El Pacífico tropical atraviesa un calentamiento que ya reordena los pronósticos de precipitaciones en el continente. La Organización de los Estados Americanos anticipó lluvias por encima de lo normal y riesgo de crecidas en la Cuenca del Plata, mientras otras regiones enfrentarían sequías y déficits de agua. La OEA destacó que el Paraná argentino-paraguayo registró una onda de crecida.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) advirtió que El Niño 2026-2027 alcanzó una intensidad “muy fuerte” y que su pico, previsto entre octubre y diciembre, podría traer inundaciones en algunos puntos de Sudamérica y sequías persistentes en otros.
Para la Argentina, el foco está puesto sobre la Cuenca del Plata, un sistema compartido con Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. El organismo prevé lluvias por encima de los valores habituales entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, un escenario que puede favorecer las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, el anegamiento de tierras productivas y dificultades para la logística portuaria.
La Cuenca del Plata es la quinta cuenca hidrográfica más grande del mundo y uno de los sistemas hídricos y socioeconómicos más importantes del Cono Sur y de toda América Latina. En el territorio argentino, comprende toda la región del nordeste, el litoral y gran parte del centro del país.
La advertencia alcanza al país en un momento sensible del calendario hidrológico. Los caudales que descienden por las grandes cuencas no reconocen fronteras: una sucesión de lluvias intensas en el sur de Brasil, Paraguay o la alta cuenca del Paraná puede trasladar sus efectos, días o semanas después, a las ciudades y localidades ribereñas argentinas.
Lluvias superiores a lo normal
El informe técnico fue elaborado por el Departamento de Desarrollo Sostenible de la OEA junto con la Organización Meteorológica Mundial y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño, y resumido en un artículo de Infobae. La entidad ubica a la Cuenca del Plata entre las zonas sudamericanas expuestas a un exceso de precipitaciones por encima del promedio estacional durante los próximos meses.
El escenario incluye a la Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil. Entre los efectos operativos esperados, el trabajo menciona crecidas en los ríos Paraná y Uruguay, anegamientos en áreas rurales e impactos en la actividad portuaria.
El documento también diferencia situaciones dentro del territorio argentino. Para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, prevé condiciones de temperatura cercanas a los valores normales en parte del país y por debajo de lo habitual en el centro. En materia de lluvias, la señal de mayor humedad alcanza al centro de la Argentina y a sectores vinculados a la cuenca, mientras que el sur patagónico aparece entre las áreas con una posible precipitación inferior a la normal.
Señales de atención
En sus anexos, la OEA incluyó una advertencia de la Entidad Binacional Yacyretá emitida el 6 de octubre. El reporte consignó que el aporte de agua de septiembre había quedado 37% por encima del promedio histórico, con proyecciones de lluvias de hasta 200 milímetros sobre la cuenca del río Iguazú. El informe anticipó un ascenso en Puerto Ituzaingó, Corrientes, y advirtió que la Cuenca del Plata ya comenzó a mostrar una dinámica de aguas altas, con impacto potencial sobre las poblaciones y la infraestructura ubicadas a la vera de los ríos. La recomendación fue activar planes de contingencia para poblaciones costeras y obras de infraestructura.
La evaluación coincide con el último boletín hidroclimático elaborado por el Instituto Nacional del Agua y el Servicio Meteorológico Nacional. El reporte prevé lluvias superiores a las normales en el Litoral, el oeste de Santa Fe, Córdoba, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia. Además, señaló que el Paraná argentino-paraguayo registró una onda de crecida y que el Uruguay mantiene una condición reactiva, con posibilidad de nuevos repuntes.
Primer trimestre de 2027
Lejos de las costas sudamericanas, el calentamiento del Pacífico tropical empieza a trasladar sus efectos a miles de kilómetros. El Niño es una alteración entre el océano y la atmósfera que modifica la circulación del aire y desplaza los patrones de lluvia a escala global.
Las proyecciones citadas por el organismo indican una probabilidad del 100% de que el fenómeno se mantenga durante el primer trimestre de 2027. Para el período de octubre a diciembre de 2026, también asignan 100% de probabilidad a que conserve la categoría de “muy fuerte” y 75% de chances de que supere los registros históricos desde 1950.
El Corredor Seco de Centroamérica, el Caribe insular, las regiones andina y caribeña de Colombia, Venezuela y la Amazonia figuran entre las zonas con riesgo de déficit de precipitaciones. En Colombia, la caída de lluvias podría ubicarse entre 40% y 80% en algunas áreas, con presiones sobre los embalses, la generación de electricidad y el riesgo de incendios.
En el Caribe, el organismo alertó sobre la posibilidad de racionamientos urbanos e intrusión de agua salada en acuíferos. En Panamá, una reducción de los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela podría afectar el calado permitido para los buques que cruzan el Canal de Panamá.
La OEA también advirtió que la escasez de lluvias en el Corredor Seco podría llevar a entre 500.000 y 750.000 personas a una situación de crisis alimentaria.

