Cómo aprovechar la luz natural para dormir y vivir mejor

La luz del día, una aliada clave para el descanso nocturno

Persona recibiendo luz natural a través de una ventana por la mañana

NewsITe

La relación entre la luz que recibimos a diario y la calidad de nuestro sueño es mucho más estrecha de lo que solemos imaginar. Especialistas en salud visual remarcan que los ojos no solo nos permiten ver, sino que también funcionan como una puerta de entrada de información al cerebro sobre la hora del día, ayudando a regular el reloj biológico y, con él, nuestros ciclos de vigilia y descanso.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, la oftalmóloga Virginia Zanutigh (M.N. 57.693), especialista en lesiones vasculares de la retina y directora asociada del Centro de Ojos Quilmes, explicó que la luz natural de la mañana es la que más conviene buscar apenas nos levantamos. “La luz natural tiene todo el espectro y la luz diurna es la que más estimula”, señaló, al remarcar que una breve exposición a la luz exterior temprano ayuda a sincronizar el organismo con el ciclo día-noche.

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De acuerdo con la profesional, para quienes desean ordenar su rutina de sueño, salir al aire libre, abrir las cortinas y permitir que la luz solar ingrese al hogar suele ser más eficaz que recurrir a dispositivos o lámparas especiales. Esa simple acción diaria facilita que el cerebro «entienda» que comenzó el día, contribuya a mantenernos más alerta durante la jornada y, como contracara, favorezca un descanso más profundo cuando llega la noche.

Luz cálida por la noche y pantallas bajo la lupa

Así como la luz intensa de la mañana ayuda a despertarnos, a medida que avanza el día la recomendación se invierte. Zanutigh subraya que, para favorecer el sueño, es importante disminuir progresivamente la intensidad lumínica y optar por luces cálidas en las últimas horas de la jornada. Este tipo de iluminación resulta menos estimulante para el sistema nervioso y facilita la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño.

Leer antes de acostarse sigue siendo un hábito saludable siempre que se tomen algunas precauciones. La especialista sugiere priorizar el libro en formato papel acompañado por una lamparita cálida, en lugar de pantallas retroiluminadas. Un estudio publicado en 2015 en la revista científica PNAS comparó la lectura en una tablet con luz propia frente a la lectura de un libro impreso y detectó que quienes usaron dispositivos electrónicos tardaron más en dormirse, tuvieron menos sensación de sueño y registraron una menor producción de melatonina. Si bien se trató de una investigación pequeña —solo 12 participantes—, sus resultados refuerzan las advertencias sobre el uso de pantallas en la cama.

Aire libre, luz solar y salud visual en la infancia

La influencia de la luz natural no se limita al sueño de los adultos. Distintos estudios internacionales revelan que los chicos que pasan más horas al aire libre presentan menor prevalencia de miopía. Estar al sol, aun en actividades simples como jugar en la plaza o practicar deportes, parece contribuir a frenar la progresión de este trastorno de la visión, aunque no lo detiene por completo una vez que se inició.

La hipótesis más aceptada es que la luz solar, con características que la iluminación artificial no logra reproducir, estimula la retina a liberar sustancias que regulan el crecimiento del globo ocular. Un desarrollo desmedido del ojo está asociado con el avance de la miopía, por lo que esta regulación tendría un efecto protector. En este sentido, Zanutigh resume: jugar al sol, con las debidas medidas de cuidado —como gorra, sombra en horarios de alta radiación y control oftalmológico periódico—, debe considerarse parte del cuidado visual infantil.

La retina como “ventana” del organismo

La especialista también recordó que los ojos son una verdadera «ventana» hacia la salud general. A través del examen de la retina es posible detectar daños en los vasos sanguíneos asociados a enfermedades como diabetes, hipertensión o trastornos cardiovasculares, muchas veces antes de que den síntomas evidentes. Por eso, se insiste en la importancia de los controles oftalmológicos regulares, incluso en personas que creen ver bien.

  • Exponerse a la luz natural por la mañana ayuda a regular el reloj biológico.
  • Por la noche se recomiendan luces cálidas y menos intensas para favorecer el sueño.
  • Limitar el uso de pantallas antes de dormir mejora la calidad del descanso.
  • En los niños, más horas al aire libre se asocian con menor progresión de la miopía.

“La luz que recibimos a lo largo del día y de la noche es la que nos hace estar despiertos de día, descansar mejor de noche y tener mejor calidad de vida”, concluye la especialista.

En definitiva, organizar la vida cotidiana en armonía con la luz natural —buscar el sol al despertar, moderar la iluminación artificial por la noche y promover el juego al aire libre en los chicos— puede traducirse en mejores noches de sueño, salud visual protegida y una mayor sensación de bienestar general.

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