Murió “El Gordo Cadena”, histórico barra de Deportivo Morón

Dolor en Morón por la muerte de un referente de la tribuna

Hinchada de Deportivo Morón despidiendo a Máximo ‘El Gordo Cadena’ Zurita

NewsITe

Máximo Zurita, más conocido como “El Gordo Cadena”, histórico líder de la barra brava de Deportivo Morón, falleció a los 58 años en una vivienda ubicada sobre la calle Monseñor Solano, a pocas cuadras del estadio Nuevo Francisco Urbano. Su muerte cerró una etapa marcada por la violencia en el fútbol argentino y por años de estrecha vinculación entre barras y poder político.

– Publicidad –

El adiós a Zurita tuvo un fuerte componente simbólico: el cortejo fúnebre se detuvo en el estadio de Deportivo Morón, donde ingresó a la tribuna local antes de dirigirse al cementerio. En la despedida participaron integrantes de la hinchada del Gallito, así como barras de Tigre, All Boys y River Plate, lo que evidenció la red de vínculos que había tejido a lo largo de décadas en el mundo de las tribunas.

El homenaje obligó a interrumpir el entrenamiento del plantel profesional, que actualmente pelea por el ascenso a la Primera División. Las autoridades del club dispusieron una breve pausa en la práctica mientras el cortejo atravesaba las inmediaciones del estadio, en medio de bombos, banderas y cánticos que recordaban al fallecido.

El origen del apodo y la construcción del poder en la tribuna

Zurita alcanzó notoriedad nacional el 21 de septiembre de 1991, durante un violento enfrentamiento entre hinchas de Deportivo Morón, simpatizantes de Laferrere y fuerzas policiales. En aquel episodio utilizó una cadena como arma para atacar a los rivales, gesto que le valió el apodo de “El Gordo Cadena” y consolidó su liderazgo al frente de la barra conocida como “Los Borrachos de Morón”, junto a Carlos Salomón y Ramón Toledo.

Ese hecho se convirtió en un hito en la historia de la violencia en el fútbol del ascenso y, al mismo tiempo, en el punto de partida de una carrera como jefe de barra marcada por el manejo de negocios vinculados a entradas, estacionamientos, viajes y presencia en actos políticos.

Vínculos con la política y denuncias por tareas de choque

Durante la gestión de Juan Carlos Rousselot al frente de la Municipalidad de Morón, Zurita fue empleado de Servicios Públicos. Diversas versiones y denuncias de la época lo ubicaron como parte de un dispositivo de choque utilizado para intimidar opositores, desarticular huelgas y reprimir protestas vecinales, una práctica que evidenciaba la connivencia entre sectores del poder político y las barras bravas.

En 2002, el propio Zurita admitió públicamente haber recibido fondos municipales por trabajos de campaña electoral. Con el paso del tiempo, trasladó su experiencia y contactos a otros distritos del conurbano, prestando servicios similares en los municipios de Merlo e Ituzaingó, donde también se lo vinculó a tareas de presión y movilización territorial.

Causa judicial y un crimen impune en Uruguay

El nombre de “El Gordo Cadena” también quedó asociado a una de las páginas más oscuras de la violencia en el fútbol sudamericano. Fue imputado e investigado por el asesinato de Daniel García, un joven hincha de 19 años apuñalado el 11 de julio de 1995 en Paysandú, Uruguay, tras un partido de la Copa América entre las selecciones de Argentina y Chile.

Aunque testigos lo ubicaban en la escena del crimen y se mencionaban indicios de su participación, la causa terminó prescribiendo sin condenados. En el expediente se tuvo en cuenta una coartada basada en un supuesto arresto de Zurita en Morón y se cuestionó el envío de documentación fotográfica desactualizada por parte de las autoridades municipales de entonces, lo que reforzó las sospechas de encubrimiento.

Sus últimos años y el vínculo inquebrantable con Morón

En los últimos tiempos, Zurita se había radicado en la localidad balnearia de Nueva Atlantis, en el Partido de La Costa. Sin embargo, nunca abandonó su vínculo con Deportivo Morón: seguía viajando con frecuencia para ocupar un lugar en la platea del Nuevo Francisco Urbano y mantener el contacto con los viejos conocidos de la tribuna.

Su muerte deja una herencia contradictoria: para algunos, un referente ineludible de la hinchada del Gallito; para otros, el símbolo de una época de violencia, negocios oscuros e impunidad alrededor del fútbol argentino. El debate sobre el rol de las barras y su relación con la política vuelve a escena cada vez que se despide a uno de sus jefes más emblemáticos.

La figura de “El Gordo Cadena” vuelve a poner bajo la lupa el entramado entre barras, poder político y violencia en el fútbol argentino.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -