Musk y la dependencia tecnológica de Ucrania

La presión no se limita al frente político. La semana pasada, SpaceX —la compañía aeroespacial de Elon Musk— restringió el uso por parte de Ucrania del servicio de internet satelital Starlink, herramienta que se había vuelto esencial para comunicaciones militares y control de drones en el campo de batalla.

“Nunca se ha permitido, ni debería permitirse, utilizar Starlink, un servicio comercial civil, para realizar ataques ofensivos con drones destinados a matar personas”, escribió Musk en su cuenta de X (ex Twitter), al justificar el recorte del servicio. El mensaje reavivó el debate sobre el poder de las grandes corporaciones tecnológicas en conflictos armados.

La dependencia de Kiev de sistemas como Starlink, del intercambio de inteligencia con Estados Unidos y de los misiles interceptores Patriot la deja especialmente vulnerable a las decisiones políticas y empresariales de Washington. Ese condicionamiento se vuelve más visible en un contexto de ayudas reducidas y disputas internas en la política estadounidense sobre el costo de sostener la guerra.

Diésel ruso y alivio temporal a las sanciones

En paralelo a estas tensiones, el 9 de octubre el gobierno de Estados Unidos anunció un levantamiento temporal de las sanciones que pesan sobre las exportaciones rusas de diésel. De acuerdo con información citada por la agencia Xinhua, el esquema prevé envíos escalonados de combustible desde Rusia hacia los mercados estadounidense y global.

El cronograma establece que Moscú podría colocar 2,25 millones de barriles este mes, 3,75 millones en noviembre y otros 7,5 millones posteriormente, siempre en función del estado de sus refinerías. Ese alivio puntual apunta a contener precios y garantizar abastecimiento, al mismo tiempo que condiciona la estrategia ucraniana sobre objetivos energéticos rusos.

Analistas consultados por medios internacionales advierten que la combinación de presiones diplomáticas, restricciones tecnológicas y flexibilización de sanciones configura un escenario en el que la capacidad de Ucrania para definir sus propias tácticas militares se ve crecientemente atada a las prioridades de Washington. El desenlace de esta dinámica podría incidir tanto en el desarrollo del conflicto como en la arquitectura de seguridad europea en los próximos meses.

“La guerra ya no solo se libra en el frente militar: se decide también en los despachos de Washington y en los consejos de administración de las grandes corporaciones tecnológicas”, resumen fuentes diplomáticas europeas consultadas por medios internacionales.

Por ahora, la suspensión de los ataques a refinerías rusas funciona como un gesto de Kiev hacia su principal aliado, mientras crecen las dudas sobre cuánto tiempo más podrá sostenerse el esfuerzo bélico sin un apoyo externo pleno y estable.

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