Lula da Silva logra un histórico cuarto mandato en Brasil

El líder del PT vuelve a imponerse en un balotaje marcado por la polarización

Lula da Silva celebra su triunfo electoral en Brasil

NewsITe

Luiz Inácio Lula da Silva, referente histórico de la izquierda brasileña y ex obrero metalúrgico, volvió a imponerse en las urnas y gobernará Brasil por cuarta vez. A los 80 años, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) derrotó en el balotaje al senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y ratificó su vigencia en la principal economía de América Latina.

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El nuevo triunfo de Lula suma un capítulo decisivo a una trayectoria política que se extiende por más de cinco décadas. Nacido en 1945 en Garanhuns, en el nordeste pobre de Pernambuco, migró de niño al estado de San Pablo y se formó como tornero mecánico. En las fábricas metalúrgicas del cordón industrial paulista se forjó como dirigente sindical y, en 1975, llegó a la presidencia del Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo y Diadema, desde donde lideró huelgas masivas contra la dictadura militar.

Aquel protagonismo lo proyectó a la escena nacional y derivó en la fundación del PT en 1980, junto a sindicalistas, movimientos sociales e intelectuales que reclamaban la redemocratización. Tras tres derrotas presidenciales (1989, 1994 y 1998), Lula alcanzó finalmente el Palacio del Planalto en 2002 e inauguró una etapa marcada por el crecimiento económico, la expansión del consumo interno y programas sociales emblemáticos como Bolsa Família, que sacaron a millones de brasileños de la pobreza.

Del ascenso social al impacto de la corrupción y la Lava Jato

Sus gobiernos entre 2003 y 2010 reforzaron el papel del Estado, ampliaron la inversión pública y proyectaron a Brasil como potencia regional y actor clave en foros como los BRICS. Sin embargo, el ciclo lulista quedó atravesado por graves denuncias de corrupción que involucraron al PT, empresas estatales y grandes constructoras, en el marco de la operación Lava Jato.

Lula fue condenado por corrupción y lavado de dinero y estuvo preso entre abril de 2018 y noviembre de 2019. En 2021, el Supremo Tribunal Federal anuló las condenas al considerar incompetente al tribunal de Curitiba y declaró la parcialidad del entonces juez Sergio Moro en una de las causas, lo que permitió al expresidente recuperar sus derechos políticos y volver a competir electoralmente.

La anulación de las condenas por parte del Supremo abrió el camino para el retorno electoral de Lula y reconfiguró el mapa político brasileño, en plena expansión del bolsonarismo.

En 2022, Lula regresó al poder tras vencer a Jair Bolsonaro en una elección sumamente disputada. Su tercer mandato, iniciado en 2023, buscó recomponer el tejido social, priorizar la lucha contra el hambre y reinstalar la agenda ambiental, con énfasis en la reducción de la deforestación amazónica. Al mismo tiempo, debió afrontar tensiones económicas, presiones inflacionarias y una oposición dura en el Congreso.

Un nuevo duelo con el bolsonarismo y los desafíos de 2027

La campaña que lo condujo a este cuarto mandato estuvo marcada por un nuevo choque con el bolsonarismo, esta vez con Flávio Bolsonaro como rival directo. El senador del Partido Liberal se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47,03% de los votos frente al 45,16% del presidente, lo que obligó a una segunda vuelta muy reñida y confirmó la fuerte polarización en la sociedad brasileña.

En paralelo, cobraron relevancia las investigaciones judiciales sobre su hijo Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, acusado de presuntas irregularidades y tráfico de influencias, acusaciones que él niega. Pese a ese contexto y a la fatiga social tras años de crisis política, Lula consiguió revertir el resultado de la primera vuelta y consolidar una nueva mayoría en el balotaje.

El cuarto mandato, que comenzará el 1 de enero de 2027, lo encontrará otra vez acompañado por el vicepresidente de centro derecha Geraldo Alckmin y enfrentando desafíos significativos: ordenar las cuentas públicas sin frenar la recuperación del poder adquisitivo, mejorar la seguridad, sostener los programas sociales y tejer acuerdos con un Congreso fragmentado.

A las puertas de cumplir 81 años, la figura de Lula da Silva vuelve a ocupar un lugar central en la historia contemporánea de Brasil. Desde las fábricas de São Bernardo do Campo hasta su cuarta victoria presidencial, su recorrido sintetiza las tensiones, avances y retrocesos de la democracia brasileña en las últimas décadas.

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