Los investigadores también tomaron declaraciones a familiares y personas cercanas, quienes señalaron que el condenado mantenía una relación conflictiva con su madre.

Bradley Dexter, de 43 años, recibió una condena de entre 25 años de prisión y cadena perpetua por asesinar a su madre, Kathleen Dexter, de 72 años, a quien envenenó con fentanilo en California, Estados Unidos. El juez David Cena dictó la sentencia en el condado de Santa Clara después de que el acusado confesara el crimen y aceptara un acuerdo de culpabilidad que evitó la realización del juicio.
El asesinato ocurrió el 6 de junio de 2023, después de una serie de conflictos familiares relacionados principalmente con una herencia. Dexter admitió que colocó fentanilo en la leche de avena y el vino que consumía su madre, un día antes de que la encontraran muerta en su cama.
El nieto de la víctima descubrió el cuerpo y explicó a la policía que su abuela no padecía problemas médicos graves, aunque había presentado vómitos y malestar durante los días anteriores. Su esposo también declaró que, dos semanas antes del fallecimiento, Kathleen había sufrido mareos que requirieron una breve hospitalización.
La investigación que permitió esclarecer el crimen
La autopsia determinó que Kathleen Dexter murió por una dosis fatal de fentanilo, un potente opioide para el que no tenía prescripción médica. A partir de ese resultado, la policía de San José profundizó la investigación y señaló a Bradley Dexter como principal sospechoso.
La confesión llegó durante un interrogatorio relacionado con otro episodio de violencia familiar, ocurrido en septiembre de 2023, cuando el acusado atacó a su padre con una porra. En esa instancia, Dexter reconoció que había envenenado a su madre.
Los investigadores también recopilaron testimonios de familiares y allegados que describieron una relación conflictiva entre el condenado y la víctima, marcada por disputas relacionadas con una herencia y sospechas de robo de beneficios de la Seguridad Social. Además, varios testigos aseguraron que Dexter había amenazado de muerte a su madre antes del asesinato.
La fiscal adjunta Marisa McKeown describió a Kathleen como “una madre increíblemente amorosa” que había acompañado a su hijo durante años de adicciones y problemas legales. Durante su intervención, también señaló que el crimen combinó motivaciones económicas con el consumo de sustancias y problemas psicológicos.
En la audiencia de sentencia, Bradley Dexter expresó arrepentimiento y atribuyó sus acciones a una fuerte adicción a las drogas y una crisis de salud mental. Como parte del acuerdo alcanzado con la fiscalía, la Justicia desestimó otros cargos relacionados con envenenamiento y abuso a personas mayores.
El condenado ya cumplió tres años de prisión y, según las condiciones informadas del acuerdo, deberá permanecer al menos otros 18 años encarcelado antes de poder solicitar la libertad condicional.
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