Residencias suman cuidados paliativos para adultos mayores

Residencias de larga estadía incorporan un nuevo modelo de cuidado

NewsITe

Diversas residencias de larga estadía para personas mayores en la Argentina comenzaron a incorporar de manera sistemática enfoques y técnicas de cuidados paliativos, con el objetivo de garantizar una atención integral que contemple no solo los síntomas físicos, sino también las dimensiones emocionales, vinculares y espirituales de cada residente.

Lejos de limitarse a los últimos días de vida, los cuidados paliativos se proponen hoy como una forma de acompañar el curso de enfermedades avanzadas, cuadros de fragilidad, demencias y distintos niveles de dependencia. Especialistas en geriatría y gerontología subrayan que el desafío actual es abandonar la idea de que se trata de una instancia exclusivamente previa a la muerte, para transformarla en una práctica cotidiana centrada en la dignidad y la autonomía de las personas mayores.

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Los cuidados paliativos no buscan curar la enfermedad de base, sino aliviar el dolor, mejorar la respiración, reducir la angustia, evitar internaciones innecesarias y disminuir procedimientos invasivos que pueden generar más sufrimiento que beneficio. De esta manera, se intenta preservar la mejor calidad de vida posible y respetar, al mismo tiempo, los valores y deseos de cada paciente.

Un cambio de mirada sobre la vejez y el final de la vida

Profesionales consultados coinciden en que, durante décadas, la muerte se hospitalizó y se alejó del ámbito familiar y cotidiano. La medicina moderna logró prolongar la vida, pero en muchos casos solo extendió la agonía, desconociendo qué quería realmente la persona. En respuesta a ese modelo, crece la implementación de “cuidados paliativos humanizados” dentro de las residencias, donde es posible sostener rutinas, vínculos y pertenencias en un entorno que ya funciona como hogar.

En este contexto, la denominada muerte digna se entiende como el derecho a morir en condiciones adecuadas de cuidado: sin dolor, con acompañamiento afectivo y con decisiones alineadas a las preferencias del paciente. Para lograrlo, especialistas destacan la importancia de anticiparse a las crisis de salud y no esperar una descompensación para hablar de tratamientos, límites y objetivos de cuidado.

Si esas conversaciones se postergan, una urgencia suele desencadenar una cadena de traslados a guardias, internaciones y estudios que, aunque técnicamente posibles, pueden contradecir los deseos de la persona y de su familia. Por eso, la planificación anticipada de los cuidados gana terreno como herramienta clave en las residencias de larga estadía.

La planificación anticipada implica dialogar con tiempo sobre qué intervenciones estaría dispuesto a aceptar el paciente, cuáles preferiría evitar, quién debería participar de las decisiones y en qué lugar desearía permanecer si su enfermedad avanzara. Estas definiciones suelen quedar plasmadas en directivas anticipadas, documentos que orientan la actuación de los equipos de salud cuando la persona ya no puede expresar su voluntad por sí misma.

Lejos de “anticipar la muerte”, este enfoque busca anticipar el cuidado y reducir la incertidumbre en momentos críticos. En muchos casos, permanecer en la residencia puede ser más adecuado que una hospitalización, siempre que existan equipos capacitados, protocolos claros y acceso a las terapéuticas necesarias para controlar síntomas y brindar contención al núcleo familiar.

En la Argentina, la Ley Nacional 27.678, aprobada en 2022, reconoce el acceso a cuidados paliativos como un derecho dentro de los sistemas público, privado y de la seguridad social. La norma contempla tanto la atención de la persona afectada por enfermedades que amenazan o limitan la vida como el acompañamiento a su entorno cercano. Sin embargo, su implementación en residencias aún enfrenta obstáculos relacionados con la organización institucional, la falta de protocolos específicos y la necesidad de formación continua de los equipos.

Residencias como hogar y familias como unidad de cuidado

Para muchas personas mayores, la residencia de larga estadía dejó de ser vista como una institución distante para convertirse en su hogar, donde se desarrollan rutinas cotidianas y relaciones afectivas. En esos casos, poder permanecer en ese espacio hasta el final de la vida, cuando las condiciones clínicas lo permiten, suele resultar más coherente con sus deseos que una internación en un hospital.

Los especialistas remarcan que una enfermedad avanzada impacta de lleno en el entorno afectivo: genera temores, desgaste físico y emocional, culpa e incertidumbre en quienes acompañan. Por eso, los programas de cuidados paliativos en residencias consideran a la persona y a su familia como una única unidad de cuidado, con intervenciones destinadas a aliviar el sufrimiento, fortalecer los recursos familiares, prevenir la sobrecarga del cuidador y acompañar el proceso de duelo.

  • Prevención de internaciones evitables y procedimientos invasivos.
  • Respeto por la autonomía y los valores de cada residente.
  • Abordaje interdisciplinario que incluye médicos, psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales.
  • Acompañamiento emocional y contención a las familias.

“Hablar de cuidados paliativos no es dejar de hacer, sino hacer de otra manera, poniendo en el centro las necesidades de la persona”, destacan especialistas en geriatría y gerontología.

Con el avance de estos programas, las residencias de larga estadía buscan consolidarse como espacios capaces de brindar una atención integral hasta el final de la vida, donde la prioridad esté puesta en la dignidad, el alivio del sufrimiento y el respeto por las decisiones de cada persona mayor.

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