El índice que mide la confianza en el Gobierno mostró señales mixtas

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El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que elabora mensualmente la Universidad Torcuato Di Tella, registró en octubre una leve mejora respecto de septiembre, aunque todavía se ubica claramente por debajo de los niveles de un año atrás. De acuerdo con el informe al que accedió la agencia Noticias Argentinas, el indicador se ubicó en 1,95 puntos en una escala que va de 0 a 5.
La variación mensual fue de apenas 0,9% frente a septiembre, cuando el índice había sido de 1,94 puntos y había sufrido una caída del 5,9%. Sin embargo, en la comparación interanual la baja es del 7% y, si se toma como referencia el mismo mes del año pasado, el retroceso acumulado llega al 20,7%, lo que muestra que la confianza social en la gestión se ha ido deteriorando a lo largo del tiempo.
El estudio recuerda que, durante la presidencia de Javier Milei, el ICG se mantuvo en niveles relativamente altos frente a los registrados en la gestión de Mauricio Macri, aunque por debajo de los observados bajo la presidencia de Néstor Kirchner, una de las que alcanzó los mejores promedios desde que se realiza la medición. No obstante, en el mes 34 del actual mandato el índice se ubica por debajo del que tenía Néstor Kirchner al mismo tiempo de su gobierno, cuando marcaba 2,70 puntos.
Pese a ello, el dato de octubre (1,95 puntos) resulta superior al que registraron, también en su mes 34 de gestión, otros presidentes: Mauricio Macri (1,76 puntos), Cristina Fernández de Kirchner en su primer mandato (1,70), Cristina Fernández de Kirchner en su segundo mandato (1,65) y Alberto Fernández (1,28 puntos). En todos los casos, el informe detalla además los porcentajes de caída respecto de los picos de cada administración.
Cómo se compone el índice y qué variables mejoraron
El relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella se realizó sobre 1000 casos en 39 localidades de todo el país, entre el 5 y el 16 de octubre. El ICG se construye a partir de cinco dimensiones: “Honestidad”, “Capacidad para resolver problemas”, “Eficiencia”, “Evaluación general del gobierno” y “Preocupación por el interés general”.
En el caso del gobierno de Milei, el estudio muestra que en octubre se observaron mejoras en cuatro de las cinco variables. Hubo avances en “Capacidad para resolver problemas”, que subió a 2,27 puntos (3,3% más que en septiembre); en “Eficiencia”, que llegó a 1,99 puntos (2,5% de incremento mensual); en la “Evaluación general del gobierno”, que alcanzó 1,63 puntos (2,1% de mejora); y en “Preocupación por el interés general”, que se ubicó en 1,51 puntos (0,5% por encima del mes anterior).
La única variable en retroceso fue “Honestidad”, que cayó 3% frente a septiembre y se fijó en 2,37 puntos. Esta caída atenuó parte del impacto positivo que generaron las subas en los otros componentes del índice, lo que explica que el avance global haya sido modesto.
Diferencias por género, edad, región y nivel educativo
El informe también desagrega la confianza según distintos segmentos de la población. De acuerdo con el relevamiento, los niveles de aprobación al Gobierno resultan más altos entre los hombres que entre las mujeres. Por franja etaria, el mayor grado de confianza se encuentra entre los jóvenes de 18 a 29 años, mientras que el registro más bajo corresponde a los mayores de 50 años.
- La confianza es más elevada en el interior del país que en el Gran Buenos Aires, donde el indicador se muestra más crítico.
- Entre quienes cuentan con estudios universitarios, el índice alcanza sus mejores valores, en contraste con la población que sólo completó la educación primaria, que otorgó las calificaciones más bajas.
“Durante la presidencia de Javier Milei el ICG se mantuvo en niveles relativamente altos, comparados con los de Mauricio Macri y por debajo de los de Néstor Kirchner en el mismo período de gestión”, concluye el documento de la Universidad Torcuato Di Tella.
La evolución del Índice de Confianza en el Gobierno se ha convertido en un termómetro clave para anticipar el humor social, la aceptación de las políticas oficiales y las posibles tensiones en la relación entre la ciudadanía y la administración nacional, en un contexto económico y político todavía marcado por la incertidumbre.

