Un informe sobre el endeudamiento empresarial en la Argentina advierte sobre las dificultades de las firmas más pequeñas para cumplir con sus obligaciones. La construcción presenta los indicadores más elevados, mientras que más del 42% de las pymes que refinanciaron sus deudas volvió a caer en mora.

Las microempresas argentinas enfrentan una situación financiera cada vez más compleja: la morosidad alcanza el 17,73% de los montos adeudados, casi cinco veces el nivel registrado por las grandes compañías, que se ubica en el 3,74%. Los datos surgen del Mapa de la Deuda, una herramienta desarrollada por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) y el Centro de Estudios para la Ciudad.
El relevamiento muestra que las dificultades para cumplir con los compromisos financieros también alcanzan a las pequeñas y medianas empresas (pymes), aunque con diferencias según su tamaño. En las pequeñas firmas, la mora representa el 9,86% de los montos adeudados, mientras que en las medianas llega al 7,34%.
En el conjunto de las empresas, el indicador general se ubica en el 4,13%. Sin embargo, ese promedio no refleja por completo las dificultades que atraviesan los establecimientos de menor escala, ya que las grandes compañías concentran el 90,3% del crédito empresarial, equivalente a $74,01 billones, y presentan una tasa de incumplimiento considerablemente más baja.
La situación también se observa al analizar la cantidad de empresas endeudadas que se encuentran en condición irregular. En el segmento de las microempresas, el porcentaje alcanza el 13,83%, mientras que entre las pequeñas firmas llega al 12,07%.
La construcción, entre los sectores más comprometidos
Por actividad económica, la construcción registra los mayores niveles de morosidad entre las microempresas. El indicador alcanza el 27,85% de los montos adeudados y el 19,86% cuando se mide la proporción de firmas en situación irregular.
La industria vinculada con bienes de consumo también presenta dificultades, con una mora del 20,50% entre las microempresas. En el comercio de productos esenciales, en tanto, el porcentaje llega al 19,75%, mientras que en los negocios relacionados con bienes de lujo se ubica en el 17%.
Estos indicadores reflejan las diferencias que existen entre sectores y el impacto que las dificultades para sostener los ingresos y afrontar los costos pueden tener sobre la capacidad de pago de los emprendimientos más pequeños.
Las refinanciaciones no logran revertir el deterioro
Otro de los puntos que destaca el informe es la dificultad para recuperar la estabilidad financiera después de una reestructuración de deuda. Durante 2026, el 42,3% de las pymes que refinanciaron sus compromisos volvió a caer en mora, mientras que el 16,3% consiguió mejorar su situación crediticia.
Entre las grandes compañías que recurrieron a refinanciaciones, el 49% empeoró su situación y apenas el 10,9% logró una mejora.
El deterioro también se manifiesta en los mecanismos de financiamiento con garantías. Según el relevamiento, la proporción de pymes morosas se triplicó en las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) durante los últimos dos años y se duplicó en los fondos de garantías públicos durante el primer semestre de 2026.
A su vez, durante el último trimestre de 2025 se triplicó la cantidad de empresas y personas que emitieron cheques sin fondos, otro indicador de las dificultades para sostener la cadena de pagos.
Diferencias entre provincias
El mapa del endeudamiento empresarial muestra fuertes contrastes territoriales. Santiago del Estero encabeza el registro de morosidad corporativa, con el 13,32%, seguido por Chaco, con el 12,28%; La Rioja, con el 11,74%; y Chubut, con el 11,41%.
En el otro extremo se encuentran Tierra del Fuego, con una tasa del 1,52%, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el 2,4%.
Las diferencias están relacionadas, entre otros factores, con la composición del entramado productivo de cada jurisdicción y el peso que tienen las empresas de menor tamaño en sus economías.
El relevamiento también incluye a los trabajadores independientes: entre monotributistas y autónomos, la morosidad representa el 11,67% de los montos adeudados y afecta al 15,16% de los deudores, lo que equivale a más de 645.000 personas.
Los resultados reflejan una brecha significativa entre las empresas según su escala y capacidad de acceso al crédito. Para las unidades productivas más pequeñas, sostener los pagos y recuperar el equilibrio financiero sigue siendo uno de los principales desafíos, con posibles consecuencias sobre la continuidad de los negocios, el empleo y la actividad económica en las distintas regiones del país.

