Israel va a las urnas: quiénes disputan el poder y qué puede definir la elección

Benjamin Netanyahu busca continuar al frente del Gobierno en las primeras elecciones israelíes desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023. Gadi Eisenkot aparece como su principal rival, aunque el resultado dependerá también de fuerzas opositoras, partidos árabes, ultraortodoxos y espacios de derecha que podrían resultar decisivos para formar una mayoría.

Israel vota este martes 27 de octubre para renovar los 120 escaños de la Knéset en unas elecciones marcadas por las consecuencias políticas y sociales de los ataques de Hamas de 2023, la guerra en Gaza y la continuidad de Benjamin Netanyahu. Ninguna de las principales fuerzas aparece en condiciones de alcanzar por sí sola las 61 bancas necesarias para gobernar, por lo que las negociaciones posteriores serán determinantes.

Netanyahu, de 77 años y líder del Likud, intenta prolongar una trayectoria que lo convirtió en el primer ministro que más tiempo gobernó Israel. Los sondeos previos ubicaban a su partido alrededor de las 20 bancas, por debajo de las 32 que posee actualmente, en medio de críticas por los fallos de seguridad que precedieron al ataque del 7 de octubre y por la gestión de los conflictos posteriores.

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El mandatario centró buena parte de su campaña en la seguridad y en su oposición a la creación de un Estado palestino. También puso en valor su relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien expresó públicamente su respaldo a Netanyahu durante la campaña.

Eisenkot, el principal adversario

El exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, de 66 años, aparece como el principal competidor del actual primer ministro. Lidera Yashar y llegó a la elección en una disputa pareja con el Likud, después de construir su campaña alrededor de las críticas a Netanyahu y la necesidad de recomponer las divisiones internas de la sociedad israelí.

Eisenkot sostiene posiciones firmes en materia de seguridad y también rechaza actualmente la creación de un Estado palestino. Sin embargo, prometió limitar la violencia de colonos israelíes en Cisjordania y descartó acuerdos de Gobierno con Netanyahu, partidos ultraortodoxos y fuerzas árabes.

Otro de los espacios opositores relevantes es Beyachad, encabezado por los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid. La alianza llegó a liderar algunos sondeos meses atrás, aunque perdió terreno durante la campaña y las estimaciones previas a la votación la ubicaban alrededor de las 15 bancas.

Avigdor Lieberman, líder de Israel Beitenu, también forma parte del arco opositor después de haber sido durante años aliado de Netanyahu. Su fuerza ronda los ocho diputados y mantiene una fuerte presencia entre la población israelí de origen ruso.

Desde una posición más cercana a la izquierda aparece Yair Golan, exvicejefe del Estado Mayor y titular de Los Demócratas. Entre las principales figuras opositoras es quien dejó más abierta la posibilidad de alcanzar entendimientos con representantes árabes.

La derecha y los ultraortodoxos

Netanyahu también depende del desempeño de sus aliados tradicionales. Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional y dirigente de Poder Judío, representa uno de los sectores más duros de la derecha israelí y podría obtener alrededor de ocho bancas.

El ministro de

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