Putin conversó con los líderes de Finlandia y Noruega, quienes reclamaron medidas concretas para reducir los enfrentamientos. El contacto se produjo antes de una nueva ronda de negociaciones con mediación de Estados Unidos, aunque Moscú mantiene sus exigencias para alcanzar un acuerdo de paz.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, retomó este martes 27 de octubre el diálogo directo con dirigentes europeos y advirtió que no habrá una paz duradera en Ucrania sin respetar los intereses de Moscú. Lo hizo durante una conversación telefónica con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, quienes buscaron acercar posiciones para terminar con la guerra.
El contacto fue impulsado por ambos mandatarios nórdicos, después de consultar con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. La conversación representó un movimiento diplomático importante, debido a que buena parte de los gobiernos europeos había evitado comunicarse directamente con Putin desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022.
Putin mantiene sus condiciones para alcanzar la paz
Durante la llamada, el mandatario ruso insistió en que cualquier acuerdo deberá contemplar plenamente los intereses de su país. El Kremlin sostuvo que esa condición resulta indispensable para alcanzar una solución definitiva al conflicto, que ya lleva más de cuatro años y medio.
Putin también responsabilizó a la Unión Europea y a la OTAN por prolongar los enfrentamientos mediante sus políticas hacia Rusia. Moscú mantiene su rechazo al ingreso de Ucrania en la alianza militar y continúa reclamando garantías de seguridad como parte de una eventual negociación.
El presidente ruso repasó además la situación militar en el frente, especialmente en la región de Donetsk, donde Ucrania todavía controla parte del territorio. Las diferencias sobre las zonas ocupadas y las condiciones de seguridad siguen siendo dos de los principales obstáculos para un acuerdo.
Estados Unidos prepara una nueva ronda de negociaciones
La conversación se produjo después de una reunión celebrada el 20 de octubre en Oslo, donde los dirigentes de Finlandia y Noruega mantuvieron contactos con Zelenski y el enviado estadounidense Steve Witkoff. Ese encuentro formó parte de los esfuerzos diplomáticos para reactivar las negociaciones entre Kiev y Moscú.
Las conversaciones directas entre Rusia y Ucrania, con mediación de Estados Unidos, podrían retomarse durante la primera mitad de noviembre en Abu Dabi. Uno de los objetivos será discutir las garantías de seguridad que recibirían ambos países después de un eventual cese definitivo de los combates.
Los dirigentes también abordaron la seguridad en el mar Báltico y el norte de Europa. Finlandia y Noruega comparten fronteras con Rusia, por lo que consideran que la evolución de la guerra tendrá consecuencias directas sobre su propia seguridad.
El acercamiento generó diferencias entre los gobiernos europeos
La iniciativa de Stubb y Støre no recibió el mismo respaldo en toda Europa. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, cuestionó las conversaciones individuales con Putin y advirtió que los países europeos deben mantener una posición conjunta frente a Rusia.
El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, también expresó reservas ante la posibilidad de que estos contactos debiliten la unidad europea. Ambos dirigentes señalaron que todavía no existen señales suficientes de que Moscú esté dispuesto a modificar su posición para terminar con la guerra.
Por su parte, Finlandia y Noruega defendieron la necesidad de mantener abiertos los canales diplomáticos. Aclararon que hablaron en representación de sus propios países y no del conjunto de Europa, además de ratificar su respaldo político y militar a Ucrania.
Zelenski agradeció la gestión, pero remarcó que Rusia debe demostrar su disposición a negociar mediante acciones concretas. Entre sus principales reclamos mencionó la reducción de los ataques contra instalaciones energéticas y otras infraestructuras esenciales para la población ucraniana.
La conversación permitió restablecer un contacto directo con el Kremlin, aunque no produjo cambios en las exigencias rusas. Las próximas negociaciones previstas para noviembre serán determinantes para establecer si esta apertura diplomática puede traducirse en avances hacia el fin de la guerra.

