La creciente del Paraná pone contra reloj a losproductores para evacuar la hacienda de las islas

La creciente del Paraná pone contra reloj a losproductores para evacuar la hacienda de las islasLa creciente del río Paraná mantiene en alerta a los productores ganaderos de la región, quetrabajan intensamente para trasladar los animales antes de que el avance del agua deje sintierra firme a los sectores de islas. La capacidad limitada de las embarcaciones, las dificultadeslogísticas y la incertidumbre sobre la cantidad de hacienda que todavía permanece en la zonaagravan la situación.

En algunos sectores, el agua ya cubrió los terrenos, mientras que en otros quedarían apenascinco o seis días para completar las tareas de evacuación. Los trabajadores dedicados altraslado de ganado operan al límite de su capacidad, con jornadas que llegan a las 22 horaspara retirar la mayor cantidad posible de animales.

Los recorridos se concentran entre los kilómetros 322 y 333, donde se trasladan vacas con críay otros animales mediante embarcaciones equipadas con jaulas. Cada operación demandaalrededor de tres horas entre la carga y la descarga, aunque las condiciones de embarque enlas islas suelen ser precarias y dificultan el trabajo.

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La disponibilidad de equipos representa uno de los principales inconvenientes. Lasembarcaciones resultan insuficientes frente a la demanda y los trabajadores deben aprovecharcada jornada favorable para avanzar con la evacuación antes de que el río complique todavíamás el acceso a los campos.

Las previsiones del sector indican que el Paraná podría alcanzar los 3,20 metros en Ramallohacia fines de octubre. Cuando el nivel del agua se ubica entre los 2,80 y los 3 metros, lascondiciones en las islas comienzan a generar mayores dificultades para las tareas de traslado.

Ante este escenario, también crece el reclamo para facilitar los procedimientos de evacuacióndurante la emergencia. Los productores necesitan agilizar las operaciones y evitar demorasadministrativas que puedan complicar el retiro de los animales. La disponibilidad limitada debalsas y embarcaciones agrega presión sobre una actividad que debe responder a numerosassolicitudes en pocos días.

La situación es especialmente delicada para los pequeños productores, que cuentan conmenos recursos para afrontar los costos del traslado y conseguir campos donde llevar lahacienda. Quienes tienen una o dos jaulas de animales pueden enfrentar mayores dificultadespara contratar transporte y resolver rápidamente el destino de la producción.

En cuanto a la cantidad de animales que todavía permanecen en las islas, las estimaciones sonimprecisas. Los registros del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa)indican unas 28.000 cabezas, aunque se considera que el número real podría superar las 30.000.

Mientras continúa el operativo, la prioridad es retirar la hacienda antes de que el avance delagua reduzca las posibilidades de acceso a los campos. La evolución del río durante lospróximos días será determinante para los productores ganaderos de Ramallo y la región.

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