El bono de $70.000 a jubilados perdió 70% de poder de compra

El bono extraordinario quedó desfasado frente a la inflación

Jubilados afectados por la pérdida de poder adquisitivo del bono previsional

NewsITe

El Gobierno nacional ratificó, mediante el Decreto 1296/2026, la continuidad del bono extraordinario de hasta $70.000 para jubilados y pensionados de menores ingresos. Si bien la medida busca preservar un refuerzo para los haberes más bajos, el monto quedó completamente desactualizado frente a la inflación acumulada en los últimos dos años y medio.

Desde su implementación en marzo de 2024, el bono se mantuvo congelado en $70.000 durante 32 meses consecutivos. En ese mismo período, los precios al consumidor registraron una suba superior al 159% según los datos oficiales del INDEC. Como resultado, el refuerzo perdió cerca del 70% de su poder de compra original, licuando su impacto real en el bolsillo de los adultos mayores.

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De acuerdo con estimaciones técnicas, para que el bono mantuviera hoy la misma capacidad de compra que tenía al inicio de la gestión, debería ubicarse en torno a los $231.253. La diferencia con el valor vigente implica que cada jubilado que percibe la mínima deja de recibir, en términos reales, unos $161.253 mensuales en concepto de asistencia adicional.

La pérdida de relevancia del bono también se observa en su peso dentro del haber total. En marzo de 2024, los $70.000 representaban el 34,2% de lo que cobraba un jubilado que percibía el haber mínimo. Sin embargo, con la actualización previsional de noviembre de 2026, que llevó la jubilación base a $444.158,46, el mismo bono pasó a equivaler apenas al 13,6% del ingreso bruto, que se ubica en $514.158,45 sumando ambos conceptos.

Impacto social y cuestionamientos al esquema previsional

Mientras el haber base se ajusta mensualmente en función de la inflación, aunque con un rezago de dos meses, el bono permanece invariable. Especialistas en seguridad social advierten que esta asimetría genera un desfasaje estructural en la pirámide previsional y reduce la eficacia del refuerzo como herramienta de contención para los sectores más vulnerables.

Organizaciones de jubilados, estudios jurídicos y entidades vinculadas a la defensa de los consumidores vienen alertando que la falta de actualización automática del bono agrava el deterioro del poder adquisitivo de millones de beneficiarios en todo el país. En numerosos casos, señalan, los ingresos totales continúan ubicándose al límite o incluso por debajo de la Canasta Básica Total (CBT) medida por el INDEC, umbral que marca la línea de pobreza para un hogar tipo.

  • El bono se mantiene fijo en $70.000 desde marzo de 2024.
  • La inflación acumulada supera el 159% en el mismo período.
  • El haber mínimo actualizado asciende a $444.158,46.
  • El ingreso total con bono llega a $514.158,45.

La continuidad del bono sin actualización automática expone la tensión entre la necesidad fiscal del Estado y la urgencia social de recomponer el ingreso real de los jubilados, uno de los sectores más golpeados por la inflación persistente.

En este contexto, crecen las expectativas sobre una eventual revisión del esquema de refuerzos y de la fórmula de movilidad previsional. Mientras tanto, los jubilados de menores recursos continúan afrontando el aumento sostenido de alimentos, servicios y medicamentos con un bono que, pese a su vigencia formal, se ha ido transformando en una ayuda cada vez más simbólica frente a la escalada de precios.

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